Echar de menos es muchas cosas a la vez; es ir a comprar muy
temprano; es abrir el armario y escoger la ropa; es subirse en el autobús y
esperar a que llegue tu parada; es renunciar a un helado de vainilla; es
pintarse las uñas alternando dos colores. "Nada es eterno, dicen que hasta
la belleza cansa," acabo de leer en un libro.
Me gusta mucho esta hora, la del camión de la basura, cuando nadie hace planes. Los planes no deberían existir ni las horas acordadas, deberíamos encontrarnos de forma casual. Salir de casa, con el bolso al hombro, bajar la calle y encontrarnos. Reconocernos, porque nos conocimos antes, y lo olvidamos haciendo otras cosas; escogiendo la ropa del armario, estudiando una carrera en la universidad, subiendo al autobús, yendo a comprar temprano, poniendo una frontera de por medio.
Me gusta mucho esta hora, la del camión de la basura, cuando nadie hace planes. Los planes no deberían existir ni las horas acordadas, deberíamos encontrarnos de forma casual. Salir de casa, con el bolso al hombro, bajar la calle y encontrarnos. Reconocernos, porque nos conocimos antes, y lo olvidamos haciendo otras cosas; escogiendo la ropa del armario, estudiando una carrera en la universidad, subiendo al autobús, yendo a comprar temprano, poniendo una frontera de por medio.
Hace un año por estas fechas más o menos escribí: “ahora que
intento huir de todo lo que empezó hace un tiempo y vivo todas las vidas que
siempre quise, perdiéndome entre la gente y siendo una desconocida más. Ahora
que nada llega al fondo de todas las cosas y soy una cáscara vacía que sonríe
cuando ya no queda nada por lo que luchar. Que intento buscar el mar sin éxito
cuando estoy rodeada de mar. Que llevo conmigo libros que hablan de barcos y
vaivenes y como hacer los sueños realidad.
Ahora que no encuentro el silencio y, las lágrimas son del
mismo color que un río y me pierdo en los espejos de los museos. Y subo hasta
el último piso y admiro las vistas de una de las ciudades más bellas y tristes
del mundo. Escribo en mi cuaderno todas las veces que reí a lo largo del día y
el lugar.11.22 en el tren. 12.48 Cabo da Roca, donde la tierra acaba y la mar
empieza. 16.25 playa de Cascais porque de repente siento que con la brisa del
mar todo es más fácil.”
Hoy no me siento especialmente alegre, pero a diferencia de
otras veces, no me preocupa. Tampoco me siento triste. A veces siento soledad,
como en una playa vacía. Es una soledad necesaria. De desintoxicación…o quién
sabe, tal vez este incipiente resfriado me haga una sentimental.
Estamos tan ocupados planeando las cosas que nos olvidamos de disfrutarlas, hay que dejarse llevar por las cosas que no te esperas como tus entradas en el blog.
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