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viernes, 12 de agosto de 2016

Ya sabes el destino, ya sabes los motivos

 Estamos hechos de rutina, nos perdemos en el café de la mañana, nos miramos temerosos en el espejo aún dormidos, esperando algo del día que acaba de comenzar. Compramos pan, café, y nos sentamos a comer solos o acompañados, qué más da. Estamos solos. Navegamos entre los días soñando con una playa de postal…. Por la mañana nos saluda con euforia la camarera de siempre, con un gesto de resignación, mientras nosotros buscamos ese momento de lucidez, de felicidad espontánea que nos dan algunas palabras o la lluvia cuando nos sorprende y está fría y las gotas resbalan por nuestra frente llenándonos de vida. Soñamos con que alguien nos diga: Quédate, pero sólo nos llegan noticias de huidas y los aviones sobrevuelan los tejados.
El verano ya casi ha trascurrido, y parece que estamos llenos de rabia. Odiamos el tiempo que nos va matando lentamente, las noches en las que nadie nos abraza, la taza de café enfriándose, el primer autobús del día. Las veces que luchamos por algo hasta arañarnos por dentro. Y no conseguir nada a cambio. Las personas que en vez de contagiarnos con su luz, van apagando la tuya. Los amaneceres que no son de nadie, y sentirte perdida entre desconocidos.
Sigo soñando con esa huida, con el último atisbo de esperanza, perdiendo la vista en el cielo cada vez que pasa un avión. Porque la vida no es esto, la vida debería ser amarnos cada mañana, beber el café de nuestros labios, abrazarnos en el primer autobús del día, encontrarnos cada noche y bailar por el pasillo, soñar cada noche como si fuera la primera vez.
No pienso dejarte ir. Me niego a olvidar que un día apareciste dándole la vuelta a mí mundo y desde entonces nos movemos por las calles de esta realidad gris.

Huye conmigo, te espero donde siempre. Ya sabes el destino, ya sabes los motivos.


domingo, 1 de mayo de 2016

EL HECHO DE VIVIR DEJA SECUELAS

Todos los gatos están tristes y maúllan desolados al atardecer. Todas las palabras que nunca escuchamos se cuelan en los ojos tristes de los violinistas callejeros, que lloran, lloran y tocan melodías tristes que entristecen  a los gatos. Las personas caminan por la calle con un destino, abrazar a alguien, poner la mesa al llegar a casa, leer algún libro y nadie escucha al violinista, las librerías están llenas de gente triste. El cine vuelve a proyectar esa película francesa que tanto  disfruté, el cine francés es increíble. No recuerdo si algún día te hablé de La chica del puente, pero me habría encantado que la vieras, en ella, Adele, la protagonista, estaba desolada y buscaba algo que la salvara del tedio de la vida en aquel Paris en blanco y negro. Todas las películas en blanco y negro tienen algo de nostalgia. Esa que sienten las señoras cuando se sientan en los parques a ver a los niños, la que les embarga de pies a cabeza cuando suena la canción del primer amor, del primer baile que termino en un beso interminable, las que me matan cada vez que escucho (aun ) esa playlist que creamos juntas. Sigo siendo la dramática que  busca algo al fondo de la calle, al despertar, en este lugar en el que no hay flores, ni gatos maullando al atardecer.





Ya no voy a escribir más sobre amor o sobre el tiempo, sólo voy a colocar flores en un jarrón cada mañana, voy a penar mi melena lentamente, leer poesía, escuchar Beirut, voy a dejar que la primavera se cuele en mí corazón. Puede que no sonría todas las mañanas, quizá las lagrimas vengan al atardecer al escuchar al violinista, puede que no haya nada en el fondo de la calle, que más da. Tendré libros, flores, sueños y ganas, muchas ganas, de volver a ser la que se emocionaba con cada canción y se dedicaba  a bailar por el pasillo  cada mañana.

No dejaré que nada ni nadie se lleve la magia.

domingo, 6 de marzo de 2016

My Tears Are Becoming A Sea.


Estoy leyendo un libro que habla de una chica que cada mañana coge el tren. Podría ser yo, a excepción de que ella bebe siempre un gin tonic al llegar a casa. Habla de calor, de los desconocidos, de llenar tu alma con recuerdos de futuros que nunca llegarán. Esta mañana se me cayó el café en el desayuno, rompiéndose la taza en mil pedazos, pensé que esa taza era yo y que debía recoger los trozos con cuidado para poder pegarlo otra vez. Pero también atribuí lo ocurrido a que a veces mi pulso tiembla, aquello del insomnio y las ojeras, cuando huyo del tiempo por miedo a que el pasado me atrape para siempre. Una vez escribí mi futuro y tenía tu nombre. Ahora mi futuro es un cielo gris. Escribí: “Mi esqueleto es el de una ciudad en ruinas” y lo taché después. He cometido muchos errores contigo, creo que el mayor fue cuando decidí rendirme y callar a partir de entonces lo que creí que no querías escuchar. Si tomé esa postura de repente fue por probar a hacer las cosas de otra forma, pensé que eras tú quien debía expresar en ese momento tus sentimientos. Error. Cada persona es un mundo y cada persona hace las cosas a su manera. El hecho de que tú lo hagas de una forma no significa que la persona a la que quieres debe hacerlo igual que tú.
Ahora viajo sola de nuevo, me pongo muy nerviosa cuando las personas que viajan a mi lado me rozan, puede que sea un síndrome que te producen las ciudades, estás tan solo que ya no sabes cómo estar acompañado. Hace dos años cogí un avión y dos trenes para llegar a una ciudad en la que llovía y por la que pasee queriendo crear recuerdos solo para mí. Hoy reeleo una postal de una compañera de viaje en la que me recuerda que soy valiente. No soy valiente. Nunca lo fui. Una piel vacía es una piel desierta. Alguien me dijo una vez, que cuando tienes un dolor muy grande se puede abrir un agujero en el corazón, pequeño, imperceptible. En ese momento pensé que un libro podría empezar con esa frase y que de ahí salen las lágrimas, el dolor en el pecho y las noches de insomnio. Un pequeño agujero. Imagino mis manos pequeñas con agujeros en el centro por donde resbala el agua ( como una fuente). Hay algo que me mantiene abstraída de este ritmo incesante ,la voz no llega a mi boca, se queda en el interior. Y lo más irónico de todo es que ahora que me están saliendo todas las cosas que yo quería no te tengo a ti para compartirlas, porque en el fondo sé que no estamos ya en el círculo de ninguna de nosotras. Pero te diré que no soy una persona que suela hablar demasiado, hasta que cumplí los 11 no me gustaba hablar, prefería sentarme a observar o leer. Después me obligué a ser como esas personas divertidas que siempre tienen la palabra adecuada, aún sigo siendo esa persona callada, pero me he acostumbrado a desempeñar el papel de espontánea. Nunca sabrías el océano que hay dentro de mí.
No sé por qué (te) escribo todo esto, supongo que tenía ganas de dejarlo por escrito y saber que fui capaz de no callarme esta vez… Lo que más miedo me da de quedarme sola en el mundo es no tener a donde ir ni quien te espere. Ser esa desconocida de la ventanilla del tren que no tiene quien la abrace al llegar a casa, ni quien la mire deseando quedarse a su lado para siempre.

sábado, 1 de febrero de 2014

UNA CARTA

Las cartas son un vínculo que compartes con alguien más. Hay cartas y cartas. Muchas las escribes y no las llegas a enviar, no sabes bien porqué. Siempre he creído que cuando escribes algo, por muy personal que sea, en el fondo, sientes la necesidad innata de que ese algo es para alguien. Que, aunque reprimas entre vergüenzas y sentimiento de lo que para uno es propio, quieres que sea leído.
A veces, bueno, demasiadas veces, se escribe aquellas cosas que un día no supiste decir. Todo lo que se te pasa por la cabeza en forma de imágenes y escenas perfectas donde te acompaña el don de la palabra. Pero simplemente son sueños que no puedes recrear en la realidad, y nos hace abstraernos.
Una dirección y un remite. Un sello, unas cuantas cosas, y una letra curvada hacia la derecha, con las líneas torcidas hacia arriba, porque escribir es imaginar, e imaginar es poner una cara a ese sueño.





Con los cambios de lugar, y antes de meterme en las nuevas tecnologías, me pasé años y años escribiendo cartas a mis amigos. Era un vínculo mucho más cercano que recibir un toque o un sms al móvil. Más cercano que una llamada y más distante que pasar una tarde en un césped, pero me estimulaba.
Ha pasado bastante tiempo y aun sigo escribiendo alguna carta de vez en cuando. Releo las antiguas y me doy cuenta de que las cosas cambian, lo que se escribe, lo que no se escribe, lo que se quiere decir y lo que al final no se dice. Te reprochas por mandar una carta que no tuviste que mandar, y esperas algún día mandar otra.

Y a ti, si te escribiera una carta te diría que hoy ha nevado aquí y no fue lo mismo sin ti, me doy cuenta de que el frío que siento no se debe al clima.

jueves, 30 de enero de 2014

PASOS DE UN POSIBLE FINAL…

Conocer. Hablar. Preguntar. Decir. Compartir. Tontear. Profundizar. Ilusionar. Soñar. Sonreír. Ver. Tocar. Besar. Conectar. Disfrutar. Atrapar. Sentir. Desear. Seducir. Excitar. Jugar. Volar. Bailar. Escribir. Observar. Calentar. Respirar. Encontrar. Seguir. Desgarrar. Palpar. Vibrar. Suspirar. Gritar. Gozar. Demostrar. Vivir. Mimar. Caminar. Reír. Fascinar. Volver. Rodar. Tener. Abrazar. Acariciar. Rozar. Confiar. Adorar. Hacer. Correr. Llegar. Dar. Recibir. Despertar. Amanecer. Anochecer. Celebrar. Enloquecer. Enamorar. Querer. Amar…
[…]
… Perdonar. Necesitar. Dramatizar. Romper. Intentar. Olvidar. Recordar. Doler. Huir. Esperar. Rendir. Caer. Resquebrajar. Finalizar. Perder. Dejar. Sufrir. Despedir. Partir. Llorar. Odiar. Morir.
… Y …



Volver a empezar



domingo, 26 de enero de 2014

LUGARES Y MOMENTOS QUE NO QUIERO COMPARTIR CON NADIE

Hoy es un día muy especial para mí, tal día como hoy hace algún tiempo empezó a ponerse en marcha pequeños cambios dentro de mí que acabaron por convertirse en un punto de inflexión en mi vida. Durante los meses siguientes mil y una emociones me asaltaron, muchas de ellas sin ni siquiera saber ponerles un nombre hasta algún tiempo después, y en todo ese caos emocional quedaron momentos y lugares que se quedarán para siempre conmigo.

Recuerdo una playa en abril, con viento y ese sol que pica, típico de primavera.

Recuerdo una noche de pintxos, mirarte desde el otro lado del bar y descubrirte mirándome con tanta intensidad que parecíamos las únicas clientas.

Recuerdo hacer el amor al principio, como si tuviese un incendio entre las piernas.

Recuerdo llorar cuando no pude ayudarte lo suficiente y me necesitabas.

Recuerdo mis piernas temblando, sin saber qué iba a pasar a partir de ese momento.

Recuerdo sujetarme en una esquina, en plena calle, con la mano izquierda, apoyarme para echarme a llorar.

Recuerdo una mañana de domingo en la que nada salió como estaba planeado y fue perfecta.

Recuerdo los desayunos tranquilos, sin prisas, o con el viento en la terraza.

Recuerdo esos paquetes absurdos que te enviaba, con pequeñas notas en las que mi corazón se derramaba.

Recuerdo mil y una canciones compartidas y una especial que será siempre tuya.


Recuerdo y te recordaré siempre.





sábado, 18 de enero de 2014

NOT FOUND

Ella le habló como si de una amiga de toda la vida se tratase. Sin querer decir nada, la verdad es que dijo todo, con titubeos y algún que otro despiste, en el que acabas enlazando palabras y temas sin llegar a ningún lugar. Sabía que las cosas fueron tristes entre ambas, que aunque nunca dijese nada se había pasado los últimos meses pensando en algo que sabía bien que nunca ocurriría. No sé, pero tenía esa pequeña ilusión entre el camino que la separaba todas las mañanas de clase, de poder llevar a la realidad esa conversación que se escondía bajo una canción que sonaba en su mp3. Cambiaba la sintonía, y con ella cambiaba la secuencia. Transcurría otra acción, un lugar distinto donde volver a encontrarse y soñar, que todo volvía a ser lo que meses atrás fue.
No sabía cómo ni por qué se sentía así. El tiempo había pasado, pero aun seguía sintiendo ese viejo sentimiento  que te impide olvidar algo o alguien. La verdad es que siempre se sentía sola, quizás hasta incomprendida.
A pesar de que intentaba disfrazar con indiferencia y algún toque de odio superficial aquella vieja relación, lo cierto es que no podía evitar pensar cómo hubiesen sido las cosas si en lugar de jugar al despiste se hubiese dejado ver un poco más.
A ella le preocupaban tantas cosas que aunque ahora las contase no podría llegar a saber si la mitad son ciertas o no. Y mientras la miraba a los ojos, sabía perfectamente que aquel desliz mental nunca se produciría.


domingo, 12 de enero de 2014

CAÓTICA

Soy muy hacer planes mentales, no reales. Me dan miedo los planes reales. Tiendo a imaginar complicaciones inexistentes, problemas irresolubles, y catástrofes inesperadas. Siempre termino lo que empiezo, ya sea un texto, ponerme a limpiar patológicamente el polvo de mi habitación moviendo muebles y colocando la estantería. Y las relaciones; las empiezo, y las termino. Soy extremadamente ordenada y extremadamente desordenada. No existe un término medio para mí. Por eso intento mantener el orden de mis cosas intacto, porque el simple hecho de dejar una noche la ropa fuera del armario ya provoca una reacción en cadena con el resto de los objetos que me rodean llegando a un punto caótico en el que me da igual vivir sumida en la desesperación absoluta. Me encanta la comida sana, odio el chocolate, las cervezas en buena compañía y que haya sol a las nueve de la noche. No me gusta el viento, ni el anís, ni que me toquen los pies. Adoro el invierno, porque me encanta abrigarme, pero lo odio por lo que me hace sentir. Madrugar es lo que más me cuesta en el mundo, y no soporto pensar en lo que tengo que ponerme a la mañana siguiente, pero soy incapaz de irme a la cama sin haberlo preparado. Siempre fui más de no dormir que de llorar pero, últimamente lloro con las películas tristes y alegres, con canciones, libros, y he llegado a llorar con un olor. Sin embargo muy pocas personas me han visto llorar. Llorar de verdad, de esas veces que se te derrama el alma por las mejillas. Adoro estar metida en la cama, despertarme y saber que no tengo que levantarme, y acostarme sabiendo que puedo estar un rato sin tener que dormirme. La sensación del pelo mojado en la espalda y el olor del gel al salir de la ducha y meter las manos debajo del agua ardiendo hasta que se ponen rojas. Me encanta cómo huele el café y el olor del pan tostado por las mañanas. Odio que se dejen la tapa del WC levantada y la puerta de mi habitación abierta. Que me metan prisa para ir a algún sitio, y que se fume en los ascensores. No me gustan las personas que se cuelan en las filas, ni las que tratan a los camareros como si fueran esclavos construyendo una pirámide y no me gusta la gente que no saluda en el portal. Me pongo nerviosa si me tocan demasiado cuando me hablan aunque luego yo lo hago constantemente, o tb si se acercan demasiado, o si bajan las escaleras detrás de mí. Mis colores favoritos son el rojo y el verde. Me encantan las películas de autor y todavía sigo pensando que se puede contar mucho con poco. Me encanta leer todo tipo de libros y a veces sueño que escribo el mío. No puedo tener favoritos para la música, pero supongo que Cat power marcó un antes y un después en mi vida. Yo soy de esas que  no sonríen al conductor del autobús, extremadamente tímida con quien no conoce, que le cuesta coger confianza, de las que deja salir antes de entrar y se queda de pie en el autobús porque sabe que en la siguiente parada se suben muchas personas mayores. Me cuesta un mundo acercarme a alguien cuando llora, y parece que no me importa cuando es todo lo contrario. A veces parece que soy demasiado dura pero la realidad es que me escudo ahí para no admitir que no tengo soluciones para todo tal y como me gustaría. Porque he aprendido que no puedo conseguir todo lo que quiero, ni tengo respuestas para todas las preguntas, y que a veces hay que ceder y aceptar que se ha perdido o que simplemente hay cosas imposibles de ganar. Nunca me deshice de mi caparazón. Es un sitio bastante bueno para vivir. Supongo que la última vez que salí de él me hice tanto daño, que siento que es más seguro si me quedo ahí. Puede llamarse cobardía, sí. Alguien me dijo una vez que era una cobarde y una egoísta y puede que llevara razón. Puede que realmente sea de hielo por dentro. Supongo que mis sentimientos fluyen a través de mis canciones, y no a través de mí. Puede que se me de mejor estar triste que ser feliz. Supongo que me da miedo no ser capaz de recomponerme si me rompo de nuevo, supongo que me da miedo romper a alguien de nuevo. Supongo que así soy yo. Puede que me aferre a las cosas que no puedo tener y huya de las cosas que por el contrario tengo.

O puede que esté equivocada respecto a todo esto.

Ya ni siquiera lo sé.

miércoles, 8 de enero de 2014

Con sol todo es más fácil

Desde que me he despertado, parece que vienes. Parece que hoy es viernes y es porque hace sol. Con sol es más fácil hacer cualquier cosa. Esperar es fácil. No hacer nada es fácil. Tiene que empezar a oscurecer ya, porque cada minuto que no vienes, es como si me engañaras. Y a la vez, en las horas que quedan, parece que todo se puede cumplir. El fin de año ha pasado rápido, sólo me comí cinco uvas con las campanadas porque no me dio tiempo a más. Se me acumularon todas en la boca, la primera, la segunda, la tercera, la cuarta, la quinta...así que mis deseos se van a mezclar los unos con los otros. Las otras siete me las comí después sin ninguna emoción y con calculada calma. Ya se ha hecho de noche." Por la noche estaré sola en la selva,¿qué voy a hacer esperando a que vuelvas?"

(escuchando "Semilla negra" versión Marlango )
http://www.youtube.com/watch?v=f9Wb6ynZ2SI



miércoles, 1 de enero de 2014

GARABATOS

Algo en tus profundos ojos marrones me decía que no era tan malo como parecía.
Tus brazos se convirtieron en uno de mis lugares favoritos de este mundo, en una lista encabezada por una de las sonrisas más cálidas que jamás había visto.
Nunca podré decir si fue una opción el hecho de dejarse llevar, no luchar contra la corriente, dejar que ocurriese lo que debía ocurrir. Porque nada era seguro, pero valía la pena dejarse conducir.
Cuando intentas arrepentirte de lo ocurrido es como desear no haber descubierto nunca que un sentimiento puede ser tan intenso.
Estábamos ahí, a la suficiente distancia para no tocarnos, para no poder saber en qué pensaba la otra.







Era inspirador. La visión perfecta de la curva de tu vientre desnudo, tus manos acariciando mi espalda y tus labios a dos latidos de distancia de los míos.
Me pregunté si realmente iba a ser siempre así. Si todo iba a permanecer intacto cuando volviese. Si cuando parpadease desaparecerías, o si con la llegada del invierno se congelarían los sentimientos, y tus ojos, o los míos, se volverían fríos.
¿Sabes? Con el tiempo he llegado a darme cuenta de lo importante que has sido en mi vida. 
Tal vez porque te has convertido en el color verde de mi vida (si tuviese que verte en un color determinado, sabes que sería en ese)
Este post está desordenado.

domingo, 29 de diciembre de 2013

UNICORNIOS

Todos tenemos una parte insegura dentro de nosotros mismos. Y la magia fluye en el momento que decidimos compartir esos miedos que tenemos, y todas esas cosas que realmente nos dan vergüenza.  
A veces son un montón de tonterías que se nos meten en la cabeza y que las hiper exageramos, y que no son para tanto. Que si un lunar que no nos gusta, que si la ropa no nos sienta bien, que si nos hacen caso o que si gustamos. 
Y es que cuando se comparte vulnerabilidad estamos abriendo algo que tenemos dentro, y cualquier mota de polvo puede ser dolorosa. Creo que en momentos así, si creemos que algo merece la pena, hay que soplar y quitarla, porque lo realmente importante es la intimidad compartida.
Si nos estancamos en nosotros mismos, cometemos el error de pensar que cosas que no son ciertas, son ciertas. A menudo porque nos recuerdan a situaciones vividas anteriormente. Y tenemos miedo. Un miedo que nos hace desaparecer, sin ni tan siquiera pensar en el efecto que en la otra persona puede tener.
Cada persona tiene su realidad. La magia de los unicornios es que carecen de existencia y que alguien majestuoso supo apreciar que no se verían. Así que cuando se te aparece un unicornio en tu camino tienes que ser valiente y retenerlo a tu lado, porque es algo que no siempre ocurre o tal vez sólo tú consigues verlo.





miércoles, 25 de diciembre de 2013

E n a m ó r a t e

Enamórate. Aunque sea para dos días. Pero hazlo. Sonríele a la pantalla del móvil, al profesor en clase, a tu vecina la antipática. Pásate horas hablando de ella con tus amigos hasta que no te escuchen. Aprende idiomas, dedícale canciones y hazle regalos absurdos. Invéntate excusas idiotas para verla. Miente. Miente todo lo que haga falta. Y llora. Llora todo lo que haga falta.

Róbale un beso mientras te habla. Consigue hacerla reír mientras bebe y haz apuestas absurdas sobre canciones que suenan en ese momento. Háblale susurrando. Cuéntale las cosas que te dan miedo y deja que ella te obligue a hacerlas. Abrázala si hace frío. Y si no, también. Despídete como si no fueras a verla más. Salúdala como si no fueras a volver a hacerlo. Haz que cada vez sea como la primera y aprovéchala como si estuvieras segura de que será la última.

Escríbele mensajes en las puertas de los bares. En las paredes de las calles, en las persianas metálicas y en la arena de la playa. Escríbele en tu piel. Dedícale textos. Haz del caos un arte. Cuelga fotos suyas en tu habitación y dale los buenos días y las buenas noches. Túmbate de lado y escucha tu corazón en la almohada imaginándote que es su pecho. Tócala. Muérdela. Haz que le tiemblen las piernas. Consigue que te pida más. Gánale la partida. Déjate ganar una vez. Y otra. Y pierde la cuenta. Quémate los labios de tanto besarla. Háblale al oído. Dile que la quieres. Estremécete cuando diga tu nombre. Bésala en los semáforos en rojo. Ponte nerviosa cuando notes que te mira mientras tú lees. No le digas adiós. Échala de menos. Haz planes. Arranca hojas del calendario. Quiérela. Quiérela tanto que hasta te duela. Emociónate al escuchar 'esa' canción. Deja que tu estómago salte recordándola. Y repito, bajo ningún concepto le digas adiós.

Y llora. Llora cuando todo eso pare. Llora cuando no sepas si se repetirá alguna vez. Pásalo mal. Sufre. Hazte un cuatro en la cama. Pierde el apetito, las ganas de arreglarte y las ganas de dormir. Sé la chica más triste de la ciudad. Vístete sin ganas. Bebe un poco más. Habla un poco menos. Baja la mirada cuando veas las fotos de tu pared. Apriétate el pecho cuando escuches 'esa' canción y aguanta la respiración cuando veas volar las hojas del calendario. Echa de menos su voz. Y su el olor. Búscala entre la gente sabiendo que no está. Enfádate con ella. Y con el mundo. Culpa a la suerte. Al destino y al karma. Rómpete. Ahógate. Recuérdala con su camiseta puesta. Y llora un poco más. Deshaz planes. Pide deseos absurdos. Y quiérela un poco más queriendo hacerlo un poco menos.

Pero eh, no te equivoques: enamórate. Enamórate mil veces. Enamórate todos los días.
Yo por mi parte pienso seguir haciéndolo.





Besos.


lunes, 23 de diciembre de 2013

2013

Ha sido el año en el que más he viajado (País vasco, Asturias, Portugal, Extremadura…), el año en el que amé más, un año lleno de dolores tanto físicos como emocionales y lleno de la felicidad más pura, ha sido el año de la locura del interrail por Portugal, el de recuperar amistades y hacer nuevas, el que más kilómetros recorrí y dormí en más hoteles.
Ha sido el año en el que escribí más, fotografié más, el año en el que me regalaron un moleskine y empecé a escribir a mano en cualquier sitio….
Cada día he despedido un poco más este año que ha valido por cuatro. Cada estación ha sido un año entero. 

2013 me enseñó
-Que hay muchos yellows brick roads para llegar al mismo castillo esmeralda
-Que la vida es corta pero ancha, caben muchas cosas.
-La caipiroska y sus efectos.
-Que me encanta viajar con una mochila y pocos planes.
-Seguridad.
-Que echar de menos a alguien puede ser perjudicial para la salud.
-Que puedo sentirme como una enana jugando con mi sobrino.
- Que quien aparezca en tu vida y se quede, perfecto, y quien no quiera quedarse, pues que no se quede y punto, no pasa nada.


sábado, 14 de diciembre de 2013

NO ME DIGAS ÁDIOS, DIME HASTA LUEGO

Es extraño sentir que un día así no puede ser un día así. Y siempre comienzo las cosas sin saber qué es lo que voy a contar, porque no hay nada más difícil que decir un como me siento.
¿Cómo me siento? Triste pero aliviada.






Empezó el curso y con él volví a Salamanca a vivir con Cris. La casa siempre estaba llena de risas y sueños, y planes y proyectos. Creía que a pesar de lo que me rodeaba saltaría por encima y conseguiría salirme de la norma, como he hecho otras tantas veces…
Los primeros días fueron lentos, y el otoño retrasó su avance. Luego retomó su pulso y cada vez el sábado llegaba antes y con él un día repleto de  sonrisas y absurdeces, que a mí por lo menos, me alegraban la noche.
Los  finales me recuerdan a los principios. Aquellos en los que no esperas que se acaben. Y donde el ridículo cobra sentido porque tú te ríes, yo me rio, y el resto nos da igual. Hay relaciones que se suben al caballito de la vergüenza y olvidan que el mundo es mundo por un día, y que los demás.....los demás son extraños que alimentan nuestro sentido del humor
Ahora, con o sin querer ha llegado un hasta luego. Y sentir la sensación inversa a verte de nuevo, me pone triste, y aunque no puedo decirlo, ni lo diré, lloro en silencio, y me emociono, y siento todo y más.
¿Aliviada por qué? Aliviada porque sé cómo eres, y sé como soy. Y sé que esa compenetración extraña que no nos fuerza a llamarnos pero tampoco a olvidarnos, hará que me acuerde de ti y te escriba una chorrada con sabor a abrazo paticoso cada vez que recuerde cada tontería que ha pasado por mis ojos.
No sé, es sencillo, pero un te quiero con un poco de echarte de menos sabe a final de otoño…. Así que prefiero decirte, que nos vemos neni.







viernes, 6 de diciembre de 2013

Una mañana como hoy….

…..dan ganas de salir , con una cesta colgando del brazo, dirigirte a una tienda pequeñita, de esas tan encantadoras. Dan ganas de coger un número, y que sea el siguiente, de saludar amigablemente al vendedor@ y pedir:
- ¿Tiene un poquito de calma? si es tan amable, también quiero confianza al peso, y algunos gramos de felicidad, quiero saber que lo que me hace feliz está aquí, en esta tienda, a mi alcance, yo le pago en efectivo o con tarjeta, como prefiera. Quiero la posibilidad de tener un buen trabajo, puede ponerlo en papel de estraza, un trabajo que me permita sentirme realizada, y que no se coma las horas de mi vida, porque mi vida, ¿sabe usted? es muy importante para mí. No quiero vivir para trabajar, quiero trabajar y aportar mis conocimientos al mundo, pero el dinero lo quiero para comprarme helados de vainilla, y margaritas blancas para ponerlas en la cesta de mi bicicleta roja. Quiero olvidar todas las decepciones que he sufrido, para empezar cada mañana, de cero, y quiero ser mejor persona, sí mejor, mejor en todo. Póngame dos kilos de poción mágica contra la falta de sueño, que es mi mayor enemigo. Y dos litros de sonrisa, de las auténticas. Quiero salud, en grandes cantidades, para todos los que quiero, y para mí. Y fuerza, con la que combatir pacíficamente contra  la estupidez de muchos. 
Deseo, con todas mis ganas, lo que tiene en el tercer estante, justo a su espalda, delicioso tiempo para siestas acompañada, tés y cola-caos a media tarde o para desayunar, cine en la penumbra del sofá, conversaciones trascendentales para comprender un poco cosas que no entendía. Quiero una pizca de mirada poética, e instantes de sonrisas risueñas. Y libros, póngame muchos libros, para llenar estanterías blancas. Y quiero una terraza, de esas en los que tomas café y pierdes la noción del tiempo. Y una casa  llena de luz y alegría. Y me dice cuánto es, porque estoy dispuesta a pagar lo que me diga.
Y el vendedor te lo guarda todo en la cesta, y te despide con una sonrisa amplia, limpia y afectuosa.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

UNA….

... siempre trata de hacer las cosas bien. A veces no sabemos porqué pero mezclamos los razonamientos que creemos lógicos con sentimientos reprimidos, bajo la inconsciencia, bajo buenas intenciones que no siempre sirven….
 Soy experta locuaz en intentar buscar la lógica a cada situación que se me presenta, en introducir el raciocinio a cualquier cosa que no entiendo, en tener siempre un plan B por si falla el A. Y sienta bien, genial diría, durante al menos los tres primeros minutos del día.

Una siempre trata de saber dónde está y dónde quiere llegar. ¿y en medio del camino? un querer versus no poder que suena ya tan repetitivo como un deja-vú sin sentido que acalora hasta el sentimiento más frío, y le da forma, lo consume, hasta que al fin, lo destroza.
Una no sabe si abrir una puerta o cerrarla, si entra o si sale. Si es mejor quedarse dentro o esperar fuera. Una es ilógica por mucha psicología barata que se autoimplante. Una no duda pero tampoco acierta. Una espera y no encuentra respuesta. Una siempre trata de hacer las cosas bien, aunque duelan.



miércoles, 6 de noviembre de 2013

Tic-TAC

Has llegado tan impuntualmente a mi vida ,que he decidido mover todos los relojes hacia tu posibilidad.


jueves, 3 de octubre de 2013

Lluvia en los zapatos

Y salir la calle como los niñ@s a cantar y gritarle a la lluvia, con las botas de agua, salpicando, dejando salir desde dentro hacia fuera todo lo que sentimos, tememos, soñamos, amamos.
Y volver a casa con ganas de siesta y té. Acurrucarme en un extremo de la cama mientras la lluvia golpea en los cristales.
Y leer junto a la ventana y poder decirte: huele a tierra, a lluvia, a corazón.
Y pasear contigo del brazo y de la mano, acurrucarnos un poco para poder escucharnos, sorteando juntas algunos charcos que parecen océanos.
Y poder hacer todo eso pero junto a ti.



domingo, 29 de septiembre de 2013

Llovía afuera y me quemaba por dentro





Llovía,en mis calles siempre llovía.
-Qué buscas?- pregunto ella
-Nada, porque ya todo lo encontré en ti.

sábado, 21 de septiembre de 2013

En pocas palabras


 Escribir, sonrisas, bolígrafos bic, té, Museo del Prado, que me miren a los ojos, gafas de sol, soñar, bicicletas antiguas, un disco de Cat Power, tarde de césped, zapatillas, las cosas con significado oculto, Lost in traslation, despertarme, leer en el autobús, los post.it y sus mensajes, granizado de limón en verano, canturrear por lo bajo, Jessica chastain, independencia,"don't mess with my hearth, don't mess with my mind", los vaqueros, los perros, los nervios, viajar con la(s) nube(s), Las Horas, la playa, Oviedo, besar, fotografías, conversaciones que no se acaban, croissant, el olor a café, cambiar las hojas del calendario, escribir una carta que no envías, amigos, conversaciones tontas, conversaciones intensas, las camisas grandes, mirar(te), nórdico, lo retro, hablar en la oscuridad, Haruki Murakami, ir descalza, el negro y el blanco, escribir en papel, los trenes, el avión, el metro y dormir en el autobús, los bancos de los parques, cuadernos con escritos, caricias,un susurro, teletransportarse a otros lugares, abrazos largos, no llorar, lo bohemio, cervezas en terrazas, los días de lluvia en casa y en la calle, los días de sol tirada en un parque, lápices de colores, Circo del Sol, despertar con Such Great Heights, nómada, risas con Cris, un hasta luego en lugar de un ádios, un ático, ojear libros que no leeré, Oporto, descubrir una canción que creía perdida, las camisetas básicas, "el sueño de una noche de verano", las manos, la casualidad, lo desconocido, Alberta Cross, la timidez, escribir sin saber cómo empezar, el tacto de la piel, indie, estar sola, estar acompañada, ositos de gominola, cuento, Canadá, las ilustraciones, Sara y Eva, la lluvia en los cristales, cazadoras de cuero, las cosas nuevas, Into the wild, hablar con desconocidos, el sonido del viento, bailar con descontrol, ir andando a los sitios, guiñar un ojo, los labios, el rojo en la pared, Andy Warhol, los tics, las vergüenzas, un deseo, dormir en la oscuridad, un corcierto, y tú.