Mostrando entradas con la etiqueta de libros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta de libros. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de diciembre de 2016

HOY ES SIEMPRE TODAVÍA.

El vértigo es enfrentarse cada día a una nueva mañana, no hundirnos en el café y buscar algo que merezca la pena. Desde donde vivo se ven los tejados de la ciudad. Hace unos días, un gato paseaba por el balcón de un cuarto piso abandonado. No sé cómo había llegado allí, creo que estaba buscando un rayo de sol en mitad de esta niebla que nos persigue de forma intermitente cada día. Se colocó en la barandilla y se sentó a mirar la calle. Yo lo miraba y sonreía. Me dio esperanza. Tenemos que seguir buscando. Puede que nadie pueda salvarnos del asfalto, el mar este demasiado lejos, puede que se nos amontone la vida en la silla de la ropa sucia y se nos olviden los motivos. Puede que las palabras ya no lleguen, que las personas que creíamos eternas ahora estén caminando en sentido contrario. Vértigo es volver a nacer, pese a la vida, preparar el café con 2 de azúcar y una sonrisa, y creer que vamos a ver el mar algún día, que la esperanza no está pérdida. Puede que la esperanza seamos nosotros. Antonio Machado dejo escrito “Hoy es siempre todavía, toda la vida es ahora, y ahora, ahora es el momento de cumplir las promesas que nos hicimos. Porque ayer no lo hicimos. Porque mañana es tarde”.


2016 está a punto de terminar y creo que es hora de hacer lo que decía Machado y no sólo convertirnos en héroes de la rutina. Apreciar el momento, y ser conscientes que la vida es cada día y no pensar que la auténtica vida está por llegar.
 Me despido  de este año con la felicitación que Marie Curie les envió a su hija y su cuñado y que me parece preciosa:

“Os deseo un  año de salud, de satisfacciones, de buen trabajo, un año durante el cual tengáis cada día el gusto de vivir, sin esperar que los días hayan tenido que pasar para encontrar su satisfacción y sin tener necesidad de poner esperanzas de felicidad en los días que hayan de venir. Cuando más se envejece, más se siente que saber gozar del presente es un don precioso, comparable a un estado de gracia”
(Gracias Gala por descubrirme este grupo !)

jueves, 27 de noviembre de 2014

HE OLVIDADO MI MEJOR MOMENTO, PERO LO LLEVO DENTRO.



Como la protagonista de aquella película francesa fumando en la ventana, dejando que la vida se escape entre el humo. Como una canción que habla del quizás, quizás, y de los vestidos que nunca te pones y bailan en el armario.

Brillabas es cierto, últimamente algo te llenaba los ojos de vida y eras tú misma. Eras tú de nuevo. Tomabas infusiones cada noche y dejabas que la nostalgia se fuera lejos, bien lejos, y planeabas atracar corazones y robar librerías, dejar notas en los libros de las bibliotecas que dijeran:” Nos conocimos a la manera de Cortázar, sin buscarnos pero queriendo encontrarnos”. Y que tal vez la persona que debía leerla lo hiciese y la casualidad hiciera de las suyas. Entonces el café ya no sabría amargo y aunque lloviera durante 2 semanas seguidas tu sonrisa  sabría a arcoíris. Con tu cabeza llena de pájaros y la música en los autobuses. No era cosa del amor, tampoco de los trenes que pasaban de largo en los andenes, ni de los libros que descansaban en la mesilla de noche. Puede que tuviera que ver con las sombras de la ciudad del viento, con la calma, con el mar y sus mareas y, tú que te sentías llena de sol y de sal. Te sentías llena de vida.

Nos conocimos a la manera de Cortázar:sin buscarnos xo queriendo encontranos.

Aun recuerdas el atardecer más grande del mundo atrapado dentro de ti. Y es cierto que a veces la ciudad se hace pequeña, pero te sientes tan grande que eres capaz de volar por encima de ella, de farola a semáforo, y a  veces se hace grande, y te pierdes en las callejuelas bajo el abrigo. Pero ya nada importa más que seguir el curso de los días, con cafés y sueños, drogándote en las bibliotecas y emborrachándote de palabras. Porque así eres, una encantadora de sonrisas entre los pasillos más perdidos.
Como la protagonista de una película francesa que se coloca el sombrero, para volvérselo a quitar, y tiene una sonrisa grande, natural, y en ese pequeño gesto se para el mundo. Y la vida sigue, el viento mueve las flores en la ventana, y un gato callejero descansa apoyado en un banco de la calle. Y tu sonríes y el tiempo se detiene. Y alguien que te mira desde la otra punta de la habitación te dice entre susurros: Sigue siendo la que sonríe, la que viaja, la que sueña.

Y te colocas el sombrero y las flores paran de moverse, sales fuera, a la ciudad del viento, y las calles se quedan sin palabras, pero eso ya no importa, nada.

jueves, 28 de agosto de 2014

ILUMINADA (O ALGO ASÍ)

Echar de menos es muchas cosas a la vez; es ir a comprar muy temprano; es abrir el armario y escoger la ropa; es subirse en el autobús y esperar a que llegue tu parada; es renunciar a un helado de vainilla; es pintarse las uñas alternando dos colores. "Nada es eterno, dicen que hasta la belleza cansa," acabo de leer en un libro.
Me gusta mucho esta hora, la del camión de la basura, cuando nadie hace planes. Los planes no deberían existir ni las horas acordadas, deberíamos encontrarnos de forma casual. Salir de casa, con el bolso al hombro, bajar la calle y encontrarnos. Reconocernos, porque nos conocimos antes, y lo olvidamos haciendo otras cosas; escogiendo la ropa del armario, estudiando una carrera en la universidad, subiendo al autobús, yendo a comprar temprano, poniendo una frontera de por medio.
Hace un año por estas fechas más o menos escribí: “ahora que intento huir de todo lo que empezó hace un tiempo y vivo todas las vidas que siempre quise, perdiéndome entre la gente y siendo una desconocida más. Ahora que nada llega al fondo de todas las cosas y soy una cáscara vacía que sonríe cuando ya no queda nada por lo que luchar. Que intento buscar el mar sin éxito cuando estoy rodeada de mar. Que llevo conmigo libros que hablan de barcos y vaivenes y como hacer los sueños realidad.
Ahora que no encuentro el silencio y, las lágrimas son del mismo color que un río y me pierdo en los espejos de los museos. Y subo hasta el último piso y admiro las vistas de una de las ciudades más bellas y tristes del mundo. Escribo en mi cuaderno todas las veces que reí a lo largo del día y el lugar.11.22 en el tren. 12.48 Cabo da Roca, donde la tierra acaba y la mar empieza. 16.25 playa de Cascais porque de repente siento que con la brisa del mar todo es más fácil.”

Hoy no me siento especialmente alegre, pero a diferencia de otras veces, no me preocupa. Tampoco me siento triste. A veces siento soledad, como en una playa vacía. Es una soledad necesaria. De desintoxicación…o quién sabe, tal vez este incipiente resfriado me haga una sentimental.

martes, 27 de mayo de 2014

PON UNA LISTA EN TU VIDA

Últimamente la procrastinación  domina mis días. Un ejemplo gráfico de ello es mi armario, donde en un caos de prendas, los jersey de lana conviven con las camisetas de manga corta. Tengo que guardar y separar la ropa de invierno, pero la pereza y su inercia no me lo permiten. 
Sólo tengo ganas de tumbarme en la  hierba a leer e ignorar el desorden de mi vida. Me distraigo mirando las nubes y su pausado deslizar por el cielo. Pasan lentas como el tiempo, me digo. Esa idea me parece fácil; hasta mi creatividad se vuelve holgazana.
El tiempo pasa lento porque tengo ganas que llegue la última semana de junio. Este mes se prevé intenso y lleno actividades:Una película sueca por ahí pendiente que mi media naranja cinéfila ya ha visto,
 un encuentro con alguien especial, el Festival de las artes de Castilla y León con algunos conciertos interesantes, teatro callejero y exposiciones de obligatorio visionado…Y como siempre, en la peor época del año para hacerlo, de repente quiero robarle un fin de semana a Julio para poder escapar de la rutina, así que, veremos que pasara con este quiero versus no puedo.
Saco mi libreta de notas y hago una lista. La segunda de esta semana. El otro día confeccioné una de libros pendientes con las bibliotecas correspondientes donde encontrarlos. Será divertido emprender la búsqueda de esos libros diseminados por todas las ciudades en las que estaré los próximos meses, como si de una ruta turística bibliotecaria se tratase.
Empiezo a encontrarle encanto a eso de hacer listas; son un buen revulsivo contra la inercia y la procrastinación. 
Según Susan Sontag las listas confieren valor y garantía de existencia:
"Percibo valor, confiero valor, creo valor, incluso creo -o garantizo- existencia. Por lo tanto, mi obligación de hacer "listas." Las cosas (la música de Beethoven, las películas, las empresas de negocios) no existirán a menos que yo indique mi interés en ellas por lo menos anotando sus nombres."



jueves, 22 de mayo de 2014

MIS LIBROS Y YO



No me gusta prestar libros. Si lo hago, es una muestra de confianza para con esa persona. O sé, simplemente, que es alguien que trata a los libros con el mismo cuidado con que lo hago yo. Odio que la gente no me los devuelva o que lo haga en mal estado: esquinas dobladas, páginas manchadas y arrugadas, lomos desbocados... Sí, con mis libros soy muy maniática y puntillosa, sobre todo si me gustan mucho.

Una vez alguien me explicó la historia de una chica que, cuando viajaba, arrancaba las páginas de los libros a medida que las iba leyendo. Así los libros no le ocupaban espacio en el equipaje. Lo encontré de un pragmatismo salvaje.

Me encanta leer desde que recuerdo, siempre he sido una lectora voraz, de leer varios libros al mismo tiempo, porque necesito alimentarme de una mezcla de historias para poder saciar el hambre de avanzar en ellas. Hay algunos libros que me han marcado y a los que vuelvo de vez en cuando, para leer unas páginas, un pasaje, una frase…pero nunca se recupera la sensación de la primera lectura en la que te sorprendes o contienes la respiración. Recuerdo que me ha pasado con algunos libros, también con alguna novela gráfica,uno de estos libros,lo descubrí en un mercadillo y me llamo la atención porque en la portada estaba Jean Seberg y eso sumado al poema del principio hizo que lo comprara de forma impulsiva. El libro era Buenos días tristeza de Fransoise Sagan, y como dato curioso diré que la autora lo escribió a los 17 años,eso lo supe después cuando tras devorarlo quise saber más de ella.

Curiosamente una de mis citas preferidas de Buenos días, tristeza aparece en el libro que me estoy leyendo ahora: Qué hacer cuando en la pantalla aparece THE END, de Paula Bonet. Me lo compré en la feria del libro, hace unos días y me encanta,sé que va a ser uno esos libros que me llevo a todas partes porque tengo la necesidad física de tenerlo cerca.

El libro es una pequeña obra de arte: las ilustraciones de Paula Bonet son preciosas (me encanta todo lo que hace esta mujer), y sus 40 historias son una delicia. Incluso la manera de anotar las citas, al final del libro con pequeños dibujos, es original.  
Olerlo, tocarlo, leerlo, observar con deleite sus ilustraciones, es todo un placer. El libro en sí, ya es un objeto bonito: da gusto verlo, tenerlo en la estantería o sobre la mesa.
Y sí, evidentemente, este libro NO se lo voy a prestar a -casi- nadie (Cris, ya sabes que tú eres la excepción que implica ese 'casi').