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viernes, 12 de agosto de 2016

Ya sabes el destino, ya sabes los motivos

 Estamos hechos de rutina, nos perdemos en el café de la mañana, nos miramos temerosos en el espejo aún dormidos, esperando algo del día que acaba de comenzar. Compramos pan, café, y nos sentamos a comer solos o acompañados, qué más da. Estamos solos. Navegamos entre los días soñando con una playa de postal…. Por la mañana nos saluda con euforia la camarera de siempre, con un gesto de resignación, mientras nosotros buscamos ese momento de lucidez, de felicidad espontánea que nos dan algunas palabras o la lluvia cuando nos sorprende y está fría y las gotas resbalan por nuestra frente llenándonos de vida. Soñamos con que alguien nos diga: Quédate, pero sólo nos llegan noticias de huidas y los aviones sobrevuelan los tejados.
El verano ya casi ha trascurrido, y parece que estamos llenos de rabia. Odiamos el tiempo que nos va matando lentamente, las noches en las que nadie nos abraza, la taza de café enfriándose, el primer autobús del día. Las veces que luchamos por algo hasta arañarnos por dentro. Y no conseguir nada a cambio. Las personas que en vez de contagiarnos con su luz, van apagando la tuya. Los amaneceres que no son de nadie, y sentirte perdida entre desconocidos.
Sigo soñando con esa huida, con el último atisbo de esperanza, perdiendo la vista en el cielo cada vez que pasa un avión. Porque la vida no es esto, la vida debería ser amarnos cada mañana, beber el café de nuestros labios, abrazarnos en el primer autobús del día, encontrarnos cada noche y bailar por el pasillo, soñar cada noche como si fuera la primera vez.
No pienso dejarte ir. Me niego a olvidar que un día apareciste dándole la vuelta a mí mundo y desde entonces nos movemos por las calles de esta realidad gris.

Huye conmigo, te espero donde siempre. Ya sabes el destino, ya sabes los motivos.


sábado, 14 de noviembre de 2015

NOVIEMBRE ES EL FINAL

Este blog corre el riesgo de convertirse en un blog-menstruación; de esos que se actualizan una vez al mes. No me gustaría que fuera así, cuando lo empecé tenía la fantasía de que el mío sería diario, confiando en que siempre tendría tiempo y cosas que contar. Pero en la práctica, ya sabemos que las cosas son distintas.
Empecé escribiendo aquí por una serie de motivos: pasaba un momento complicado, quería evolucionar con la escritura porque siempre me gustó escribir, porque era ( soy?) alguien muy reservado y pensaba que de todo el cúmulo de cosas sería como una catarsis, algo muy romántico, lo sé, pero creo que en algunos momentos lo he conseguido. Al compartir mis sentimientos, a veces me he liberado un poco de ellos. Con el paso del tiempo, vamos evolucionando, cambiando, cambia nuestra vida o llegan algunas personas para darles un vuelco, un sentido o un revés. Y te vas moldeando, lo quieras o no, aunque los acontecimientos te superen, siempre encuentras razones para seguir, para salir adelante, adquieres una experiencia o eso te dices. Con el paso del tiempo, he ido espaciando los post, escudándome detrás de las palabras para enfrentarme a los hechos.
 Escudándome para recuperar sensaciones que he vivido, saboreado, desandar hacia atrás para descubrirte feliz como hace un tiempo o, estar perdida y sumida en un mar de dudas, pensar constantemente que es lo que quieres/ no quieres, o por el contrario estar inmersa en un torbellino de prisas que haga que ni te sientes a pensar las cosas. Perdida. Y a la vez tener más lucidez que nunca y darte cuenta después de meses, de caminos desandados o recorridos de que debes ser valiente, no esconderte, vencer corazas, echarlas fuera, arriesgarte y sorprenderte, caerte y levantarte pero exprimir todo lo que puedas las cosas. No huir más hacia adelante, comprender(Te).
Desde que cumplí los 25, dejé de ser impulsiva, y aprendí a decidir en función de lo que siento y del daño (o la felicidad) que puedo provocar en los demás. Aunque eso conlleve tomar los caminos más difíciles. Ahora el corazón me sangra y tengo que cortar hemorragias. Y sí, es un proceso doloroso, pero casi nunca el camino más corto es el mejor.



Quiero poder mostrarme tal y como soy, a veces me sorprendo a mí misma de lo diferente que puedo llegar a ser si me relajo, si puedo sacar todo eso que hay dentro. Una vez me dijeron en una fiesta que soy alguien muy introvertido que no dejo que la gente me conozca, que pongo barreras para ello y tal vez sea cierto, trabajo en eso, en conseguir hacer caer esas barreras que me hacen no poder estirar los brazos y abarcar el espacio que hay a mi alrededor.
Este verano ha sido mi punto de inflexión, este vaivén emocional ha hecho que yo diga quiero esto, no quiero esto, y conocerme, conocerme más y de lo que soy capaz.
Y creo que es el momento de seguir sola el camino de baldosas amarillas, de descubrir que hay más allá de las palabras, y vivir los hechos.
Me ha encantado hacer este viaje con vosotros, que me habéis leído durante casi 3 años, algunos os conozco a otros no.
Que lo que llegue os sorprenda y lo que no, directamente no os desilusione.


Norah Jones-Nightingale

martes, 27 de octubre de 2015

LA SOLEDAD VIENE DE SERIE

Fuera la vida. Fuera la gente corriendo, los trenes escapando, las gotas resbalando por el cristal de la ventana. El jabón escurriéndose bañera abajo. Los autobuses girando en espiral. Las señales de tráfico advirtiéndome. Barcelona queda demasiado lejos. El mar sin respuestas. La luna llena mirándome fijamente. Yo, sin saber que decir. Creyendo que Ólafur Arnalds me sacará de la rutina. El otoño,lavida, los sueños que dejamos ir con las ojeras. Una de estas noches, meto en una maleta un par de pantalones, la cámara, calcetines y me largo. Y cojo uno de esos trenes sin destino, con camas alineadas. Y escapo, escapo mientras miro como todas las luces se quedan atrás. Como todo se hace pequeño y yo empiezo a hacerme grande poco a poco. Mi soledad y yo. Y empiezo de cero, en un lugar el que se puedan arrancar flores y ponerlas en un florero inventado. Donde no cueste la vida.





Fuera las luces, el tráfico, el silencio. Aquí delante, un poco de poesía y una taza de té para sobrevivir. Que todo es efímero y sólo quedan palabras para salvarnos.

                                                                   




“Mire señorita, la falsa esperanza solo produce  sufrimiento”.- Largo camino de noviazgo.

lunes, 27 de julio de 2015

SONRÍE

Hablar del tiempo que hace para no hablar del tiempo que pasa. Que nos mata. La distancia, la vida, cuántas veces nos damos de bruces y tomamos decisiones equivocadas. ¿Nos da miedo la felicidad?¿Los cambios?.Nos acomodamos a la tristeza y sabemos vivir en ella.  Intentamos mantenernos ocupados para no pensar, para no darnos cuenta de que deberíamos cambiar, de lo que falla en el camino a la felicidad. Una vez, no hace mucho tiempo, sonreíste de felicidad y tus ojos brillaban, lo sé. No pierdas la ilusión y persigue lo que te haga brillar. Sea lo que sea, no lo dejes escapar. Las palabras vacías se las lleva el viento y al final lo único que importa es lo que sale del corazón. Deja que las palabras vuelen, que se vayan, que ya te vaciaron demasiadas veces. Deja que el tiempo te dé la respuesta y abre tu corazón de par en par para dejar ir lo que te impide sonreír antes de dormir.


Deberías sonreír cada puta noche antes de dormir. Te lo mereces.

domingo, 3 de mayo de 2015

MITAD GATO,MITAD MUJER

Soñaba con volar, con ver el mar, con conocer tantos sitios como días tiene el año y retratarlo todo con su cámara. Quería vestirse de sonrisas y sonreír todos los días, y pintar los domingos de llamativos colores. Conoció mares, sueños, amores.. Corrió por demasiadas calles, voló alguna que otra noche. Era mitad gato, mitad mujer. Arañaba cuando apretaban su corazón, y sonreía cuando le acariciaban la cabeza.Había creado historias de mujeres que tocaban el piano para recordar que estaban vivas,hombres con sombreros grises que sólo deseaban robar el tiempo.




Al final voló, voló más que nunca y se perdió por calles desconocidas imaginando su vida en ellas. Saltando por la acera, contando las baldosas y dejando migas de ilusión por si no recordaba el camino de regreso. En las horas de silencio del autobús que cogía cada mañana repasaba mentalmente las veces que se rió. soñó, y fue capaz de traspasar las barreras del tiempo. Esos momentos de pura felicidad, la de los cielos azules y los ojos brillantes. Aunque algunos días se hubiese desecho en lágrimas como las magdalenas del desayuno, la mayoría había reído tan fuerte que todo el vecindario se había enterado. Había colocado anuncios en las calles que decían lo siguiente:La vida es corta pero ancha, caben muchas cosas. Ella estaba convencida de que eso era así y que nadie podría derribarla. Aunque el fondo de su corazón estaba gris,el resto eran globos de colores que no paraban de volar por el cielo. Y lo más importante de todo era que tenía unas enormes ganas de viajar y comerse el mundo y conocer a alguien a quien poder mirar a los ojos y prometer: Me voy a quedar contigo para siempre, y seremos capaces de viajar odiando los relojes y hacer viajes infinitos sin movernos del sitio, excursionistas que vuelan en teleférico.
 Se convertiría en una adicta al café, a la felicidad, al sonido del mar, a las noches estrelladas,a los sofás de Ikea,a las postales y al presente. A sus besos y abrazos, los más bonitos del mundo. A conquistar el cielo desde las azoteas cuando nada importa más que sus sueños.

https://www.youtube.com/watch?v=akYuy2FMQk4

jueves, 5 de marzo de 2015

TODAS LAS PELÍCULAS HABLAN DE HUIDAS

Todas las películas hablan de huidas, de dormir en sofás resquebrajados por el paso del tiempo. Como si los corazones solo volvieran a latir cuando conocen ciudades nuevas y estuviéramos hechos de olvido y recuerdos. En esta película sonaba música folk y jazz y un gato curioso despertaba a un hombre cada mañana. Ese no saber dónde estás, esa huida constante en la vida, estar perdidos incluso conociendo cada  calle y cada presente.




Saber que has pasado por un lugar donde te has besado  mil veces y sentir que esa calle suena a despedida. No sé de quién querría despedirme de un futuro que aún no ha ocurrido y de todo lo que no he vivido.
Una vez escribí: Si huyo es para no volver, si vienes que sea para quedarte. Todas las palabras me persiguen y todas las madrugadas juego a perderme en cualquier novela para evitar pensar. Podía haber tenido un mundo de recuerdos inventados: el primer beso de la mañana, la primera canción que suena por la radio y nos devuelve la vida, una carta en el buzón de alguien que creíamos haber olvidado, la lluvia en la cara al volver a casa sin paraguas… La vida es un acumulo de momentos que pegamos como un puzzle, intentando encajar en espacios o con gente y a veces nosotros somos esa pieza que siempre falta y queda sin completar sobre el tablero.

Pero también hay días de colores, el secreto de los viajes en el tiempo está en cerrar fuerte los ojos. Odio los trenes y los autobuses. Cierra  los ojos y escucha…qué oyes?

jueves, 19 de febrero de 2015

CORAZONES MEDIO LLENOS O MEDIO VACÍOS.

En las películas parece todo tan fácil, el beso de despedida se da en el tercer escalón y es fácil. Muy fácil. No hay medias tintas. Cuando se siéntese, se siente con todas las de la ley y el protagonista es capaz de dar la vuelta al mundo por ella. Y ella haría lo mismo, y le recibe con los brazos abiertos en el aeropuerto. Sonriente. Feliz.
El mundo se confabula para que la historia de amor salga bien, y la recuerden toda la vida como algo especial.
En la vida no es así. Cuando tú sientes la otra persona no siente o prefiere olvidar. Cuando alguien se enamora de ti tú no te ves capaz de darlo todo. Y así, vamos viviendo, olvidando, rehaciéndonos por dentro. Recomponiendo los pedacitos que se llevan algunos, recogiendo lo que nos dan otros. Tal vez sólo se trate de comprender que la vida no es una película. Que los besos perfectos no existen, sino que son perfectos para nosotros, porque los momentos bonitos tendemos a “perfeccionarlos”. Que absorber el mar de todo el universo y meterlo en una botella es un imposible. Los corazones tienden a estar medio llenos o medio vacíos, pero de lágrimas. La gente solitaria que viaja en avión nunca tiene a nadie esperando su llegada. Los besos que se dan bajo el agua del mar tienden a deshacerse en el infinito. Se hacen invisibles y vuelan hacia un lugar secreto que nadie sabe dónde está.






Los corazones dibujados en la arena se deshacen con la ola siguiente. Los deseos de las estrellas fugaces tienen una lista de espera de 250 años, nunca llegaremos a cumplirlos. Todo lo que llega acaba yéndose. Todos los momentos acaban pasando y terminas tú. Sola. Mirándote por dentro y hacia el infinito a la vez. Preguntándote en qué punto del camino escogiste el equivocado, con que piedra tropezaste, cuantos deseos echaste a perder, cuantas veces cosiste tu corazón…y te das cuenta de que cada vez quedan menos hilos. Que caminas en blanco y negro, y crees cada segundo un poco menos en las películas.

lunes, 29 de diciembre de 2014

TRISTEFELIZ 2014

Este 2014…
He aprendido que aunque te mueras de nostalgia, alguien puede aparecer y hacer que todos tus días sean rojos en el calendario. He leído por fin completamente 1Q84 de Murakami, he sido Coraline en sus mundos, Caótica más que nunca, cerré los ojos y me perdí dentro de mí con Angus and Julia Stone, he hecho eternos los días más cortos y cortos los días más eternos.
Grité hasta quedar afónica hasta que algo apareció y me saco de mis días tristes. Hice más locuras que nunca. Me arrepentí de alguna. Hice caso a mis instintos todos los días del año. Algunos días estaba equivocada. Crecí por dentro, aprendí de la tristeza y me hice amiga de la soledad. Visite playas hermosas, el mar siempre llena todos mis recuerdos. Tome café para desayunar todos los días del año. Aprendí que hay cosas que es mejor no soñarlas, porque pueden hacerse realidad… y también deshacerse. Y duele. Tuve los días más intensos de mí vida, y llegué a la conclusión de que seguiré poniendo el corazón en todo lo que haga, aunque con los años esté un poco más cansado.
Gracias a los que me hicisteis reír, a los que llegasteis por casualidad como un regalo. Los que compartís mis días. Los que están, da igual donde pero están, los que se perdieron por el camino. Gracias por todo.
Espero seguir riendo por lo menos 365 días al año y llorar la mitad o menos.

He sido feliz gracias a vosotros, y espero seguir siéndolo. A sonreír!!

martes, 16 de diciembre de 2014

TENEMOS TANTO, QUE NO TENEMOS NADA.

Tenemos microondas para freírnos el cerebro, cafeteras para cocinar a fuego lento sueños color azul inventado y  lavadoras que centrifugan palabras a mil por hora. Tenemos coches con los que viajar, naves espaciales para visitar otros planetas sin movernos de la cama y vasos en los que almacenar lágrimas. Maletas en la que caben sueños en forma de ropa interior, libros para cuando se nos olvida por qué vivimos. Tenemos la estantería llena de adornos inútiles que nos recuerdan quienes somos, y bolígrafos para apuntar todo lo que se nos pase por la cabeza y hacer la lista de la compra. Faldas para ponernos los sábados noche  y tacones y maquillaje para aparentar ser quién no somos. Luchamos por algo, no sabemos por qué, pero nos levantamos cada mañana por motivos que se escapan bajo el agua de la ducha. Estamos vacíos, somos cáscaras andantes observando cómo el mundo se desmorona. Tenemos mil maneras de decir las cosas pero pocas veces nos atrevemos a ello, preferimos dejar que el tiempo pase y nos aplaste. Tenemos ganas de cambiar el mundo pero como mucho nos cortamos las uñas para no arañarlo. Nos gusta reír y aunque a veces se nos olvida el modo de hacerlo, lo buscamos en el almacén de la memoria. Tenemos cajas de zapatos llenas de cartas que nunca llegaron a su destino y fotografías que nunca vieron la luz en el último cajón.


Sin billete de vuelta

Sabíamos cómo ser felices pero un viento huracanado nos arrebató todo lo que teníamos. Tenemos una cadena de sueños atada a los pies que no nos deja volar y un cielo que no admite pasajeros sin billete. No existen mostradores donde vendan billetes hacia la felicidad. Tenemos momentos desperdiciados cayendo de nuestras manos al suelo y destruyéndose. Ganas de hacer cosas bonitas y tiempo que se escapa corriendo bajo la piel. Tenemos tanto, tanto que no tenemos nada.

Una maleta de sueños aguardando detrás de la puerta para cuando haya que escapar de improvisto. Sin billete de vuelta.

jueves, 27 de noviembre de 2014

HE OLVIDADO MI MEJOR MOMENTO, PERO LO LLEVO DENTRO.



Como la protagonista de aquella película francesa fumando en la ventana, dejando que la vida se escape entre el humo. Como una canción que habla del quizás, quizás, y de los vestidos que nunca te pones y bailan en el armario.

Brillabas es cierto, últimamente algo te llenaba los ojos de vida y eras tú misma. Eras tú de nuevo. Tomabas infusiones cada noche y dejabas que la nostalgia se fuera lejos, bien lejos, y planeabas atracar corazones y robar librerías, dejar notas en los libros de las bibliotecas que dijeran:” Nos conocimos a la manera de Cortázar, sin buscarnos pero queriendo encontrarnos”. Y que tal vez la persona que debía leerla lo hiciese y la casualidad hiciera de las suyas. Entonces el café ya no sabría amargo y aunque lloviera durante 2 semanas seguidas tu sonrisa  sabría a arcoíris. Con tu cabeza llena de pájaros y la música en los autobuses. No era cosa del amor, tampoco de los trenes que pasaban de largo en los andenes, ni de los libros que descansaban en la mesilla de noche. Puede que tuviera que ver con las sombras de la ciudad del viento, con la calma, con el mar y sus mareas y, tú que te sentías llena de sol y de sal. Te sentías llena de vida.

Nos conocimos a la manera de Cortázar:sin buscarnos xo queriendo encontranos.

Aun recuerdas el atardecer más grande del mundo atrapado dentro de ti. Y es cierto que a veces la ciudad se hace pequeña, pero te sientes tan grande que eres capaz de volar por encima de ella, de farola a semáforo, y a  veces se hace grande, y te pierdes en las callejuelas bajo el abrigo. Pero ya nada importa más que seguir el curso de los días, con cafés y sueños, drogándote en las bibliotecas y emborrachándote de palabras. Porque así eres, una encantadora de sonrisas entre los pasillos más perdidos.
Como la protagonista de una película francesa que se coloca el sombrero, para volvérselo a quitar, y tiene una sonrisa grande, natural, y en ese pequeño gesto se para el mundo. Y la vida sigue, el viento mueve las flores en la ventana, y un gato callejero descansa apoyado en un banco de la calle. Y tu sonríes y el tiempo se detiene. Y alguien que te mira desde la otra punta de la habitación te dice entre susurros: Sigue siendo la que sonríe, la que viaja, la que sueña.

Y te colocas el sombrero y las flores paran de moverse, sales fuera, a la ciudad del viento, y las calles se quedan sin palabras, pero eso ya no importa, nada.

lunes, 3 de noviembre de 2014

DE LA VIDA CUANDO NO ES VIDA

Así es, viajamos en este tiempo imperfecto que es la vida. Nadamos en el mar de asfalto, dejándonos llevar por los semáforos, hasta llegar a casa y encontrar la misma soledad. El mismo silencio que llena todos los pasillos. Es ese silencio de biblioteca, de gasolinera perdida en medio del desierto. Tenemos hambre de vida. Ansiamos escapar cada vez que vemos un tren que se va o un avión despegar. Caminamos entre los raíles esperando otro tipo de viaje. A donde haga falta. El cielo está demasiado lejos y los viajes en globo son un privilegio del siglo pasado.
Soñamos entre las páginas de un libro con una vida que nunca tendremos mientras la televisión nos grita que necesitamos un puñado de pantalones y vestidos para demostrar al mundo quienes somos. Nos echamos cremas, nos pintamos los ojos para disfrazar la tristeza y salimos a comernos el mundo. Vivimos de la apariencia y olvidamos que lo mejor es lo de dentro. Hablamos del tiempo en los ascensores, esperamos la hora de salir del trabajo o de clase para poder gritar en silencio que somos libres.
Atrapados, siempre, entre las putas horas del reloj, aunque quedan algunos que se enamoran por la calle y se sientan en el banco de la plaza a respirar. Otros que corren todos los días hasta el mar para recordar que estamos vivos por alguna razón. Pero el resto, olvidamos, olvidamos que debemos decir te quiero de vez en cuando, que la amistad verdadera es una mirada que lo dice todo, que los libros nos llenan de vida y de vez en cuando tenemos que pararnos a respirar. Olvidamos el mar, y sus respuestas. Olvidamos a las personas que tuvimos al lado y nos encerramos en nosotros mismos. Esclavos de los horarios, del asfalto, de la vida cuando no es vida.

Hoy, me voy a vestir de amor y voy a deshacerme de las ataduras. Voy a sonreír y disfrutar porque es un día especial, solo por el hecho de que estas tú.





viernes, 17 de octubre de 2014

LA ETERNA SOÑADORA DE IMPOSIBLES

La eterna soñadora de imposibles nunca se conforma con la realidad. Pese a adornarla con vivos colores, imaginarla a su manera y darle la vuelta a todo lo que encuentra en su camino, termina ganando la fantasía. La eterna batalla con el eterno ganador. La comunicación que de verdad consigue darle la vuelta al mundo tiene menos palabras que cualquier libro y entiende más de miradas, caricias y besos. He estado dando vueltas en espiral tanto tiempo que ni el despegue de un avión mueve mis entrañas. Me da más miedo cuando el que despega es mi corazón sin destino alguno. Dispuesto a dar vueltas por el cielo hasta terminar el combustible.



Tengo el corazón lleno de sal de las aguas de todos los mares que lloré, los pies llenos de arena fina y a mi pecho le cuesta respirar. Las luces del atardecer atrapando mi mirada perdida, un barco que no sabe a dónde va gira en mis pensamientos. Un día estás aquí y al siguiente no recuerdas quién eres, cambias el nombre en cada madrugada pero sigues poniendo el corazón en cada cosa que haces. Te define el corazón en la mirada y a veces dudas si tirarlo a la vía de un tren… y a veces sin querer dañas a los que tienes al lado. Tan inconsciente que te cuesta saber dónde colocar tus pasos, no hay camino. El camino lo tienen que hacer tus pies. Y las heridas por pisar en el sitio equivocado pueden doler incluso años. Esperando que llegue tu tren, dejándote mecer por el viento, suspirando por lo que se fue y por lo que vendrá, soñando con algo que nunca paso y quizá nunca pase. Pura fantasía que te hace cerrar los ojos hasta que te duelen, y cuando los abres te das cuenta que dejaste ir la realidad para dar paso a algo que no existe. Igual ni tu existes, ni yo existo, ni nada existió.

 Quizá me pase la vida debatiéndome entre la fina línea que separa la realidad de la fantasía, donde viven los trucos de los magos que son imposibles, la magia de las estrellas fugaces y de las casualidades que recuerdan toda una vida. 

martes, 7 de octubre de 2014

EL MOMENTO MÁS IMPORTANTE ES EL AHORA

Algo aprendí de la lluvia, a construir mejores paraguas. Si la comida se enfría, se calienta con las manos, y si el té te quema el corazón, debes ponerlo menos al fuego.
Aprendí de la vida a contar las sonrisas con los dedos de una mano, a recordar lo justo y olvidar lo necesario. Aprendí muy pronto a echar de menos, y sin embargo nunca soy capaz de echar de más. Me perdí en paisajes, montañas, mi sitio favorito siempre será al lado del mar, color azul cielo inventado.




Si hay algo que me recuerda que estoy viva, son los besos por la mañana, y el café caliente si lo hace alguien especial. Si hay algo que me recuerda que estoy muerta son las noches solitarias. Escucho música, me empapo de palabras, de sueños, vivo todas las películas del mundo y me pierdo por las calles cada noche. Aspiro a guardar entre mis brazos todos los atardeceres de película. Saltar entre las piedras de alguna playa desierta, y si me hago daño, lo curo con saliva, sé que vivir provoca demasiadas heridas, pero las que peor cicatrizan son las del corazón. Aprendí que debo saltar los charcos sin que me importe calarme los pies. A saltar los días sin que se empapen mis ojos. Que las mejores meriendas eran las que tomabas al salir del colegio, sin embargo, los mejores desayunos son los que te traen a la cama. Que los sueños que te hacen sonreír un día, al siguiente pueden hacerte llorar más que nunca. Que un cielo lleno de estrellas siempre es una buena excusa para pedir un deseo. El café mejor si está bien cargado. El sexo mejor en una cama y con abrazos de por medio. Mejor vivir al máximo. Mejor coger aviones imaginarios cada mañana que estancarte en la rutina para siempre.
Aprendí de las gotas de lluvia que resbalan por mí ventana que detrás de un sueño hay un recuerdo, y detrás de un beso un adiós. Que el momento más importante es el ahora.

Y estoy dispuesta a vivirlo.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

DESDE QUE LA LLUVIA NO ES TRISTE

Esta semana no ha dejado de llover, los paraguas volaban y la gente mojada volvía a casa refunfuñando. Paradójicamente, las calles estaban más preciosas que nunca.Los charcos reflejaban el cielo gris (siempre me ha encantado fotografiar charcos y reflejos), y podías encontrar en ellos tus sonrisas olvidadas, imágenes de felicidad perdida y encontrada.
A cada paso que daba la ciudad se encogía.El laberinto de aceras de sus calles respiraban con dificultad.El frío lo envolvía todo con una capa de misterio. Habría sido el escenario perfecto para un crimen. el día de asesinar todos los recuerdos dolorosos, El día que lanzas por la borda las veces que lo intentaste y no llegaste a ninguna parte. Un día para empezar de cero y pisar en cada charco las desilusiones.




Mientras paseas por esas calles, ves a gente solitaria en las cafeterías que prefieren un buen café y esperar a que amaine la tormenta. Ellos aún no quieren empezar de cero, el periódico del día les distrae de su vida. Es lo mejor cuando no quieres pensar en ella, perderte en vidas ajenas, en noticias del otro lado del mundo o la columna de la última página.
Y al llegar a casa, silencio, pero esta vez es un silencio diferente,Vuelvo cargada de lluvia en los zapatos y con el corazón limpio dispuesta a ir de cero a cien en un segundo cuando te vea.
Cada día me gusta más la lluvia, y encontrarte en mí mano cuando paseo. A partir de ahora la lluvia serás tú. Ya nunca más será triste, saltaré entre los charcos y no esperaré sentada a que amaine la tormenta

lunes, 4 de agosto de 2014

LA CHICA QUE ESCRIBE

Yo, que siempre he sido más de sobrevivir que de vivir....

 ...ahora no me hace falta hablar, me oigo perfectamente en off dentro de mi cabeza. Pensando, planeando, mandándome callar para disfrutar de ese efímero instante de paz en el que siento cómo me late el corazón en los oídos y el movimiento casi imperceptible de mis músculos manteniendo mi postura. El cosquilleo de las yemas de mis dedos y el sutil escozor de mis labios por haber vuelto a mojarlos instintivamente a pesar de saber que el sol los va a quemar con más rapidez. Pero no me importa; eso les da un tono rojizo bastante apetecible.
- ojalá te apetecieran – 




Y es en ese instante, cuando ese pensamiento me cruza la mente sin dolor y sin arrepentimiento alguno, es cuando entiendo que no sólo se me han curado las heridas, sino que he aprendido a defenderme tan bien que me da hasta un poco de miedo enfrentarme a mí misma. Sonrío y me tiran un poco los labios cortados por el verano, pero hasta ese dolor es extrañamente reconfortante, porque lo hago por mí. Y pienso que puede que no sea la mejor persona del mundo, pero que ya no tengo miedo.

He dejado de vivir arrepintiéndome por el pasado y preocupándome por el futuro, que lo único que me daba era un presente de noches en blanco y días de gelatina bajo mis pies. He cambiado, lo noto cuando respiro y se me llenan los pulmones de ganas de hacer cosas absurdas; ganas de no dejar verdades a medias, de salir a la calle en mitad del fin del mundo y dejar que la lluvia me moje el pelo, y de beberme esa cerveza que sé de sobra que no debería beberme; pero lo hago. Ya no soy la chica de las mil corazas, ni la chica que tenía miedo de besar en la calle, ni la chica del corazón roto, ni la chica de hielo. No soy la chica que decía ser tímida, ni la que decía ser insegura, ni la que no se atrevía a hablar las cosas importantes. He dejado de tener miedo porque ya sé cómo es perder. Sé cómo es vivir con el corazón y el cuerpo rotos en tantos pedazos como era posible romperlos. Sé lo que es derrumbarse, recoger los escombros y plantarse en mitad de la nada con la posibilidad de reconstruirse de cero. Ahora me arriesgo y no es porque no tenga nada que perder; Me arriesgo porque sé que sea lo que sea lo que pierda, no me va a destruir.

Y estando ahí sentada dejando que el sol se cuele por las rendijas de mis costillas y escuchando mi respiración, entiendo que de entre todas las cosas que puedo ser, al final no soy más que la chica que escribe.