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domingo, 1 de mayo de 2016

EL HECHO DE VIVIR DEJA SECUELAS

Todos los gatos están tristes y maúllan desolados al atardecer. Todas las palabras que nunca escuchamos se cuelan en los ojos tristes de los violinistas callejeros, que lloran, lloran y tocan melodías tristes que entristecen  a los gatos. Las personas caminan por la calle con un destino, abrazar a alguien, poner la mesa al llegar a casa, leer algún libro y nadie escucha al violinista, las librerías están llenas de gente triste. El cine vuelve a proyectar esa película francesa que tanto  disfruté, el cine francés es increíble. No recuerdo si algún día te hablé de La chica del puente, pero me habría encantado que la vieras, en ella, Adele, la protagonista, estaba desolada y buscaba algo que la salvara del tedio de la vida en aquel Paris en blanco y negro. Todas las películas en blanco y negro tienen algo de nostalgia. Esa que sienten las señoras cuando se sientan en los parques a ver a los niños, la que les embarga de pies a cabeza cuando suena la canción del primer amor, del primer baile que termino en un beso interminable, las que me matan cada vez que escucho (aun ) esa playlist que creamos juntas. Sigo siendo la dramática que  busca algo al fondo de la calle, al despertar, en este lugar en el que no hay flores, ni gatos maullando al atardecer.





Ya no voy a escribir más sobre amor o sobre el tiempo, sólo voy a colocar flores en un jarrón cada mañana, voy a penar mi melena lentamente, leer poesía, escuchar Beirut, voy a dejar que la primavera se cuele en mí corazón. Puede que no sonría todas las mañanas, quizá las lagrimas vengan al atardecer al escuchar al violinista, puede que no haya nada en el fondo de la calle, que más da. Tendré libros, flores, sueños y ganas, muchas ganas, de volver a ser la que se emocionaba con cada canción y se dedicaba  a bailar por el pasillo  cada mañana.

No dejaré que nada ni nadie se lleve la magia.

domingo, 6 de marzo de 2016

My Tears Are Becoming A Sea.


Estoy leyendo un libro que habla de una chica que cada mañana coge el tren. Podría ser yo, a excepción de que ella bebe siempre un gin tonic al llegar a casa. Habla de calor, de los desconocidos, de llenar tu alma con recuerdos de futuros que nunca llegarán. Esta mañana se me cayó el café en el desayuno, rompiéndose la taza en mil pedazos, pensé que esa taza era yo y que debía recoger los trozos con cuidado para poder pegarlo otra vez. Pero también atribuí lo ocurrido a que a veces mi pulso tiembla, aquello del insomnio y las ojeras, cuando huyo del tiempo por miedo a que el pasado me atrape para siempre. Una vez escribí mi futuro y tenía tu nombre. Ahora mi futuro es un cielo gris. Escribí: “Mi esqueleto es el de una ciudad en ruinas” y lo taché después. He cometido muchos errores contigo, creo que el mayor fue cuando decidí rendirme y callar a partir de entonces lo que creí que no querías escuchar. Si tomé esa postura de repente fue por probar a hacer las cosas de otra forma, pensé que eras tú quien debía expresar en ese momento tus sentimientos. Error. Cada persona es un mundo y cada persona hace las cosas a su manera. El hecho de que tú lo hagas de una forma no significa que la persona a la que quieres debe hacerlo igual que tú.
Ahora viajo sola de nuevo, me pongo muy nerviosa cuando las personas que viajan a mi lado me rozan, puede que sea un síndrome que te producen las ciudades, estás tan solo que ya no sabes cómo estar acompañado. Hace dos años cogí un avión y dos trenes para llegar a una ciudad en la que llovía y por la que pasee queriendo crear recuerdos solo para mí. Hoy reeleo una postal de una compañera de viaje en la que me recuerda que soy valiente. No soy valiente. Nunca lo fui. Una piel vacía es una piel desierta. Alguien me dijo una vez, que cuando tienes un dolor muy grande se puede abrir un agujero en el corazón, pequeño, imperceptible. En ese momento pensé que un libro podría empezar con esa frase y que de ahí salen las lágrimas, el dolor en el pecho y las noches de insomnio. Un pequeño agujero. Imagino mis manos pequeñas con agujeros en el centro por donde resbala el agua ( como una fuente). Hay algo que me mantiene abstraída de este ritmo incesante ,la voz no llega a mi boca, se queda en el interior. Y lo más irónico de todo es que ahora que me están saliendo todas las cosas que yo quería no te tengo a ti para compartirlas, porque en el fondo sé que no estamos ya en el círculo de ninguna de nosotras. Pero te diré que no soy una persona que suela hablar demasiado, hasta que cumplí los 11 no me gustaba hablar, prefería sentarme a observar o leer. Después me obligué a ser como esas personas divertidas que siempre tienen la palabra adecuada, aún sigo siendo esa persona callada, pero me he acostumbrado a desempeñar el papel de espontánea. Nunca sabrías el océano que hay dentro de mí.
No sé por qué (te) escribo todo esto, supongo que tenía ganas de dejarlo por escrito y saber que fui capaz de no callarme esta vez… Lo que más miedo me da de quedarme sola en el mundo es no tener a donde ir ni quien te espere. Ser esa desconocida de la ventanilla del tren que no tiene quien la abrace al llegar a casa, ni quien la mire deseando quedarse a su lado para siempre.

lunes, 27 de julio de 2015

SONRÍE

Hablar del tiempo que hace para no hablar del tiempo que pasa. Que nos mata. La distancia, la vida, cuántas veces nos damos de bruces y tomamos decisiones equivocadas. ¿Nos da miedo la felicidad?¿Los cambios?.Nos acomodamos a la tristeza y sabemos vivir en ella.  Intentamos mantenernos ocupados para no pensar, para no darnos cuenta de que deberíamos cambiar, de lo que falla en el camino a la felicidad. Una vez, no hace mucho tiempo, sonreíste de felicidad y tus ojos brillaban, lo sé. No pierdas la ilusión y persigue lo que te haga brillar. Sea lo que sea, no lo dejes escapar. Las palabras vacías se las lleva el viento y al final lo único que importa es lo que sale del corazón. Deja que las palabras vuelen, que se vayan, que ya te vaciaron demasiadas veces. Deja que el tiempo te dé la respuesta y abre tu corazón de par en par para dejar ir lo que te impide sonreír antes de dormir.


Deberías sonreír cada puta noche antes de dormir. Te lo mereces.

martes, 14 de abril de 2015

RELOCOS Y RECUERDOS

A veces soy un poco como Natalie Portman con su “¿Sabes que hago cuando me siento tan poco original? Blablablablaaaaaaaa! Hago algo que nadie haya hecho antes, así me vuelvo a sentir distinta aunque sea por un segundo, venga ¡Pruébalo!” y me vuelvo loca y bailo por el pasillo, o echo a correr con todas mis fuerzas para terminar en el mar. Por si acaso los sueños se me escapan, por si se me olvida quien soy y porqué me gustan las estrellas. A veces soy azul y me mezclo con el verde y termino de algún color indefinido. A veces me pierdo entre las alturas con ganas de volar, y camino con ganas de tumbarme y mirar el cielo. Y soy un poco como la señorita Poulain refugiándose en su soledad, haciéndose preguntas idiotas sobre la ciudad que se extiende ante sus ojos. 


Y hago fotos a mis pies para que nunca se me olvide por donde piso, todos los sueños que me hacen despegar. Recojo todos los tesoros que encuentro por el suelo y lleno mi alma con todo lo que encuentro. Y por ahora tengo el corazón a medias, en ruinas y en blanco y negro.

Así es la vida, llena de contrastes, y así soy yo: una maldita loca llena de sueños y des-sueños. Relocos y recuerdos.

jueves, 5 de marzo de 2015

TODAS LAS PELÍCULAS HABLAN DE HUIDAS

Todas las películas hablan de huidas, de dormir en sofás resquebrajados por el paso del tiempo. Como si los corazones solo volvieran a latir cuando conocen ciudades nuevas y estuviéramos hechos de olvido y recuerdos. En esta película sonaba música folk y jazz y un gato curioso despertaba a un hombre cada mañana. Ese no saber dónde estás, esa huida constante en la vida, estar perdidos incluso conociendo cada  calle y cada presente.




Saber que has pasado por un lugar donde te has besado  mil veces y sentir que esa calle suena a despedida. No sé de quién querría despedirme de un futuro que aún no ha ocurrido y de todo lo que no he vivido.
Una vez escribí: Si huyo es para no volver, si vienes que sea para quedarte. Todas las palabras me persiguen y todas las madrugadas juego a perderme en cualquier novela para evitar pensar. Podía haber tenido un mundo de recuerdos inventados: el primer beso de la mañana, la primera canción que suena por la radio y nos devuelve la vida, una carta en el buzón de alguien que creíamos haber olvidado, la lluvia en la cara al volver a casa sin paraguas… La vida es un acumulo de momentos que pegamos como un puzzle, intentando encajar en espacios o con gente y a veces nosotros somos esa pieza que siempre falta y queda sin completar sobre el tablero.

Pero también hay días de colores, el secreto de los viajes en el tiempo está en cerrar fuerte los ojos. Odio los trenes y los autobuses. Cierra  los ojos y escucha…qué oyes?

jueves, 19 de febrero de 2015

CORAZONES MEDIO LLENOS O MEDIO VACÍOS.

En las películas parece todo tan fácil, el beso de despedida se da en el tercer escalón y es fácil. Muy fácil. No hay medias tintas. Cuando se siéntese, se siente con todas las de la ley y el protagonista es capaz de dar la vuelta al mundo por ella. Y ella haría lo mismo, y le recibe con los brazos abiertos en el aeropuerto. Sonriente. Feliz.
El mundo se confabula para que la historia de amor salga bien, y la recuerden toda la vida como algo especial.
En la vida no es así. Cuando tú sientes la otra persona no siente o prefiere olvidar. Cuando alguien se enamora de ti tú no te ves capaz de darlo todo. Y así, vamos viviendo, olvidando, rehaciéndonos por dentro. Recomponiendo los pedacitos que se llevan algunos, recogiendo lo que nos dan otros. Tal vez sólo se trate de comprender que la vida no es una película. Que los besos perfectos no existen, sino que son perfectos para nosotros, porque los momentos bonitos tendemos a “perfeccionarlos”. Que absorber el mar de todo el universo y meterlo en una botella es un imposible. Los corazones tienden a estar medio llenos o medio vacíos, pero de lágrimas. La gente solitaria que viaja en avión nunca tiene a nadie esperando su llegada. Los besos que se dan bajo el agua del mar tienden a deshacerse en el infinito. Se hacen invisibles y vuelan hacia un lugar secreto que nadie sabe dónde está.






Los corazones dibujados en la arena se deshacen con la ola siguiente. Los deseos de las estrellas fugaces tienen una lista de espera de 250 años, nunca llegaremos a cumplirlos. Todo lo que llega acaba yéndose. Todos los momentos acaban pasando y terminas tú. Sola. Mirándote por dentro y hacia el infinito a la vez. Preguntándote en qué punto del camino escogiste el equivocado, con que piedra tropezaste, cuantos deseos echaste a perder, cuantas veces cosiste tu corazón…y te das cuenta de que cada vez quedan menos hilos. Que caminas en blanco y negro, y crees cada segundo un poco menos en las películas.

jueves, 27 de noviembre de 2014

HE OLVIDADO MI MEJOR MOMENTO, PERO LO LLEVO DENTRO.



Como la protagonista de aquella película francesa fumando en la ventana, dejando que la vida se escape entre el humo. Como una canción que habla del quizás, quizás, y de los vestidos que nunca te pones y bailan en el armario.

Brillabas es cierto, últimamente algo te llenaba los ojos de vida y eras tú misma. Eras tú de nuevo. Tomabas infusiones cada noche y dejabas que la nostalgia se fuera lejos, bien lejos, y planeabas atracar corazones y robar librerías, dejar notas en los libros de las bibliotecas que dijeran:” Nos conocimos a la manera de Cortázar, sin buscarnos pero queriendo encontrarnos”. Y que tal vez la persona que debía leerla lo hiciese y la casualidad hiciera de las suyas. Entonces el café ya no sabría amargo y aunque lloviera durante 2 semanas seguidas tu sonrisa  sabría a arcoíris. Con tu cabeza llena de pájaros y la música en los autobuses. No era cosa del amor, tampoco de los trenes que pasaban de largo en los andenes, ni de los libros que descansaban en la mesilla de noche. Puede que tuviera que ver con las sombras de la ciudad del viento, con la calma, con el mar y sus mareas y, tú que te sentías llena de sol y de sal. Te sentías llena de vida.

Nos conocimos a la manera de Cortázar:sin buscarnos xo queriendo encontranos.

Aun recuerdas el atardecer más grande del mundo atrapado dentro de ti. Y es cierto que a veces la ciudad se hace pequeña, pero te sientes tan grande que eres capaz de volar por encima de ella, de farola a semáforo, y a  veces se hace grande, y te pierdes en las callejuelas bajo el abrigo. Pero ya nada importa más que seguir el curso de los días, con cafés y sueños, drogándote en las bibliotecas y emborrachándote de palabras. Porque así eres, una encantadora de sonrisas entre los pasillos más perdidos.
Como la protagonista de una película francesa que se coloca el sombrero, para volvérselo a quitar, y tiene una sonrisa grande, natural, y en ese pequeño gesto se para el mundo. Y la vida sigue, el viento mueve las flores en la ventana, y un gato callejero descansa apoyado en un banco de la calle. Y tu sonríes y el tiempo se detiene. Y alguien que te mira desde la otra punta de la habitación te dice entre susurros: Sigue siendo la que sonríe, la que viaja, la que sueña.

Y te colocas el sombrero y las flores paran de moverse, sales fuera, a la ciudad del viento, y las calles se quedan sin palabras, pero eso ya no importa, nada.

martes, 7 de octubre de 2014

EL MOMENTO MÁS IMPORTANTE ES EL AHORA

Algo aprendí de la lluvia, a construir mejores paraguas. Si la comida se enfría, se calienta con las manos, y si el té te quema el corazón, debes ponerlo menos al fuego.
Aprendí de la vida a contar las sonrisas con los dedos de una mano, a recordar lo justo y olvidar lo necesario. Aprendí muy pronto a echar de menos, y sin embargo nunca soy capaz de echar de más. Me perdí en paisajes, montañas, mi sitio favorito siempre será al lado del mar, color azul cielo inventado.




Si hay algo que me recuerda que estoy viva, son los besos por la mañana, y el café caliente si lo hace alguien especial. Si hay algo que me recuerda que estoy muerta son las noches solitarias. Escucho música, me empapo de palabras, de sueños, vivo todas las películas del mundo y me pierdo por las calles cada noche. Aspiro a guardar entre mis brazos todos los atardeceres de película. Saltar entre las piedras de alguna playa desierta, y si me hago daño, lo curo con saliva, sé que vivir provoca demasiadas heridas, pero las que peor cicatrizan son las del corazón. Aprendí que debo saltar los charcos sin que me importe calarme los pies. A saltar los días sin que se empapen mis ojos. Que las mejores meriendas eran las que tomabas al salir del colegio, sin embargo, los mejores desayunos son los que te traen a la cama. Que los sueños que te hacen sonreír un día, al siguiente pueden hacerte llorar más que nunca. Que un cielo lleno de estrellas siempre es una buena excusa para pedir un deseo. El café mejor si está bien cargado. El sexo mejor en una cama y con abrazos de por medio. Mejor vivir al máximo. Mejor coger aviones imaginarios cada mañana que estancarte en la rutina para siempre.
Aprendí de las gotas de lluvia que resbalan por mí ventana que detrás de un sueño hay un recuerdo, y detrás de un beso un adiós. Que el momento más importante es el ahora.

Y estoy dispuesta a vivirlo.

martes, 27 de mayo de 2014

PON UNA LISTA EN TU VIDA

Últimamente la procrastinación  domina mis días. Un ejemplo gráfico de ello es mi armario, donde en un caos de prendas, los jersey de lana conviven con las camisetas de manga corta. Tengo que guardar y separar la ropa de invierno, pero la pereza y su inercia no me lo permiten. 
Sólo tengo ganas de tumbarme en la  hierba a leer e ignorar el desorden de mi vida. Me distraigo mirando las nubes y su pausado deslizar por el cielo. Pasan lentas como el tiempo, me digo. Esa idea me parece fácil; hasta mi creatividad se vuelve holgazana.
El tiempo pasa lento porque tengo ganas que llegue la última semana de junio. Este mes se prevé intenso y lleno actividades:Una película sueca por ahí pendiente que mi media naranja cinéfila ya ha visto,
 un encuentro con alguien especial, el Festival de las artes de Castilla y León con algunos conciertos interesantes, teatro callejero y exposiciones de obligatorio visionado…Y como siempre, en la peor época del año para hacerlo, de repente quiero robarle un fin de semana a Julio para poder escapar de la rutina, así que, veremos que pasara con este quiero versus no puedo.
Saco mi libreta de notas y hago una lista. La segunda de esta semana. El otro día confeccioné una de libros pendientes con las bibliotecas correspondientes donde encontrarlos. Será divertido emprender la búsqueda de esos libros diseminados por todas las ciudades en las que estaré los próximos meses, como si de una ruta turística bibliotecaria se tratase.
Empiezo a encontrarle encanto a eso de hacer listas; son un buen revulsivo contra la inercia y la procrastinación. 
Según Susan Sontag las listas confieren valor y garantía de existencia:
"Percibo valor, confiero valor, creo valor, incluso creo -o garantizo- existencia. Por lo tanto, mi obligación de hacer "listas." Las cosas (la música de Beethoven, las películas, las empresas de negocios) no existirán a menos que yo indique mi interés en ellas por lo menos anotando sus nombres."



viernes, 28 de febrero de 2014

HER

Her es una película triste, pero triste de una manera bella, conmovedora. Es de esos films que te habitan durante días, que siguen en tu cabeza tras la palabra "Fin" por lo menos es lo que me ha ocurrido a mí…. Y también es uno de los relatos más hermosos que he visto sobre inteligencia artificial. 
La película se sitúa en un futuro no muy lejano, donde todo el mundo parece feliz pero extrañamente solitario e individual, siempre ensimismados en una charla privada con sus móviles. ¿Os suena de algo? Un futuro en el que la gente viste como abuelos con un toque ochentero, o dicho de otra manera, como hispters.

Su protagonista, Theodore Twombly (un Joaquin Phoenix sublime) tiene un trabajo extraordinario: se gana la vida escribiendo cartas de amor para los demás. Es un personaje de una gran sensibilidad y un artista a la hora de expresar la intimidad en nombre de otros. Pero tras el fracaso de su matrimonio es incapaz de emocionarse ante la vida. 





Todo cambia el día que compra un sistema operativo adaptado a su personalidad y a sus necesidades. Theodore decide escoger una versión femenina, Samatha (Scarlett Johansson o su voz xD ), que poco a poco va desarrollando una conciencia cada vez más compleja, con aspiraciones y deseos propios.
La película está llena de diálogos y momentos que te dejan pensando. Nos habla del amor, del desamor, de la capacidad de volver a ilusionarnos por la vida cuando creíamos que todo lo que nos quedaba eran sucedáneos o simples reverberaciones de sentimientos pasados. Nos habla de relaciones humanas y de nuestra relación con las máquinas tecnológicas. Nos hace plantearnos que es lo verdaderamente "real" y qué es ilusorio, y si es posible amar a un ser incorpóreo. Pero sobretodo nos habla de la necesidad rabiosamente humana de amar y de sentirnos conectados.


Hay una parte de la película, cuando Theodore habla con su ex mujer(una onmipresente Rooney Mara a través de unos muy efectivos flashback) y le cuenta que sale con un sistema operativo, entonces ella le dice que no sabe manejar emociones reales, creo que cuando alguien te gusta, todas las emociones son reales.

El momento culminante en la película ocurre cuando Theodore descubre que Samantha está hablando con más gente y tiene la intuición de que la relación que mantiene con ella no es tan “personal” ,creo que ese momento es clave para entender la diferencia entre la forma de sentir de ambos personajes o su evolución.

A parte de una fantástica fotografía, Her cuenta con una banda sonora excelente compuesta por Arcade Fire (Spike Jonze -amigo de la banda- les ha dirigido en algunos de sus videoclips). La BSO también incluye el tema The Moon Song de Karen O, nominada al Oscar a mejor canción.
  
Amy: ¿Te estás enamorando de ella?
Theodore:
 ¿Eso me hace un raro?
Amy:
 No… No, creo que es… creo que todo el que se enamora es un raro. Hacerlo es una locura. Es como una forma de locura socialmente aceptable.  


jueves, 6 de febrero de 2014

LA VIDA DE ADELE

Mucho se ha escrito sobre esta película en los últimos meses, más que nada por sus controvertidas escenas de sexo. Yo venía de leer el cómic en el que se basa (aunque sólo en parte) y tenía una mezcla de expectativas altas y actitud defensiva a partes iguales.
La vimos Cris y yo juntas y creo que debemos de haber sido de las últimas en hacerlo. Cris se moría de ganas de verla pensando en 3 horas en francés (porque por supuesto la hemos visto en versión original).
Antes de nada, aviso que voy a ofrecer mi opinión basándome en numerosos detalles de la película, así que si aún no has tenido la oportunidad de verla, no me leas, hazlo después si te apetece.
Adele me ha parecido sublime. La primera hora y media, Adele se mueve, sufre, vive y se apasiona como yo a esa edad. Ahora tengo unos poquitos años más y aún me quedan restos de ella, aunque soy, involuntariamente, en la actualidad, más práctica y mucho más cauta que hace unos años.
Empecé a ver la película en silencio (bueno me mantuve contenida todo el tiempo), y me vi tan reflejada, que me emocioné con algunas escenas, dándome ganas de salir corriendo. Adele comienza siendo una adolescente apasionada, vacía porque el mundo no la llena, porque siente que algo falta, nos muestran su sensibilidad, su amor por los libros, su sinceridad, segura de sí misma, con cierto aire enigmático, su carisma que atrae a los chicos de su edad y alguna que otra chica del colegio (por cierto, ese personaje me gustó). Adele siente ternura hacia los hombres, y los utiliza incorrectamente como un instrumento de compañía, como un recurso más sencillo porque no le afectan las relaciones que mantiene con ellos, porque las personas que sentimos (y me incluyo) con tanta intensidad, tendemos a sentirnos solas aunque contemos con amigos y parejas.
Adele se enamora, y el amor la vuelve vulnerable, pequeña, lentamente, sin ser consciente. Creo que la película define muy bien esa vulnerabilidad, con miradas, frases cortas, con gestos y detalles. La interpretación es increíble, el uso de primeros planos nos hace que sintamos más próxima la belleza y la crudeza de la vida, los celos, la inseguridad. En ese sentido, la película me parece excelente, pues todo se transmite con los ojos y la boca, sin la necesidad de las palabras. Muestra el dolor, el amor, el sexo, el miedo, el deseo, con demasiado realismo  en ocasiones.
El amor se transforma, deja de brillar del mismo modo, para mí cambia cuando Adele, tras una fiesta en la casa que comparten años después de conocerse, se abraza por la noche a Emma, y mantienen una conversación en la que se deja entrever que la admiración de Emma ha descendido, y que Adele se le antoja muy joven y algo menos interesante que sus amig@s intelectuales. No sé, creo que ese momento es clave, porque en muchísimas relaciones ese instante se vive lo queramos admitir o no, dejan de admirarnos y dejamos de idealizar, de pronto aquello que nos resultaba tierno o atractivo, se vuelve común, y se genera un ambiente hostil y silencioso, crece la inseguridad y el reproche debajo de la piel, y lo dejamos ahí, como dormido.




Me encantó el uso de primeros planos. Bocas, piernas, ojos, pelo, manos… Me fascinó el modo en el que muestran la desesperación (mocos, saliva, lágrimas). Me encogí de dolor cuando discuten, cuando se hieren, cuando dejan de resultar atractivas, porque la aflicción y la traición afean.
Me gustaron bastante las escenas de sexo  pero  las imágenes están carentes de sensualidad, de elegancia o ternura, son bruscas, poco favorecedoras, yo creo que precisamente eso contradice el misticismo del deseo femenino, el famoso orgasmo femenino del que hablan, intenso, apasionado, profundo y complejo, ese que describen algunos personajes en la película pero que luego no se muestra en las escenas de sexo. Me sobraron algunas cosas en ellas(esas palmadas en el culo….). En mi opinión, la pasión no tiene por qué ir unida a la brusquedad o la crudeza.
Por otra parte,el dolor de Adele, el no reconocerse a sí misma cuando se siente desesperada, el no saber cómo ir hacia atrás para reencontrarse, llorar en la calle sin poder remediarlo, el no saber medir el amor, la forma en la que se desborda, el modo en el que se desdice. La escena en la que dice: yo no miento. Yo no lloro.
Me encantó. Fue a veces como mirarse en el espejo. A veces. Adele es yo en algunos momentos a saltos en mi vida. Pero no todo el tiempo.
Me quedo con la fotografía, el ritmo, la banda sonora(momentazo I follow rivers) y la interpretación de las actrices,todo esto la convierten en una película que hay que volver a ver para poder ser digerida.


martes, 28 de enero de 2014

HÁBLAME DE LOS VIENTOS

Reconozco que me encanta "El paciente inglés". Sí, una película romanticona a morir, no es tan grave. Me mata cuando el Conde Almasy le habla de los vientos a Katherine. He intentado encontrar la escena en youtube, la de la tormenta de arena. La vi por primera vez con Sara, la sacamos alquilada de no sé dónde. Esa primera vez estaba cansada y pensé que me dormiría  sin ver el final, pero aun con los ojos medio cerrados hubo algo que me quedo dentro y volví a ella, esta vez totalmente despierta y completamente sola que es lo que hago cuando necesito digerir una película por completo. Como el Conde Laszlo Almasy en el desierto me quede hipnotizada con su música, su fotografía del todo increíble y, con esas vistas aéreas,esa relación tan pasional que a veces vives con alguien en el que no existen los grises y es todo blanco o negro….
Llevo unos días con ella en la cabeza,con esa forma de vivir que tienen algunas personas,completamente entregadas a su pasión, por algo,por alguien…por la vida?





Almásy: ¿Qué te gusta más?
Katherine: ¿Qué me gusta más?
Almásy: Sí... dímelo.
Katherine:Mmmm, pues ver a los peces nadando en el agua, los erizos, ¡me encantan los erizos! 
Almásy: ¿Y qué más?
Katherine: La mermelada, ¡soy adicta a ella! Y bañarme, pero no con otras personas. Las islas, tu letra...podría seguir todo el día...
Almásy: Sigue todo el día.
Katherine: Mi marido...
Almásy: ¿Qué es lo que más detestas?
Katherine: Una mentira. ¿Y tú qué detestas?
Almásy: La propiedad. Pertenecer a alguien. Cuando te vayas deberás olvidarme.


jueves, 23 de enero de 2014

LOST IN TRASLATION

He perdido la cuenta de las veces q veo una pelicula cuando me gusta,me encanta hacer eso,volver a ver una película que ya he visto y que me produce tantas emociones,es como un pequeño capricho que me regalo muchas veces, Lost in traslation es uno de esos ejemplos,la vi en el cine dos veces(una de ellas en v.o) y cuando pude me compre el DVD y vuelvo a ella siempre.Me encanta la fotografía,la banda sonora,la relación tan peculiar entre los protagonistas,los silencios que muchas veces dicen más que cualquier palabra....y esos diálogos que tienes de vez en cuando con alguien al que conoces de poco pero que precisamente ello te provoca ser tan honesto.






- Estoy perdida. ¿Eso tiene arreglo?
- No. Sí. Ya se arreglará.
- ¿De veras? Fíjate en ti.
- Gracias. Cuánto más sabes quién eres y lo que quieres, menos te afectan las cosas.
- Ya. Es que aún no sé lo que quiero ser… ¿Sabes? Quise ser escritora pero odio lo que escribo y… intenté hacer fotos pero eran muy mediocres. Todas las chicas pasan por una fase de fotógrafas… y por querer un boli, ¿sabes? Y haces fotos tontas de tus pies…
- Ya lo averiguarás. No te preocupes por eso, sigue escribiendo.
- Pero es que soy mala.
- Eso es lo bueno


viernes, 3 de enero de 2014

QUIZÁS

Ayer he vuelto a ver la película In the mood for Love, de Kar-Wai ( Hong Kong, 2000) 

Deseando amar, 

Principio: 

Ella era tímida. Bajaba la cabeza para darle a él la oportunidad de acercarse, pero él no podía por falta de valor. Ella da la vuelta y se va. 

Mitad: 

¿Si consigo otro billete, vendrías conmigo? 

¿Final? 

Él recuerda aquellos años como si mirara a través del cristal de una ventana cubierta de polvo. El pasado es algo que podemos recordar pero no tocar y todo lo que se recuerda es borroso y vago.