domingo, 29 de diciembre de 2013

UNICORNIOS

Todos tenemos una parte insegura dentro de nosotros mismos. Y la magia fluye en el momento que decidimos compartir esos miedos que tenemos, y todas esas cosas que realmente nos dan vergüenza.  
A veces son un montón de tonterías que se nos meten en la cabeza y que las hiper exageramos, y que no son para tanto. Que si un lunar que no nos gusta, que si la ropa no nos sienta bien, que si nos hacen caso o que si gustamos. 
Y es que cuando se comparte vulnerabilidad estamos abriendo algo que tenemos dentro, y cualquier mota de polvo puede ser dolorosa. Creo que en momentos así, si creemos que algo merece la pena, hay que soplar y quitarla, porque lo realmente importante es la intimidad compartida.
Si nos estancamos en nosotros mismos, cometemos el error de pensar que cosas que no son ciertas, son ciertas. A menudo porque nos recuerdan a situaciones vividas anteriormente. Y tenemos miedo. Un miedo que nos hace desaparecer, sin ni tan siquiera pensar en el efecto que en la otra persona puede tener.
Cada persona tiene su realidad. La magia de los unicornios es que carecen de existencia y que alguien majestuoso supo apreciar que no se verían. Así que cuando se te aparece un unicornio en tu camino tienes que ser valiente y retenerlo a tu lado, porque es algo que no siempre ocurre o tal vez sólo tú consigues verlo.





miércoles, 25 de diciembre de 2013

E n a m ó r a t e

Enamórate. Aunque sea para dos días. Pero hazlo. Sonríele a la pantalla del móvil, al profesor en clase, a tu vecina la antipática. Pásate horas hablando de ella con tus amigos hasta que no te escuchen. Aprende idiomas, dedícale canciones y hazle regalos absurdos. Invéntate excusas idiotas para verla. Miente. Miente todo lo que haga falta. Y llora. Llora todo lo que haga falta.

Róbale un beso mientras te habla. Consigue hacerla reír mientras bebe y haz apuestas absurdas sobre canciones que suenan en ese momento. Háblale susurrando. Cuéntale las cosas que te dan miedo y deja que ella te obligue a hacerlas. Abrázala si hace frío. Y si no, también. Despídete como si no fueras a verla más. Salúdala como si no fueras a volver a hacerlo. Haz que cada vez sea como la primera y aprovéchala como si estuvieras segura de que será la última.

Escríbele mensajes en las puertas de los bares. En las paredes de las calles, en las persianas metálicas y en la arena de la playa. Escríbele en tu piel. Dedícale textos. Haz del caos un arte. Cuelga fotos suyas en tu habitación y dale los buenos días y las buenas noches. Túmbate de lado y escucha tu corazón en la almohada imaginándote que es su pecho. Tócala. Muérdela. Haz que le tiemblen las piernas. Consigue que te pida más. Gánale la partida. Déjate ganar una vez. Y otra. Y pierde la cuenta. Quémate los labios de tanto besarla. Háblale al oído. Dile que la quieres. Estremécete cuando diga tu nombre. Bésala en los semáforos en rojo. Ponte nerviosa cuando notes que te mira mientras tú lees. No le digas adiós. Échala de menos. Haz planes. Arranca hojas del calendario. Quiérela. Quiérela tanto que hasta te duela. Emociónate al escuchar 'esa' canción. Deja que tu estómago salte recordándola. Y repito, bajo ningún concepto le digas adiós.

Y llora. Llora cuando todo eso pare. Llora cuando no sepas si se repetirá alguna vez. Pásalo mal. Sufre. Hazte un cuatro en la cama. Pierde el apetito, las ganas de arreglarte y las ganas de dormir. Sé la chica más triste de la ciudad. Vístete sin ganas. Bebe un poco más. Habla un poco menos. Baja la mirada cuando veas las fotos de tu pared. Apriétate el pecho cuando escuches 'esa' canción y aguanta la respiración cuando veas volar las hojas del calendario. Echa de menos su voz. Y su el olor. Búscala entre la gente sabiendo que no está. Enfádate con ella. Y con el mundo. Culpa a la suerte. Al destino y al karma. Rómpete. Ahógate. Recuérdala con su camiseta puesta. Y llora un poco más. Deshaz planes. Pide deseos absurdos. Y quiérela un poco más queriendo hacerlo un poco menos.

Pero eh, no te equivoques: enamórate. Enamórate mil veces. Enamórate todos los días.
Yo por mi parte pienso seguir haciéndolo.





Besos.


lunes, 23 de diciembre de 2013

2013

Ha sido el año en el que más he viajado (País vasco, Asturias, Portugal, Extremadura…), el año en el que amé más, un año lleno de dolores tanto físicos como emocionales y lleno de la felicidad más pura, ha sido el año de la locura del interrail por Portugal, el de recuperar amistades y hacer nuevas, el que más kilómetros recorrí y dormí en más hoteles.
Ha sido el año en el que escribí más, fotografié más, el año en el que me regalaron un moleskine y empecé a escribir a mano en cualquier sitio….
Cada día he despedido un poco más este año que ha valido por cuatro. Cada estación ha sido un año entero. 

2013 me enseñó
-Que hay muchos yellows brick roads para llegar al mismo castillo esmeralda
-Que la vida es corta pero ancha, caben muchas cosas.
-La caipiroska y sus efectos.
-Que me encanta viajar con una mochila y pocos planes.
-Seguridad.
-Que echar de menos a alguien puede ser perjudicial para la salud.
-Que puedo sentirme como una enana jugando con mi sobrino.
- Que quien aparezca en tu vida y se quede, perfecto, y quien no quiera quedarse, pues que no se quede y punto, no pasa nada.


jueves, 19 de diciembre de 2013

DESDE EL ESTÓMAGO

Yo no sé qué explicación darme. Las historias hierven sobre mi cabeza, salen de mi boca, se agitan en la garganta. Llevo el estómago lleno de palabras, tantas palabras llevo conmigo que tienen que salir de alguna forma.
Rara vez tomo alcohol, así de sosa soy, o será que nunca me ha gustado ser dependiente de nada. Pero voy borracha de historias, de frases, de ingeniosos relatos.
Yo escribo para equilibrar mis ideas, escribo para encontrarme ahí dentro, como espectadora o como la directora que ejecuta las acciones.
Escribo desde hace años, muchos años, pero he notado que en este último año, mi forma de redactar relatos es distinta, más original, más intensa, más compleja, más madura?? No sé. Supongo que he quitado los cerrojos y ahora digo lo que quiero, escribo como quiero y libero mis palabras como me apetece.

Escribir me apacigua, me medica, me llena de luciérnagas la casa.


sábado, 14 de diciembre de 2013

NO ME DIGAS ÁDIOS, DIME HASTA LUEGO

Es extraño sentir que un día así no puede ser un día así. Y siempre comienzo las cosas sin saber qué es lo que voy a contar, porque no hay nada más difícil que decir un como me siento.
¿Cómo me siento? Triste pero aliviada.






Empezó el curso y con él volví a Salamanca a vivir con Cris. La casa siempre estaba llena de risas y sueños, y planes y proyectos. Creía que a pesar de lo que me rodeaba saltaría por encima y conseguiría salirme de la norma, como he hecho otras tantas veces…
Los primeros días fueron lentos, y el otoño retrasó su avance. Luego retomó su pulso y cada vez el sábado llegaba antes y con él un día repleto de  sonrisas y absurdeces, que a mí por lo menos, me alegraban la noche.
Los  finales me recuerdan a los principios. Aquellos en los que no esperas que se acaben. Y donde el ridículo cobra sentido porque tú te ríes, yo me rio, y el resto nos da igual. Hay relaciones que se suben al caballito de la vergüenza y olvidan que el mundo es mundo por un día, y que los demás.....los demás son extraños que alimentan nuestro sentido del humor
Ahora, con o sin querer ha llegado un hasta luego. Y sentir la sensación inversa a verte de nuevo, me pone triste, y aunque no puedo decirlo, ni lo diré, lloro en silencio, y me emociono, y siento todo y más.
¿Aliviada por qué? Aliviada porque sé cómo eres, y sé como soy. Y sé que esa compenetración extraña que no nos fuerza a llamarnos pero tampoco a olvidarnos, hará que me acuerde de ti y te escriba una chorrada con sabor a abrazo paticoso cada vez que recuerde cada tontería que ha pasado por mis ojos.
No sé, es sencillo, pero un te quiero con un poco de echarte de menos sabe a final de otoño…. Así que prefiero decirte, que nos vemos neni.







miércoles, 11 de diciembre de 2013

CICATRICES

Las cicatrices son...surcos en la piel. Huellas en tus recuerdos. Dejan el rastro del tiempo en tu cara, en tus manos, en el brazo, en la rodilla, hasta en la planta del pie. Y doy fe de ello. Las cicatrices te muestran un paso que ya diste, un paso que mal diste, un trecho desconfiado y un confiado trecho adelantado.

Se endurecen con el paso del tiempo, se marcan y lo marcas con tus ojos cada vez que pasas la mano y notas el relieve. Son las arrugas de tu memoria. Se ven, se sienten, se tocan. Las cicatrices te ayudan a recordar. Te enseñan a no olvidar.


viernes, 6 de diciembre de 2013

Una mañana como hoy….

…..dan ganas de salir , con una cesta colgando del brazo, dirigirte a una tienda pequeñita, de esas tan encantadoras. Dan ganas de coger un número, y que sea el siguiente, de saludar amigablemente al vendedor@ y pedir:
- ¿Tiene un poquito de calma? si es tan amable, también quiero confianza al peso, y algunos gramos de felicidad, quiero saber que lo que me hace feliz está aquí, en esta tienda, a mi alcance, yo le pago en efectivo o con tarjeta, como prefiera. Quiero la posibilidad de tener un buen trabajo, puede ponerlo en papel de estraza, un trabajo que me permita sentirme realizada, y que no se coma las horas de mi vida, porque mi vida, ¿sabe usted? es muy importante para mí. No quiero vivir para trabajar, quiero trabajar y aportar mis conocimientos al mundo, pero el dinero lo quiero para comprarme helados de vainilla, y margaritas blancas para ponerlas en la cesta de mi bicicleta roja. Quiero olvidar todas las decepciones que he sufrido, para empezar cada mañana, de cero, y quiero ser mejor persona, sí mejor, mejor en todo. Póngame dos kilos de poción mágica contra la falta de sueño, que es mi mayor enemigo. Y dos litros de sonrisa, de las auténticas. Quiero salud, en grandes cantidades, para todos los que quiero, y para mí. Y fuerza, con la que combatir pacíficamente contra  la estupidez de muchos. 
Deseo, con todas mis ganas, lo que tiene en el tercer estante, justo a su espalda, delicioso tiempo para siestas acompañada, tés y cola-caos a media tarde o para desayunar, cine en la penumbra del sofá, conversaciones trascendentales para comprender un poco cosas que no entendía. Quiero una pizca de mirada poética, e instantes de sonrisas risueñas. Y libros, póngame muchos libros, para llenar estanterías blancas. Y quiero una terraza, de esas en los que tomas café y pierdes la noción del tiempo. Y una casa  llena de luz y alegría. Y me dice cuánto es, porque estoy dispuesta a pagar lo que me diga.
Y el vendedor te lo guarda todo en la cesta, y te despide con una sonrisa amplia, limpia y afectuosa.

martes, 3 de diciembre de 2013

PRIMERAS IMPRESIONES

Las primeras impresiones te enseñan a no fiarte nunca de las primeras impresiones. El impresionar viene después, cuando las personas se desenmascaran, cuando te dejan ver qué hay detrás de toda esa fachada. Cuando te dan su confianza.Realmente nunca terminamos de conocer a nadie del todo porque, si ni siquiera creo que nos conozcamos a nosotros mismos mucho menos podemos conocer al resto.
Hace poco he podido comprobar esta teoría en carne propia con una persona cercana a mí, de la que tenia un gran concepto y que al final ha resultado ser toda una decepción.Cuando establezco amistad con alguien siempre pienso que es algo enriquecedor que te hace crecer y te puede enseñar más puntos de vista o a salirte de la norma en algunos aspectos, todo esto está muy bien en la mayor parte de los casos, el problema viene cuando descubres que en realidad has estado perdiendo tu tiempo.

Las primeras impresiones no siempre son las apropiadas, pero cuesta mucho tiempo de-construirlas, al final llegas a la conclusión de que están sobrevaloradas y lo importante es la confianza, en ella sí creo y también pienso que ganarse la confianza de alguien, en cierto modo, es ganarse un lugar en el corazón.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

UNA….

... siempre trata de hacer las cosas bien. A veces no sabemos porqué pero mezclamos los razonamientos que creemos lógicos con sentimientos reprimidos, bajo la inconsciencia, bajo buenas intenciones que no siempre sirven….
 Soy experta locuaz en intentar buscar la lógica a cada situación que se me presenta, en introducir el raciocinio a cualquier cosa que no entiendo, en tener siempre un plan B por si falla el A. Y sienta bien, genial diría, durante al menos los tres primeros minutos del día.

Una siempre trata de saber dónde está y dónde quiere llegar. ¿y en medio del camino? un querer versus no poder que suena ya tan repetitivo como un deja-vú sin sentido que acalora hasta el sentimiento más frío, y le da forma, lo consume, hasta que al fin, lo destroza.
Una no sabe si abrir una puerta o cerrarla, si entra o si sale. Si es mejor quedarse dentro o esperar fuera. Una es ilógica por mucha psicología barata que se autoimplante. Una no duda pero tampoco acierta. Una espera y no encuentra respuesta. Una siempre trata de hacer las cosas bien, aunque duelan.



lunes, 25 de noviembre de 2013

Bailame al agua

Báilame el agua.
Úntame de amor y otras fragancias de su jardín secreto.
Riégame de especias que dejen mi vida impregnada de tu olor.
Sácame de quicio.
Llévame a pasear atado con una correa que apriete demasiado.
Hazme sufrir.
Aviva las ascuas.
Ponme a secar como un trapo mojado.
No desates las cuerdas hasta que sea tarde.
Sírveme un vaso de agua ardiente y bendita que me queme por dentro, que no sea tuya ni mía, que sea de todos.
Líbrame de mi estigma.
Llámame tonto.
Sacrifica tu aureola.
Perdóname.
Olvida todo lo que haya podido decir hasta ahora.
No me arrastres.
No me asustes.
Vete lejos.
Pero no sueltes mi mano.
Empecemos de nuevo.
Sangra mi labio con sanguijuelas de colores.
Fuma un cigarro para mí.
Traga el humo.
Arréglalo y que no vuelva a estropearse.
Échalo fuera.
Crúzate conmigo en una autopista a cien por hora.
Sueña retorcido.
Sueña feliz, que yo me encargaré de tus enemigos.
Dame la llave de tus oídos.
Toca mis ojos abiertos.
Nota la textura del calor.
Hasta reventar.
Sé yo mismo y no te arrepentirás.
¿Por cuánto te vendes? Regálame a tus ídolos.
Yo te enviaré a los míos.
Píllate los dedos.
Los lameré hasta que no sepan a miel.
Hasta que no dejen de ser miel.
Sal, niega todo y después vuelve.
Te invito a un café.
Caliente claro.
Y sin azucar. Sin aliento.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Fuera dramas

Hoy he comprendido algo, que voy a escribir para que no se me olvide. Estoy en fase de comprensión después de todo lo que he ido sacando hacia fuera. No importa cómo actúen los demás, importa cómo sepas manejarlo tú, porque no puedes predecir lo que harán los otros, pero sí ser más consciente de lo que haces tú misma. Y he llegado a una conclusión: neutralizar los dramas. Es mi objetivo para lo que queda de año. En el 2014 estaré limpia de dramas. Ouh yeah.

viernes, 15 de noviembre de 2013

COMO…

...el éxtasis en las venas. Adrenalina en estado puro corriendo a borbotones por cada terminación nerviosa de tu cuerpo. Mejor que las drogas, que las subidas de alcohol repentinas y una caída libre sin despegar las alas.
Mucho mejor o peor que no dormir durante tres días y tener el cuerpo en suspenso. Mejor que no poder despertarte de una siesta y sentir cómo todo se mueve a tu alrededor mientras contienes profundamente tu respiración.
Tan asombroso como balancearte e intentar dar la vuelta a un columpio. Como pegar el primer sorbo de café por la mañana y notar el calor traspasando tu garganta.





Alucinante de alucinar en colores con un regalo que no te esperas. Alucinar como la primera vez que tienes un orgasmo. Como el cosquilleo en la piel cuando de repente hace frío, o como el dolor en las mejillas antes de empezar a llorar.
Impresionante en todos los sentidos de la palabra impresionar en los primeros segundos de tu mejor canción, en los últimos minutos de una película, en las páginas finales de un libro que te mantiene en alerta constante. Impresionante como recordar algo que habías olvidado.

Adicción como la de un descenso, como la sensación en tu cuerpo cuando te saltas un escalón y por momentos crees tener un traspiés. Adicta al café, al trinaranjus, al té, al sueño, al cine, a hacer fotos,a una buena conversación; mejor que todo eso.

martes, 12 de noviembre de 2013

INVENTARTE

Hoy estaba sentada en un banco, esperando. La verdad es que no prestaba especial atención a nada, porque hoy estoy cansada, con ganas de meterme en la cama y disfrutarla.
Volvemos a “hoy estaba sentada en un banco”. Me llama la atención que de repente salen de un portal muchísimas personas, muy distintas entre sí. Una joven teñida de rubio casi blanco, un tipo con el pelo larguísimo, una joven tímida y recatada, una madre extranjera a la que le esperaban sus hijas pequeñas, un músico, todos llevaban un carnet colgando del cuello. Miré hacia arriba, interpreté los rótulos de las oficinas encendidas, al parecer salían de un curso o algo parecido, pero eran muchas personas.



De pronto sale una chica, no sé describirla. Pelo por encima de los hombros, falda corta, fuma un cirgarrillo que deja suspendido en sus labios. Destaca entre las demás. Tiene algo que el resto no sabe que tiene. Tras ella aparece otra chica del curso, ambigua, no se conocen, parece que quiera seguirla para decirle algo.
Sus bicicletas están aparcadas en el mismo sitio. Coinciden. Pero la del cigarrillo no mira a nadie a los ojos.  Dos tíos la miran y le dicen alguna grosería en forma de piropo, no acierto a escuchar qué dicen, pero a ella le molesta, a mí también me molestan esa clase de hombres, esos que me dicen alguna gilipollez y creen que me voy a morir de emoción. Ella reacciona como yo reacciono ante esas cosas tan cotidianas, primero frunce un poco el ceño, después rectifica, no los mira, no les dice nada, los ignora.
Coge su bici. La otra también coge su bici.
Se marchan, y cuando alcanzan la esquina más próxima, toman caminos distintos.

Me han dado ganas de pararla, de decirle: tienes pinta de protagonista de un libro, o de una buena película.

viernes, 8 de noviembre de 2013

PIEDRA, PAPEL O TIJERA

Todos somos como piedra papel o tijera. Lanzamos dardos de ilusiones mentales transformados en sueños, nos arrugamos cuando creemos no alcanzarlos y cortamos como el frío al viento cada vez que nos duelen las cosas que no terminan de llegar. Somos lo que somos; ilusión constante y sueño inalcanzable. Somos la realidad frente al optimismo. El pesimismo aletargado por la espera.

Pero a veces, sólo a veces es distinto. Y lanzamos la piedra sin ninguna esperanza, a un pozo medio lleno, a un lago de ondas, a una fuente de deseos...a un mar que nos golpea con calma en forma de oleaje.

Y se cierra el círculo. Despertamos del sueño, y lo bueno que viene nos sorprende. Nos enseña que las cosas que deseamos se crean con la mente. De la mente pasan al hecho. Y del hecho pasan al oír, ver, tocar, oler y probar.

Buenas noches Salamanca.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Tic-TAC

Has llegado tan impuntualmente a mi vida ,que he decidido mover todos los relojes hacia tu posibilidad.


domingo, 3 de noviembre de 2013

BUENOS DÍAS

Buenos días y un gracias,
A ti que estás despierta, porque has dejado de tener miedo. A los recuerdos, a aceptarse cada cual como es... A quien salta de espaldas, a quien no se esconde detrás de sus brazos. Por vivir con los ojos abiertos, por abrir tu mente, por no juzgar antes de tiempo.
Sí, te felicito, porque no me importa, pero me importas, porque ya no te miras los pies y gritas contra el suelo. Porque te quieres como eres, aunque cueste sufrimiento, lágrimas y tiempo.
Porque no importa a quien quieras, mientras no conviertas tus silencios en vergüenzas.
Tú, que me escuchas, gracias por ser quien eres sin importar si te observan o te miran, si digo blanco y tú dices negro, porque te dé lo mismo. Por ser honesta.


viernes, 25 de octubre de 2013

CAFÉ






Quedó para tomar una taza que sabía a buenas maneras. Yo mientras tanto, tomaba un café que sabía a espuma de "octubre se me escapa entre las manos". De los que entre el humo y azúcar en su taza, se dibuja en la mía un noviembre temprano de confesiones al final de diciembre. Con ruido en sus ojos y chispas en los oídos. A tientas. Con luz de media tarde y prisas contenidas.
Sabía a dudas. Quedó para ver si el azúcar se posaba en el fondo o se disolvía. Si son mejor las calles en cuesta o las rampas con caída empicada. Mi café se enfriaba entre mis manos, se entrelazaba en mi pecho y... dejaba de saberme a octubre, noviembre o diciembre. Sin fecha a la vista.
Lo cierto es que pensé por unos momentos, que ese café, ya lo había disfrutado.

Me equivoqué.

jueves, 17 de octubre de 2013

PREFIERO

Quedarse con las cosas buenas, porque al fin y al cabo son las que más importancia tienen. Para uno mismo. Siempre.
Se me grabó a fuego una de esas pocas explicaciones que te levantan del ensimismamiento. Se grabó como una canción que repites continuamente. Cuando abandonas tus ilusiones no te queda nada. Por eso nunca hay que abandonarlas.
Creo que he conocido a pocas personas que jueguen con su orgullo continuamente a un ¿puedes o no puedes? Puedo, y me siento conmigo y mis cien mil esquemas mentales. Lo analizo todo, y siempre sé que puedo. Quizás me autoengaño o me equivoco, pero de no hacerlo así, abandonaría mis pocas motivaciones, las que realmente quieres, las que tanto has buscado, y las que por fin, has encontrado.
Me cuesta mucho encontrar un punto de equilibrio entre las cosas en las que me veo completamente capaz y las que descarto por incapaz. Y cuando digo que todos queremos que nos encuentren, me equivoco, lo admito. Queremos encontrar, por encima de todo queremos que nos vean, que alguien algún día vea por encima de toda la parafernalia que uno mismo se crea. Que te induzcan al pequeño suicidio emocional y después de todo te quedes con un "me alegro de haberlo vivirlo" y no haberlo descartado por el miedo a no saber despejar las incógnitas. Y quedarte mil veces antes con la sensación de haber agarrado por un momento algo que te gustaría asir con fuerza, a no haber extendido el brazo para tocarlo.

 Prefiero mi realidad edulcorada a la sobredosis de raciocinio amargo. Prefiero comerme un sin sabor a saciarme de dudas. Prefiero echar de menos a no saber siquiera que es eso.

 Prefiero que me duela a que me traspase, que me haga daño a que me ignore. Prefiero sentir. Prefiero una noche oscura y bella, sucia y hermosa, a un montón de días claros que no me digan nada. Prefiero quedarme en la cama todo el día pensando en mi vida, a levantarme para pensar en la de otros.

sábado, 12 de octubre de 2013

SUPONGAMOS QUE….

Lámpara es una persona en esta historia. Lámpara piensa que no tiene muchas luces, pero lámpara brilla, resplandece a su alrededor. Se podría decir que aporta una luz cálida que alumbra lo necesario en situaciones necesarias. Lapicero es otra persona en esta historia, tiene una goma de borrar recuerdos, y una grapadora que viene genial para los días que te apetece sellar algo. Las grapas de Lapicero no se pueden quitar, como ese bolígrafo rojo que tiene para remarcar las cosas.
Lámpara está en la mesilla, y Lapicero en el escritorio. Sinceramente hay demasiado espacio entre un sitio y otro. Demasiado parquet de por medio. Lapicero podría arrojarse al vacío desde el borde de la mesa. Muchas veces piensa que no casa bien con Taza de desayuno, Portátil y Cenicero (que también son personas pero no son relevantes en esta historia) a Lapicero le llega la luz de la Lámpara de Techo, sin embargo quisiera ver la luz de Lámpara. Siempre pensó que no encajaría muy bien en la mesilla de Lámpara, a pesar de que las notas de su post-it harían un buen recordatorio. Como borrar con la goma para volver a reescribir la historia.
Lámpara no sabe nada en su mesilla y sus cosas.


Lapicero tiene demasiadas cargas entre bolígrafos y demás cosas que no sabe si podría llevarse de viaje.
Lapicero tacha los días en un calendario con un lápiz 2b de mina blanda. Lámpara se acaba de apropiar de una bombilla que alumbra también el escritorio. Lapicero brilla pero no con luz propia.
Lámpara y Lapicero son de Ikea, necesitan una mesa donde quepan los dos.

martes, 8 de octubre de 2013

DE GATOS A RAYAS Y GALGOS ACRÓBATAS

Hoy os vengo a contar la historia de Jaru y Mía. Les conocí meses atrás a través de su dueña, su trayectoria con ella es curiosa. Primero entro en escena  Jaru , apareció  por casualidad ya que se lo encontró en la calle y decidió acogerlo.Ella se enamoró de su mirada soñadora de cineasta de años 20 y siendo  una gran amante del cine debió pensar que era el destino quien había dejado a ese minino en su puerta. Poco a poco Jaru fue haciendo su rutina que trascurría indistintamente durmiendo (solo o acompañado porque es un gato que siempre te ofrece su calor), comiendo y curioseando cada paso que su dueña o cualquiera daba por el ático en el que viven. De vez en cuando, Jaru echa de menos la aventura y se enfrasca en algún viaje, el último de ellos finalizo en casa de la vecina de en frente  que no sabiendo que hacer con un gato tan grande y enérgico  intentó que volviera a su casa a través de los barrotes que separaban ambas terrazas. La operación fue un fracaso rotundo y Jaru con su magnífico cuerpo dio un salto de varios metros hasta alcanzar el tejado …allí se lo encontró mi querida amiga cuando regreso a casa tras el trabajo. Su vecina muy apurada le contó lo ocurrido, ella entro hasta la terraza , alargo el brazo y susurro su nombre. En un abrir y cerrar de ojos los dos estaban de nuevo en casa de lo mas risueños. Sí, sin duda, amor a primera vista.
Mía, una perra de raza galgo,larguirucha y con cierto aire de dinosaurio, fue  descubierta en un pueblo que se hizo famoso por dar a luz a una folclórica muy conocida de este país y que nos dejo hace poco; al verla allí tan pequeñita algo empezó a latir en el corazón de nuestra pequeña amante del séptimo arte, con sus ojitos miel y su pelo color trigo.
 Pero Mía no era consciente de ser oriunda de lugar tan ilustre, desde pequeñita demostró que ella tenía un espíritu libre, necesitaba correr, chapotear en la playa, respirar el aire de la montaña cuando salían al monte, cosa que en invierno ocurría muy a menudo y, al volver a casa, a pesar de tener su propia cama, siempre terminaba en  el sofá en las posturas más insospechadas; así que pensó que podía dedicarse a la acrobacia y se puso a aprender posturas imposibles que al principio llenaban de perplejidad a mi amiga y que luego termino por incorporar a su día a día de la forma más normal.
Mía y mi querida amiga tienen una relación amor-odio asegura esta última pero siempre que habla de ella se le encienden los ojos, fue casi su primer tema de conversación con servidora y no pasa un día en el que Mía tenga un poco de protagonismo.
Los dos tienen una relación estrecha y peculiar,por una parte hay días en los que se ignoran mutuamente con cariño e indiferencia y otros,en lo que comparten el sofá de la forma mas amigable, él siempre ha sido un gran apoyo para Mía en su papel de acróbata y Mía siempre ha sido muy paciente con  él instruyéndolo en el arte hacer faenas o desesperar a su compañera de piso....Pero dicen que el roce hace el cariño así que siempre terminan los 3 tan amigables  viendo alguna película de los años 20 en las posturas mas inesperadas y, aunque dos son compañía y 3 multitud esa es ya otra historia.

lunes, 7 de octubre de 2013

ME QUIERO

Apunto en papel, escribo a bolígrafo, y pego con fuerza en la pared de color blanco, a la mesa del escritorio, la mesilla, e incluso la puerta de mi habitación. Pego constantemente el hacer y deshacer de cada día, los mensajes que no llegan, algo por comprar y que nunca compré. Despego lo hecho y mantengo lo deshecho. Desde que enumero mi vida como una lista de la compra he dejado de ser tan caótica, algo más de organizada.
Mis post-it también se quitan y se ponen. E incluso se caen al suelo. Ahora mismo, sin ir más lejos, alzo la vista y tengo; una dirección con remitente en Frankfurt, un folklore con letras rojas mayúsculas y un número de teléfono que no sé muy bien que hace ahí o de quién es.
Me recuerdo que recuerde casi todo, y todo a veces es nada, y otras es demasiado. Pero hasta lo más sencillo se me acaba pasando, y los apuntes rotatorios, rotan, saltan y vuelan de un bolsillo a otro, de un vestido a un pantalón. Es gracioso, o curioso, o al menos a mí me hace gracia, sentarme a tomar algo, notar un barullo de papeles en el bolsillo y descubrir entre uno de ellos "escríbele o pensará que no la quieres". Parece una visión a lo memento, ajustada con una voz en off que se calca en forma de letra ilegible.
Me consuela saber que me tengo a mí, y a mi quisquillosa manía para poner un poco de orden en mí día a día.
 Y es que yo me quiero por dentro y por fuera.
 Me quiero a pesar de haberme traicionado, de no contar conmigo la mitad de las veces. A pesar de mi propio distanciamiento y pasar un poco de mi propio culo. 
Me quiero y me convenzo de que todo está perfecto, y me sonrío por las mañanas ante el espejo. Sí, a pesar de todo, lo cierto es que me quiero. 

Me quiero aunque  nunca regale flores. Me quiero a pesar de esa manía imperiosa de soltar tonterías y ocurrencias cuando estoy nerviosa, si no me he desquiciado a pesar de eso, no creo que una tempestad me dé la vuelta. 

Me quiero con vestido, con falta y con leggins. Sí, con pantalón corto y con pijamas los domingos. Me quiero mucho los domingos, con mis brotes de autismo, con mis torturas de lenguaje, y mis torpezas de diálogo. Me quiero con mi orgullo, con mis manos y pies pequeños, con mi cuerpo diminuto. Demasiado amor me regalo cuando me cuento mis propias historias, cuando escribo algo que no quería escribir, cuando cumplo algo que he dicho. 

Me quiero bien cuando me sabe mal. Me quiero lejos pero me siento cerca, y a pesar de ser malsonante, me quiero por mi amabilidad. Por mis estrechos recovecos. Por entretenerme cuando me aburro. Por eso, por todo y más; me quiero, a mí y a mis mil batiburrillos de palabrerío, cuando las cosas se ponen tensas y algo se tuerce a turbio. Con retraimientos, retorcimientos y espachurramientos ajenos sin sentido. 
Me quiero casi todos los días del año. Especialmente los de entretiempo con fular en cuello. Aquellos que me compro y estreno al instante. Me quiero cuando me confundo, mientras me caigo, y sobre todo, me adoro y me quiero cuando me hostigo por una decepción. 
Sí, me quiero, porque de no ser así, mal empezamos. 





jueves, 3 de octubre de 2013

Lluvia en los zapatos

Y salir la calle como los niñ@s a cantar y gritarle a la lluvia, con las botas de agua, salpicando, dejando salir desde dentro hacia fuera todo lo que sentimos, tememos, soñamos, amamos.
Y volver a casa con ganas de siesta y té. Acurrucarme en un extremo de la cama mientras la lluvia golpea en los cristales.
Y leer junto a la ventana y poder decirte: huele a tierra, a lluvia, a corazón.
Y pasear contigo del brazo y de la mano, acurrucarnos un poco para poder escucharnos, sorteando juntas algunos charcos que parecen océanos.
Y poder hacer todo eso pero junto a ti.



martes, 1 de octubre de 2013

EL CINE Y YO

No sé si alguna vez dije que soy cinéfila, que el Séptimo Arte me acompaña a lo largo de mi vida, que a veces me ayuda a soñar, otras me abre una ventana para que consiga evadirme cuando no me siento bien, en ocasiones me ofrece una respuesta cuando mi cabeza sostiene una pregunta retórica, el cine puede hacerme reír, imaginar, perdonar, llorar…
Cuando era pequeña veía películas y películas en versión original, a mí no me importaba que estuviesen en blanco y negro, o que hablasen en inglés/francés/alemán si estaban subtituladas. Cuando era una niña comencé a ser adicta al cine, y he de reconocer que el cine me ha salvado de momentos oscuros.


Y en todos estos años, no he parado de devorar películas, españolas, japonesas, irlandesas, británicas, francesas, sudamericanas, indias, rusas… Todas son válidas para mí. Mis preferidas son aquellas que se alejan bastante del efecto taquilla, me gustan las intimistas, las indies o de autor, aquellas que profundizan en las emociones humanas, aquellas que sacan a la luz nuestras sombras y deseos más complejos, que nos hacen descubrirnos un poco a nosotros mismo, nos enseñan tolerancia, otras culturas… gracias al cine te das cuenta de que la vida es corta pero ancha, caben muchas cosas.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Llovía afuera y me quemaba por dentro





Llovía,en mis calles siempre llovía.
-Qué buscas?- pregunto ella
-Nada, porque ya todo lo encontré en ti.

viernes, 27 de septiembre de 2013

OTRA

Hoy quiero ser otra persona, sí, de esas que siempre rebosan energía y quieren jugar en la playa aunque sea septiembre, o llueva. No sé. Otra. Alguien que haga muchas cosas cada día y no se canse, y se despierte temprano por gusto, y tenga una perspectiva positiva. Que nunca tenga ansiedad, ni se preocupe mucho por las cosas, que duerma en paz aunque se equivoque, que no sea demasiado responsable.
Ser esa que se ríe a carcajadas mientras alguien le cuenta no sé qué por whassap, o esos que se comen a besos sin importarle nada más. Hoy tengo ganas de no estar en ningún sitio, pero si tal vez tengo ganas de ver a algunas personas, no sé, es sencillo, pero un te quiero con un poco de echarte de menos sabe a final de verano, y como veo que se me avecina otra etapa de esas estressantes, y no quiero deprimir al personal, me despido temporalmente de aquí.

Espero que estéis bien.




miércoles, 25 de septiembre de 2013

NÚMEROS

Nunca se me ha dado bien la tabla de multiplicar del 9, ni tampoco la geografía, es más me declaro ignorante en todas sus formas y manifestaciones. Tampoco tengo claro aun, si es posible que la ropa siga viva después de lavada en otro programa que no sea el número 4 de mi lavadora.
Se me da fatal contar algo que me hace gracia sin empezar a reírme desde el minuto cero. Es más, experimento el síndrome chiste mal contado, y empiezo por el final. Tampoco se me da nada bien estar con mucha gente al mismo tiempo. Las multitudes me retraen bastante y me hacen sentir incómoda.
No sé hacer lentejas de mi abuela ni de madre. Ni potajes. Desmitifiqué mi ignorancia en platos típicos como el Cocido Madrileño, pero no lo volví a repetir, dado que...no hay que jugar con la suerte del principiante.
El artattack de toda la vida de pegar y cortar me ha tenido en un sin vivir 3 años. Nunca mido las cosas y corto a ojííetro. Pego a lo bruto con superglú todo. Y después tengo durante una semana los dedos encostrados de pegamento.Y ya no digamos envolver regalos...así que por lo general nunca los envuelvo.
Algo que tampoco sé hacer es calcular la edad que tiene una persona, y creo que decir "pues tendrá entre 20y 30" no es nada acertado. Lo comprobé al pensar que mis compañeras de clase estaban aun en la veintena, y realmente algunas han sobrepasado los 30.
Siempre seré torpe cambiando la funda al edredón nórdico, de hecho, creo que no es posible hacerlo sin tener que meterte dentro y organizar el churro-de-pluma a modo de tienda de campaña.
Y eso que no sé montar una tienda de campaña. Ni jugar al backgammon, y aun más tenso...nunca aprendí los juegos esos del recreo donde las niñas se daban palmas y cantaban canciones. Ah! y lo de la goma en el suelo y los juegos de pies pa'rriba pa'bajo siempre será un misterio.

Tampoco me sé el número de mi casa, y en general cualquier número de teléfono que no sea mi móvil. No recuerdo del todo bien mi DNI y siempre la lio en el cajero y me pongo nerviosa porque dudo siempre de cuál es el pin.Por no hablar de las mil y un contraseñas de correo electrónico...

Sin embargo, lo que peor se me da, sin lugar a dudas, es mostrarme. Eso sí que se me da mal…Timideces absurdas como por ejemplo que alguien siempre pida por mí las cosas o preguntar la hora en la calle. Pretendo cambiarlo aun que sea a pasitos cortos, caerme de culo las veces que sean para conseguirlo y no perderme nada por no dejarme ver.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Equilibrios y desequilibrios

De lo que no vemos nos solemos creer la mitad. De lo que sentimos apostamos a creer el doble. Por confianza ciega, por instinto innato. Así es como mantenemos la balanza. A base de apoyar más o menos en una u otra pierna. Con cada giro inesperado, la cabeza se da la vuelta y perdemos el equilibrio. Pero nos recomponemos, una vez más, a costa de quemar polvo o reventar ampollas, de hacernos un poquito más sabios o al menos eso creemos. Las cosas pesan menos si dejamos de sostenerlas. Pero… es inevitable querer sostenerlas, hacemos de equilibristas con cada decisión que no queremos tomar, primero una opción, luego otra, decidimos muchas veces antes de comprobar si la balanza está equilibrada, pero a veces es justo lo que necesitamos, un poco de desequilibrio para aprender lo que nos falta.

sábado, 21 de septiembre de 2013

En pocas palabras


 Escribir, sonrisas, bolígrafos bic, té, Museo del Prado, que me miren a los ojos, gafas de sol, soñar, bicicletas antiguas, un disco de Cat Power, tarde de césped, zapatillas, las cosas con significado oculto, Lost in traslation, despertarme, leer en el autobús, los post.it y sus mensajes, granizado de limón en verano, canturrear por lo bajo, Jessica chastain, independencia,"don't mess with my hearth, don't mess with my mind", los vaqueros, los perros, los nervios, viajar con la(s) nube(s), Las Horas, la playa, Oviedo, besar, fotografías, conversaciones que no se acaban, croissant, el olor a café, cambiar las hojas del calendario, escribir una carta que no envías, amigos, conversaciones tontas, conversaciones intensas, las camisas grandes, mirar(te), nórdico, lo retro, hablar en la oscuridad, Haruki Murakami, ir descalza, el negro y el blanco, escribir en papel, los trenes, el avión, el metro y dormir en el autobús, los bancos de los parques, cuadernos con escritos, caricias,un susurro, teletransportarse a otros lugares, abrazos largos, no llorar, lo bohemio, cervezas en terrazas, los días de lluvia en casa y en la calle, los días de sol tirada en un parque, lápices de colores, Circo del Sol, despertar con Such Great Heights, nómada, risas con Cris, un hasta luego en lugar de un ádios, un ático, ojear libros que no leeré, Oporto, descubrir una canción que creía perdida, las camisetas básicas, "el sueño de una noche de verano", las manos, la casualidad, lo desconocido, Alberta Cross, la timidez, escribir sin saber cómo empezar, el tacto de la piel, indie, estar sola, estar acompañada, ositos de gominola, cuento, Canadá, las ilustraciones, Sara y Eva, la lluvia en los cristales, cazadoras de cuero, las cosas nuevas, Into the wild, hablar con desconocidos, el sonido del viento, bailar con descontrol, ir andando a los sitios, guiñar un ojo, los labios, el rojo en la pared, Andy Warhol, los tics, las vergüenzas, un deseo, dormir en la oscuridad, un corcierto, y tú.

jueves, 19 de septiembre de 2013

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Del pasado y otras cosas.

Pocas veces hacemos un escrutinio de las imágenes del pasado,bueno,miento,lo hacemos continuamente pero estas siempre llegan con el lastre de la imaginación y acabamos recordando las cosas tal y como nos gusta recordarlas.Somos así,adulteramos el pasado para mantenernos firmes en el presente pero a la vez también evitamos mentirnos a nosotros mismo,es la única forma a largo plazo de que podamos avanzar,supongo que siendo consciente de lo que fuimos ayuda bastante a enfrentarnos a lo que somos, hoy,ahora,en este preciso momento.
Y queremos avanzar,queremos tantas cosas...pero luego esta el asumirlas o tratar de llegar a ellas y conseguirlas,a veces me pongo el listón muy alto,me exijo más que nadie y me frustro cuando lo que persigo no se materializa,después de horas de esfuerzo y dedicación o tras una carrera a contrarreloj. Con el tiempo he aprendido a exigirme menos y a valorar más lo que tengo, disfrutar el momento se dice, o eso al menos es lo que pretendo.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Dos de ibuprofeno para mí

Es genial poder soñar, aunque sean 5 minutos. El problema de liberar un lastre y lanzarte debajo del edredón pensando que no hay nada más ahí fuera salvo lo que tú quieras pensar, es que, no te quieres levantar. Es cómodo, sencillo y un placer poder pensar las cosas sin miedo. Poder imaginar, sin presión, ni reglas. Porque sí, ¿por qué no? Lo que ocurre, es que luego te levantas, y sientes un golpe continuo, acallar la conciencia emocional que grita más alto que la razón. Una discusión mental que no da tregua. No me gustan las discusiones. Es entonces cuando pones tierra de por medio, te bebes la emoción y te tomas ración de ibuprofeno para la resaca de sentimientos... A nadie le gusta escuchar las cosas tal cual son. Doble de ibuprofeno.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Los comienzos

Cuando abrimos una puerta, es porque ésta antes estaba cerrada. En lugar de preguntarnos por qué la abrimos de nuevo, igual cuesta menos preguntarse, ¿por qué en su día la cerramos?
El comienzo de todo siempre es emocionante pero muchas veces lo es más aun lo que pasa por el camino.Estos días son días llenos de comienzos,de mezclar lo nuevo con lo cotidiano,en realidad lo nuevo siempre es cotidiano y somos nosotros los que lo sentimos como diferente porque cambiamos,somos inconstantes y en continua evolución,y me encanta,me encanta la sensación de tomarme un café por la mañana y pensar en todas las posibilidades que ofrece un día...a veces es sorprendente todo lo que puede ocurrir en un día,así que quien sabe qué ocurrirá mañana.

jueves, 12 de septiembre de 2013

ME GUSTA


Me gusta el invierno más que el verano.
Me gustan más los atardeceres que los amaneceres.
Me gustan los jueves.
Me gusta escribir sin corregir nada, escribir para mí misma.
Me gustan los días de lluvia, fríos y grises.
Me gusta descubrirme sorprendida, que algo consiga todavía, estremecerme.
Me gusta abrir las páginas de un libro, saltar con los pies juntos, y meterme dentro
Me gustan los números impares, el 3, 7, 9.
Me gusta visitar librerías y acariciar los lomos de los libros, respirar ese aroma de antigüedad o recién salido de la editorial.
Me gusta sostener mis ideas, decir mis argumentos, y aprender de lo que opinan otros/as.
Me gusta que me miren a los ojos cuando hablan.
Me gusta desayunar los sábados, sin prisa, sin peinar, sin hacer. En camiseta y bragas (si es verano).
Me gusta comer sandía en verano y naranjas en invierno.
Me gusta  Madrid, Oporto, Bilbao, Oviedo, Salamanca, las playas de Portugal.
Me gusta quedarme quieta en el mar.
Me gusta cuando todo se resuelve, y sin daños colaterales.
Me gusta empezar algo. Los principios. La ilusión.
Me gusta enamorarme, aunque no pueda ser para siempre.
Me gusta el preludio de un beso. Mucho. Cuando sabemos que va a producirse. Cuando queremos que se produzca.
Me gusta la valentía de Rosa Parks y Martin Luther King.
Me gusta tocarme el pelo por las puntas, enroscándolo, cuando estoy nerviosa y no sé qué hacer.
Me gusta la atmósfera de un cine al acabar la película.
Me gusta Virginia Woolf, Hopper, Alexandra Pizarnik, Frida Kahlo, Murakami, Auster, Nothomb, Portishead, Angus & Julia Stone, Sigur Ros, Cat Power, Depeche mode y un largo etc.
Me gusta no tener líneas suficientes para escribir los nombres de las personas que admiro.
Me gusta hablar con las personas que tengo lejos a miles de kilómetros y que mis palabras recorran los cables y las conexiones que nos separan.
Me gusta y admiro la gente que tiene una sinceridad extrema y la capacidad de desnudarse delante de los demás.
Me gustan las palabras catarsis,hipotenusa,incandescente.
Me gustan las personas sencillas (no simples).
Me gusta decir “en el sentido de”.
Me gusta creer en alguien o en algo, en mí, en los demás.
Me gusta hacer fotos, aprender cosas nuevas con la cámara, mirar por el objetivo y que mi cabeza imagine mil y una posibilidades.
Me gusta escuchar música mientras viajo, mirar por la ventanilla y que mi imaginación se destape.
Me gusta El azul es un color cálido, su historia, su delicadeza, la sutileza con la que trata los sentimientos.
Me gusta pintarme las uñas y los labios de rojo.
Me gusta cuando he ayudado a alguien.
Me gusta mirar por primera vez la sonrisa de otra persona.
Me gusta guardarme los recuerdos en las manos, abrirlas de tarde en tarde, y volver a contemplarlos.
Me gusta cuando el deseo nos roba todos los relojes de la casa, al principio.
Me gusta muchísimo ir a todos los museos (especialmente dedicados a la fotografía) del mundo.
Me gustan los besos robados.
Me gusta el color de los naranjos en flor, me resultan poéticos y insultántemente bonitos.