viernes, 25 de octubre de 2013

CAFÉ






Quedó para tomar una taza que sabía a buenas maneras. Yo mientras tanto, tomaba un café que sabía a espuma de "octubre se me escapa entre las manos". De los que entre el humo y azúcar en su taza, se dibuja en la mía un noviembre temprano de confesiones al final de diciembre. Con ruido en sus ojos y chispas en los oídos. A tientas. Con luz de media tarde y prisas contenidas.
Sabía a dudas. Quedó para ver si el azúcar se posaba en el fondo o se disolvía. Si son mejor las calles en cuesta o las rampas con caída empicada. Mi café se enfriaba entre mis manos, se entrelazaba en mi pecho y... dejaba de saberme a octubre, noviembre o diciembre. Sin fecha a la vista.
Lo cierto es que pensé por unos momentos, que ese café, ya lo había disfrutado.

Me equivoqué.

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