domingo, 29 de septiembre de 2013

Llovía afuera y me quemaba por dentro





Llovía,en mis calles siempre llovía.
-Qué buscas?- pregunto ella
-Nada, porque ya todo lo encontré en ti.

viernes, 27 de septiembre de 2013

OTRA

Hoy quiero ser otra persona, sí, de esas que siempre rebosan energía y quieren jugar en la playa aunque sea septiembre, o llueva. No sé. Otra. Alguien que haga muchas cosas cada día y no se canse, y se despierte temprano por gusto, y tenga una perspectiva positiva. Que nunca tenga ansiedad, ni se preocupe mucho por las cosas, que duerma en paz aunque se equivoque, que no sea demasiado responsable.
Ser esa que se ríe a carcajadas mientras alguien le cuenta no sé qué por whassap, o esos que se comen a besos sin importarle nada más. Hoy tengo ganas de no estar en ningún sitio, pero si tal vez tengo ganas de ver a algunas personas, no sé, es sencillo, pero un te quiero con un poco de echarte de menos sabe a final de verano, y como veo que se me avecina otra etapa de esas estressantes, y no quiero deprimir al personal, me despido temporalmente de aquí.

Espero que estéis bien.




miércoles, 25 de septiembre de 2013

NÚMEROS

Nunca se me ha dado bien la tabla de multiplicar del 9, ni tampoco la geografía, es más me declaro ignorante en todas sus formas y manifestaciones. Tampoco tengo claro aun, si es posible que la ropa siga viva después de lavada en otro programa que no sea el número 4 de mi lavadora.
Se me da fatal contar algo que me hace gracia sin empezar a reírme desde el minuto cero. Es más, experimento el síndrome chiste mal contado, y empiezo por el final. Tampoco se me da nada bien estar con mucha gente al mismo tiempo. Las multitudes me retraen bastante y me hacen sentir incómoda.
No sé hacer lentejas de mi abuela ni de madre. Ni potajes. Desmitifiqué mi ignorancia en platos típicos como el Cocido Madrileño, pero no lo volví a repetir, dado que...no hay que jugar con la suerte del principiante.
El artattack de toda la vida de pegar y cortar me ha tenido en un sin vivir 3 años. Nunca mido las cosas y corto a ojííetro. Pego a lo bruto con superglú todo. Y después tengo durante una semana los dedos encostrados de pegamento.Y ya no digamos envolver regalos...así que por lo general nunca los envuelvo.
Algo que tampoco sé hacer es calcular la edad que tiene una persona, y creo que decir "pues tendrá entre 20y 30" no es nada acertado. Lo comprobé al pensar que mis compañeras de clase estaban aun en la veintena, y realmente algunas han sobrepasado los 30.
Siempre seré torpe cambiando la funda al edredón nórdico, de hecho, creo que no es posible hacerlo sin tener que meterte dentro y organizar el churro-de-pluma a modo de tienda de campaña.
Y eso que no sé montar una tienda de campaña. Ni jugar al backgammon, y aun más tenso...nunca aprendí los juegos esos del recreo donde las niñas se daban palmas y cantaban canciones. Ah! y lo de la goma en el suelo y los juegos de pies pa'rriba pa'bajo siempre será un misterio.

Tampoco me sé el número de mi casa, y en general cualquier número de teléfono que no sea mi móvil. No recuerdo del todo bien mi DNI y siempre la lio en el cajero y me pongo nerviosa porque dudo siempre de cuál es el pin.Por no hablar de las mil y un contraseñas de correo electrónico...

Sin embargo, lo que peor se me da, sin lugar a dudas, es mostrarme. Eso sí que se me da mal…Timideces absurdas como por ejemplo que alguien siempre pida por mí las cosas o preguntar la hora en la calle. Pretendo cambiarlo aun que sea a pasitos cortos, caerme de culo las veces que sean para conseguirlo y no perderme nada por no dejarme ver.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Equilibrios y desequilibrios

De lo que no vemos nos solemos creer la mitad. De lo que sentimos apostamos a creer el doble. Por confianza ciega, por instinto innato. Así es como mantenemos la balanza. A base de apoyar más o menos en una u otra pierna. Con cada giro inesperado, la cabeza se da la vuelta y perdemos el equilibrio. Pero nos recomponemos, una vez más, a costa de quemar polvo o reventar ampollas, de hacernos un poquito más sabios o al menos eso creemos. Las cosas pesan menos si dejamos de sostenerlas. Pero… es inevitable querer sostenerlas, hacemos de equilibristas con cada decisión que no queremos tomar, primero una opción, luego otra, decidimos muchas veces antes de comprobar si la balanza está equilibrada, pero a veces es justo lo que necesitamos, un poco de desequilibrio para aprender lo que nos falta.

sábado, 21 de septiembre de 2013

En pocas palabras


 Escribir, sonrisas, bolígrafos bic, té, Museo del Prado, que me miren a los ojos, gafas de sol, soñar, bicicletas antiguas, un disco de Cat Power, tarde de césped, zapatillas, las cosas con significado oculto, Lost in traslation, despertarme, leer en el autobús, los post.it y sus mensajes, granizado de limón en verano, canturrear por lo bajo, Jessica chastain, independencia,"don't mess with my hearth, don't mess with my mind", los vaqueros, los perros, los nervios, viajar con la(s) nube(s), Las Horas, la playa, Oviedo, besar, fotografías, conversaciones que no se acaban, croissant, el olor a café, cambiar las hojas del calendario, escribir una carta que no envías, amigos, conversaciones tontas, conversaciones intensas, las camisas grandes, mirar(te), nórdico, lo retro, hablar en la oscuridad, Haruki Murakami, ir descalza, el negro y el blanco, escribir en papel, los trenes, el avión, el metro y dormir en el autobús, los bancos de los parques, cuadernos con escritos, caricias,un susurro, teletransportarse a otros lugares, abrazos largos, no llorar, lo bohemio, cervezas en terrazas, los días de lluvia en casa y en la calle, los días de sol tirada en un parque, lápices de colores, Circo del Sol, despertar con Such Great Heights, nómada, risas con Cris, un hasta luego en lugar de un ádios, un ático, ojear libros que no leeré, Oporto, descubrir una canción que creía perdida, las camisetas básicas, "el sueño de una noche de verano", las manos, la casualidad, lo desconocido, Alberta Cross, la timidez, escribir sin saber cómo empezar, el tacto de la piel, indie, estar sola, estar acompañada, ositos de gominola, cuento, Canadá, las ilustraciones, Sara y Eva, la lluvia en los cristales, cazadoras de cuero, las cosas nuevas, Into the wild, hablar con desconocidos, el sonido del viento, bailar con descontrol, ir andando a los sitios, guiñar un ojo, los labios, el rojo en la pared, Andy Warhol, los tics, las vergüenzas, un deseo, dormir en la oscuridad, un corcierto, y tú.

jueves, 19 de septiembre de 2013

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Del pasado y otras cosas.

Pocas veces hacemos un escrutinio de las imágenes del pasado,bueno,miento,lo hacemos continuamente pero estas siempre llegan con el lastre de la imaginación y acabamos recordando las cosas tal y como nos gusta recordarlas.Somos así,adulteramos el pasado para mantenernos firmes en el presente pero a la vez también evitamos mentirnos a nosotros mismo,es la única forma a largo plazo de que podamos avanzar,supongo que siendo consciente de lo que fuimos ayuda bastante a enfrentarnos a lo que somos, hoy,ahora,en este preciso momento.
Y queremos avanzar,queremos tantas cosas...pero luego esta el asumirlas o tratar de llegar a ellas y conseguirlas,a veces me pongo el listón muy alto,me exijo más que nadie y me frustro cuando lo que persigo no se materializa,después de horas de esfuerzo y dedicación o tras una carrera a contrarreloj. Con el tiempo he aprendido a exigirme menos y a valorar más lo que tengo, disfrutar el momento se dice, o eso al menos es lo que pretendo.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Dos de ibuprofeno para mí

Es genial poder soñar, aunque sean 5 minutos. El problema de liberar un lastre y lanzarte debajo del edredón pensando que no hay nada más ahí fuera salvo lo que tú quieras pensar, es que, no te quieres levantar. Es cómodo, sencillo y un placer poder pensar las cosas sin miedo. Poder imaginar, sin presión, ni reglas. Porque sí, ¿por qué no? Lo que ocurre, es que luego te levantas, y sientes un golpe continuo, acallar la conciencia emocional que grita más alto que la razón. Una discusión mental que no da tregua. No me gustan las discusiones. Es entonces cuando pones tierra de por medio, te bebes la emoción y te tomas ración de ibuprofeno para la resaca de sentimientos... A nadie le gusta escuchar las cosas tal cual son. Doble de ibuprofeno.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Los comienzos

Cuando abrimos una puerta, es porque ésta antes estaba cerrada. En lugar de preguntarnos por qué la abrimos de nuevo, igual cuesta menos preguntarse, ¿por qué en su día la cerramos?
El comienzo de todo siempre es emocionante pero muchas veces lo es más aun lo que pasa por el camino.Estos días son días llenos de comienzos,de mezclar lo nuevo con lo cotidiano,en realidad lo nuevo siempre es cotidiano y somos nosotros los que lo sentimos como diferente porque cambiamos,somos inconstantes y en continua evolución,y me encanta,me encanta la sensación de tomarme un café por la mañana y pensar en todas las posibilidades que ofrece un día...a veces es sorprendente todo lo que puede ocurrir en un día,así que quien sabe qué ocurrirá mañana.

jueves, 12 de septiembre de 2013

ME GUSTA


Me gusta el invierno más que el verano.
Me gustan más los atardeceres que los amaneceres.
Me gustan los jueves.
Me gusta escribir sin corregir nada, escribir para mí misma.
Me gustan los días de lluvia, fríos y grises.
Me gusta descubrirme sorprendida, que algo consiga todavía, estremecerme.
Me gusta abrir las páginas de un libro, saltar con los pies juntos, y meterme dentro
Me gustan los números impares, el 3, 7, 9.
Me gusta visitar librerías y acariciar los lomos de los libros, respirar ese aroma de antigüedad o recién salido de la editorial.
Me gusta sostener mis ideas, decir mis argumentos, y aprender de lo que opinan otros/as.
Me gusta que me miren a los ojos cuando hablan.
Me gusta desayunar los sábados, sin prisa, sin peinar, sin hacer. En camiseta y bragas (si es verano).
Me gusta comer sandía en verano y naranjas en invierno.
Me gusta  Madrid, Oporto, Bilbao, Oviedo, Salamanca, las playas de Portugal.
Me gusta quedarme quieta en el mar.
Me gusta cuando todo se resuelve, y sin daños colaterales.
Me gusta empezar algo. Los principios. La ilusión.
Me gusta enamorarme, aunque no pueda ser para siempre.
Me gusta el preludio de un beso. Mucho. Cuando sabemos que va a producirse. Cuando queremos que se produzca.
Me gusta la valentía de Rosa Parks y Martin Luther King.
Me gusta tocarme el pelo por las puntas, enroscándolo, cuando estoy nerviosa y no sé qué hacer.
Me gusta la atmósfera de un cine al acabar la película.
Me gusta Virginia Woolf, Hopper, Alexandra Pizarnik, Frida Kahlo, Murakami, Auster, Nothomb, Portishead, Angus & Julia Stone, Sigur Ros, Cat Power, Depeche mode y un largo etc.
Me gusta no tener líneas suficientes para escribir los nombres de las personas que admiro.
Me gusta hablar con las personas que tengo lejos a miles de kilómetros y que mis palabras recorran los cables y las conexiones que nos separan.
Me gusta y admiro la gente que tiene una sinceridad extrema y la capacidad de desnudarse delante de los demás.
Me gustan las palabras catarsis,hipotenusa,incandescente.
Me gustan las personas sencillas (no simples).
Me gusta decir “en el sentido de”.
Me gusta creer en alguien o en algo, en mí, en los demás.
Me gusta hacer fotos, aprender cosas nuevas con la cámara, mirar por el objetivo y que mi cabeza imagine mil y una posibilidades.
Me gusta escuchar música mientras viajo, mirar por la ventanilla y que mi imaginación se destape.
Me gusta El azul es un color cálido, su historia, su delicadeza, la sutileza con la que trata los sentimientos.
Me gusta pintarme las uñas y los labios de rojo.
Me gusta cuando he ayudado a alguien.
Me gusta mirar por primera vez la sonrisa de otra persona.
Me gusta guardarme los recuerdos en las manos, abrirlas de tarde en tarde, y volver a contemplarlos.
Me gusta cuando el deseo nos roba todos los relojes de la casa, al principio.
Me gusta muchísimo ir a todos los museos (especialmente dedicados a la fotografía) del mundo.
Me gustan los besos robados.
Me gusta el color de los naranjos en flor, me resultan poéticos y insultántemente bonitos.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Empezó el curso y con el la vuelta a las viejas costumbres o no tan viejas porque ante cada nuevo curso siempre hay los inevitables cambios.Por un lado los que haces de forma general como nueva habitación,compañera nueva,un barrio diferente..y luego están los cambios más sutiles,aquellos que son imperceptibles para el resto salvo para ti, y de repente te encuentras pensando en tu YO de hace un año y te sorprende todo lo que ha pasado...para bien o para mal?Para bien espero,y también espero no darle tantas vueltas a las cosas, que lo que venga me sorprenda y lo que no directamente no me desilusione.