Quedó para tomar una taza
que sabía a buenas maneras. Yo mientras tanto, tomaba un café que sabía a
espuma de "octubre se me escapa entre las manos". De los que entre el
humo y azúcar en su taza, se dibuja en la mía un noviembre temprano de
confesiones al final de diciembre. Con ruido en sus ojos y chispas en los oídos.
A tientas. Con luz de media tarde y prisas contenidas.
Sabía a dudas. Quedó para
ver si el azúcar se posaba en el fondo o se disolvía. Si son mejor las calles
en cuesta o las rampas con caída empicada. Mi café se enfriaba entre mis manos,
se entrelazaba en mi pecho y... dejaba de saberme a octubre, noviembre o
diciembre. Sin fecha a la vista.
Lo cierto es que pensé por
unos momentos, que ese café, ya lo había disfrutado.
Me equivoqué.

Como siempre una delicia leerte.
ResponderEliminar