sábado, 14 de diciembre de 2013

NO ME DIGAS ÁDIOS, DIME HASTA LUEGO

Es extraño sentir que un día así no puede ser un día así. Y siempre comienzo las cosas sin saber qué es lo que voy a contar, porque no hay nada más difícil que decir un como me siento.
¿Cómo me siento? Triste pero aliviada.






Empezó el curso y con él volví a Salamanca a vivir con Cris. La casa siempre estaba llena de risas y sueños, y planes y proyectos. Creía que a pesar de lo que me rodeaba saltaría por encima y conseguiría salirme de la norma, como he hecho otras tantas veces…
Los primeros días fueron lentos, y el otoño retrasó su avance. Luego retomó su pulso y cada vez el sábado llegaba antes y con él un día repleto de  sonrisas y absurdeces, que a mí por lo menos, me alegraban la noche.
Los  finales me recuerdan a los principios. Aquellos en los que no esperas que se acaben. Y donde el ridículo cobra sentido porque tú te ríes, yo me rio, y el resto nos da igual. Hay relaciones que se suben al caballito de la vergüenza y olvidan que el mundo es mundo por un día, y que los demás.....los demás son extraños que alimentan nuestro sentido del humor
Ahora, con o sin querer ha llegado un hasta luego. Y sentir la sensación inversa a verte de nuevo, me pone triste, y aunque no puedo decirlo, ni lo diré, lloro en silencio, y me emociono, y siento todo y más.
¿Aliviada por qué? Aliviada porque sé cómo eres, y sé como soy. Y sé que esa compenetración extraña que no nos fuerza a llamarnos pero tampoco a olvidarnos, hará que me acuerde de ti y te escriba una chorrada con sabor a abrazo paticoso cada vez que recuerde cada tontería que ha pasado por mis ojos.
No sé, es sencillo, pero un te quiero con un poco de echarte de menos sabe a final de otoño…. Así que prefiero decirte, que nos vemos neni.







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