martes, 8 de octubre de 2013

DE GATOS A RAYAS Y GALGOS ACRÓBATAS

Hoy os vengo a contar la historia de Jaru y Mía. Les conocí meses atrás a través de su dueña, su trayectoria con ella es curiosa. Primero entro en escena  Jaru , apareció  por casualidad ya que se lo encontró en la calle y decidió acogerlo.Ella se enamoró de su mirada soñadora de cineasta de años 20 y siendo  una gran amante del cine debió pensar que era el destino quien había dejado a ese minino en su puerta. Poco a poco Jaru fue haciendo su rutina que trascurría indistintamente durmiendo (solo o acompañado porque es un gato que siempre te ofrece su calor), comiendo y curioseando cada paso que su dueña o cualquiera daba por el ático en el que viven. De vez en cuando, Jaru echa de menos la aventura y se enfrasca en algún viaje, el último de ellos finalizo en casa de la vecina de en frente  que no sabiendo que hacer con un gato tan grande y enérgico  intentó que volviera a su casa a través de los barrotes que separaban ambas terrazas. La operación fue un fracaso rotundo y Jaru con su magnífico cuerpo dio un salto de varios metros hasta alcanzar el tejado …allí se lo encontró mi querida amiga cuando regreso a casa tras el trabajo. Su vecina muy apurada le contó lo ocurrido, ella entro hasta la terraza , alargo el brazo y susurro su nombre. En un abrir y cerrar de ojos los dos estaban de nuevo en casa de lo mas risueños. Sí, sin duda, amor a primera vista.
Mía, una perra de raza galgo,larguirucha y con cierto aire de dinosaurio, fue  descubierta en un pueblo que se hizo famoso por dar a luz a una folclórica muy conocida de este país y que nos dejo hace poco; al verla allí tan pequeñita algo empezó a latir en el corazón de nuestra pequeña amante del séptimo arte, con sus ojitos miel y su pelo color trigo.
 Pero Mía no era consciente de ser oriunda de lugar tan ilustre, desde pequeñita demostró que ella tenía un espíritu libre, necesitaba correr, chapotear en la playa, respirar el aire de la montaña cuando salían al monte, cosa que en invierno ocurría muy a menudo y, al volver a casa, a pesar de tener su propia cama, siempre terminaba en  el sofá en las posturas más insospechadas; así que pensó que podía dedicarse a la acrobacia y se puso a aprender posturas imposibles que al principio llenaban de perplejidad a mi amiga y que luego termino por incorporar a su día a día de la forma más normal.
Mía y mi querida amiga tienen una relación amor-odio asegura esta última pero siempre que habla de ella se le encienden los ojos, fue casi su primer tema de conversación con servidora y no pasa un día en el que Mía tenga un poco de protagonismo.
Los dos tienen una relación estrecha y peculiar,por una parte hay días en los que se ignoran mutuamente con cariño e indiferencia y otros,en lo que comparten el sofá de la forma mas amigable, él siempre ha sido un gran apoyo para Mía en su papel de acróbata y Mía siempre ha sido muy paciente con  él instruyéndolo en el arte hacer faenas o desesperar a su compañera de piso....Pero dicen que el roce hace el cariño así que siempre terminan los 3 tan amigables  viendo alguna película de los años 20 en las posturas mas inesperadas y, aunque dos son compañía y 3 multitud esa es ya otra historia.

2 comentarios:

  1. ¿Algún día una entrada de ese perro excesivamente efusivo al saludar?

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    1. por supuesto,la proxima va para el,aun recuerdo con mucho cariño sus arañazos de este verano :P

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