lunes, 27 de julio de 2015

SONRÍE

Hablar del tiempo que hace para no hablar del tiempo que pasa. Que nos mata. La distancia, la vida, cuántas veces nos damos de bruces y tomamos decisiones equivocadas. ¿Nos da miedo la felicidad?¿Los cambios?.Nos acomodamos a la tristeza y sabemos vivir en ella.  Intentamos mantenernos ocupados para no pensar, para no darnos cuenta de que deberíamos cambiar, de lo que falla en el camino a la felicidad. Una vez, no hace mucho tiempo, sonreíste de felicidad y tus ojos brillaban, lo sé. No pierdas la ilusión y persigue lo que te haga brillar. Sea lo que sea, no lo dejes escapar. Las palabras vacías se las lleva el viento y al final lo único que importa es lo que sale del corazón. Deja que las palabras vuelen, que se vayan, que ya te vaciaron demasiadas veces. Deja que el tiempo te dé la respuesta y abre tu corazón de par en par para dejar ir lo que te impide sonreír antes de dormir.


Deberías sonreír cada puta noche antes de dormir. Te lo mereces.

miércoles, 22 de julio de 2015

HISTORIAS DE LO COTIDIANO

En este momento hay tantas personas en este mundo, tantos planes, tantas cosas que hacer. Una mujer mira ensimismada como centrifuga la lavadora, al mismo tiempo su corazón va girando buscando en el fondo del círculo sus días de colores. Un hombre escucha el sonido del mar, en el muelle, donde tantas veces la amó. Se consume entre el humo del cigarrillo que está fumando. Le consume la vida. Al girar la esquina, en el cajero, un hombre que perdió la casa y la vida se relaja bebiendo un litro de vino. Sólo es feliz cuando algo le calienta el corazón. Los niños juegan en el parque, el niño más pequeño se enamoró de la niña mayor, le recuerda a las niñas que ve por televisión. Le gustaría casarse con ella, sabe que le quedaría bien un vestido de princesa. Ella es una de ellas. En el ático del edificio, una mujer esta tumbada desnuda en su cama. Su cuerpo sólo es tapado por una pequeña sábana. Su amante acaba de salir por la puerta, hace tiempo que dejó de quererla, sólo ama el roce de sus cuerpos, ella mira hacia el techo resignada. En el parque dos adolescentes apuran sus últimos besos, no saben cuándo volverán a verse por eso de los horarios. Apuran el último roce, se abrazan como si nunca volvieran a volver a verse. En uno de esos abrazos intensos, los primeros que se dan, con la fuerza de un puto huracán. Otra pareja coge un avión, adoran viajar, y en breves instantes aterrizaran en un lugar nuevo, se comerán a besos y a lo que no son besos hasta que el cansancio los venza. Dormirán abrazados.





Tantas personas, tantos sueños, algarabía de días buenos, lágrimas llenando aceras en días malos.
Una mujer se deshace en la habitación de la que no sale desde hace días. Perdió la esperanza y no hay nada peor que pueda pasarte. Se acerca su hora, sólo quiere reunirse con su marido  y bailar el último baile, como cuando eran jóvenes y no les estaba permitidos acercarse al bailar.

Desde mí ventana siempre veo lo mismo, pero he visto tanto desde tantas ventanas que puedo 
imaginar todo lo que pasa en el mundo.