martes, 27 de mayo de 2014

PON UNA LISTA EN TU VIDA

Últimamente la procrastinación  domina mis días. Un ejemplo gráfico de ello es mi armario, donde en un caos de prendas, los jersey de lana conviven con las camisetas de manga corta. Tengo que guardar y separar la ropa de invierno, pero la pereza y su inercia no me lo permiten. 
Sólo tengo ganas de tumbarme en la  hierba a leer e ignorar el desorden de mi vida. Me distraigo mirando las nubes y su pausado deslizar por el cielo. Pasan lentas como el tiempo, me digo. Esa idea me parece fácil; hasta mi creatividad se vuelve holgazana.
El tiempo pasa lento porque tengo ganas que llegue la última semana de junio. Este mes se prevé intenso y lleno actividades:Una película sueca por ahí pendiente que mi media naranja cinéfila ya ha visto,
 un encuentro con alguien especial, el Festival de las artes de Castilla y León con algunos conciertos interesantes, teatro callejero y exposiciones de obligatorio visionado…Y como siempre, en la peor época del año para hacerlo, de repente quiero robarle un fin de semana a Julio para poder escapar de la rutina, así que, veremos que pasara con este quiero versus no puedo.
Saco mi libreta de notas y hago una lista. La segunda de esta semana. El otro día confeccioné una de libros pendientes con las bibliotecas correspondientes donde encontrarlos. Será divertido emprender la búsqueda de esos libros diseminados por todas las ciudades en las que estaré los próximos meses, como si de una ruta turística bibliotecaria se tratase.
Empiezo a encontrarle encanto a eso de hacer listas; son un buen revulsivo contra la inercia y la procrastinación. 
Según Susan Sontag las listas confieren valor y garantía de existencia:
"Percibo valor, confiero valor, creo valor, incluso creo -o garantizo- existencia. Por lo tanto, mi obligación de hacer "listas." Las cosas (la música de Beethoven, las películas, las empresas de negocios) no existirán a menos que yo indique mi interés en ellas por lo menos anotando sus nombres."



jueves, 22 de mayo de 2014

MIS LIBROS Y YO



No me gusta prestar libros. Si lo hago, es una muestra de confianza para con esa persona. O sé, simplemente, que es alguien que trata a los libros con el mismo cuidado con que lo hago yo. Odio que la gente no me los devuelva o que lo haga en mal estado: esquinas dobladas, páginas manchadas y arrugadas, lomos desbocados... Sí, con mis libros soy muy maniática y puntillosa, sobre todo si me gustan mucho.

Una vez alguien me explicó la historia de una chica que, cuando viajaba, arrancaba las páginas de los libros a medida que las iba leyendo. Así los libros no le ocupaban espacio en el equipaje. Lo encontré de un pragmatismo salvaje.

Me encanta leer desde que recuerdo, siempre he sido una lectora voraz, de leer varios libros al mismo tiempo, porque necesito alimentarme de una mezcla de historias para poder saciar el hambre de avanzar en ellas. Hay algunos libros que me han marcado y a los que vuelvo de vez en cuando, para leer unas páginas, un pasaje, una frase…pero nunca se recupera la sensación de la primera lectura en la que te sorprendes o contienes la respiración. Recuerdo que me ha pasado con algunos libros, también con alguna novela gráfica,uno de estos libros,lo descubrí en un mercadillo y me llamo la atención porque en la portada estaba Jean Seberg y eso sumado al poema del principio hizo que lo comprara de forma impulsiva. El libro era Buenos días tristeza de Fransoise Sagan, y como dato curioso diré que la autora lo escribió a los 17 años,eso lo supe después cuando tras devorarlo quise saber más de ella.

Curiosamente una de mis citas preferidas de Buenos días, tristeza aparece en el libro que me estoy leyendo ahora: Qué hacer cuando en la pantalla aparece THE END, de Paula Bonet. Me lo compré en la feria del libro, hace unos días y me encanta,sé que va a ser uno esos libros que me llevo a todas partes porque tengo la necesidad física de tenerlo cerca.

El libro es una pequeña obra de arte: las ilustraciones de Paula Bonet son preciosas (me encanta todo lo que hace esta mujer), y sus 40 historias son una delicia. Incluso la manera de anotar las citas, al final del libro con pequeños dibujos, es original.  
Olerlo, tocarlo, leerlo, observar con deleite sus ilustraciones, es todo un placer. El libro en sí, ya es un objeto bonito: da gusto verlo, tenerlo en la estantería o sobre la mesa.
Y sí, evidentemente, este libro NO se lo voy a prestar a -casi- nadie (Cris, ya sabes que tú eres la excepción que implica ese 'casi'). 

lunes, 12 de mayo de 2014

c'est la vie

La vida es un contínuo subir y bajar. Durante un tiempo estás arriba, y apenas con un movimiento puedes tocar las estrellas. Otras veces estás flotando en mitad de la nada, esperando la aparición de nuevos caminos, de señales. Y otra veces estás bajo tierra, allí donde no llega el sol, por donde no corre el viento. 
El carácter cíclico de las cosas, hace que todas las personas pasen por todas esas fases a lo largo de su vida de una forma rotatoria, constante, y dolorosa. 
Lo primero que hacemos al venir al mundo es llorar. Creo que es el preludio de lo que nos espera a lo largo de nuestra estancia  aquí. Los bebés son seres superiores, os lo aseguro. 

Ya he comentado que tengo dos sobrinos pequeños. Paso todo el tiempo que puedo con ellos y los añoro cada vez que estoy tan sólo unos días sin verles.

Todo esto parece inconexo, lo sé. Pero en realidad todo está relacionado. Porque ver a mis sobrinos tan pequeños, me ha hecho darme cuenta de la felicidad con la que se vive siendo así. Tan inocente. Cuando todavía se cree en los reyes magos y no se te plantean problemas absurdos y complicados sobre el amor, el dinero, los estudios o la familia. Pero también me ha hecho darme cuenta de que aunque tengamos problemas al crecer y al hacernos mayores, la felicidad que se obtiene en los buenos momentos supera con creces a la felicidad de la niñez. Simplemente porque sabemos valorarla, sabemos lo que cuesta encontrar la luz entre todas las sombras que existen, y sabemos que la vida, a pesar de ser injusta, es el mejor regalo que podríamos tener. Habrá momentos de tristeza absoluta, momentos de éxtasis, de felicidad, de aplanamiento emocional. Pero en eso consiste vivir. Vivir es tener la oportunidad de dejar huella. Por eso no me gustaría volver a ser niña, ni me asusta hacerme mayor. Porque sé que aunque vengan momentos malos, habrá momentos buenos. Y me muero por descubrir lo que me deparará la vida. 



martes, 6 de mayo de 2014

CUESTIÓN DE SUERTE

La suerte. Ese "algo" caprichoso que viene y va según le venga en gana y de la que parece que unos tienen en cantidades industriales, y otros no la han conocido. Pero bajo mi punto de vista creo que la suerte es algo que cada uno encuentra en su momento, y que para no todas las personas es igual.

Por ejemplo: alguien puede considerar que sería tener suerte el que le tocara la lotería, pero tal vez otra persona que digamos, esté en una isla desierta, consideraría que tendría más suerte si algún helicóptero de rescate pasara por allí. Por eso digo que la suerte es tan relativa como las situaciones en las que se puede dar.

 Cuando te pasa algo bueno, es como si de pronto estuvieras más receptiva a las ondas de buena suerte que hubiera a tu alrededor. Porque la suerte está en todas partes, en las casualidades no casuales, en un exámen, en las entradas de un concierto, en un autobús que pasa exactamente cuándo lo vas a coger, en levantar la vista y encontrarte unos ojos que te miran, en encontrarte tres clips por la calle, en despertar y que lo primero que se te venga a la mente sea esa persona, en que a esa persona le pase lo mismo, en tener amig@s con las que querer reencontrarte, en el simple hecho de respirar...En todo está la suerte. Porque estar vivo en sí ya es tener suerte, porque haberse enamorado es tener suerte, porque estar aquí y ahora como estoy yo, a pesar de estar stresada, sin ganas de madrugar mañana, con mucho sueño y con dolor de espalda, es tener suerte porque siento que la felicidad me rebosa hasta por los poros de la piel...
https://www.youtube.com/watch?v=1st_9KudWB0