miércoles, 25 de septiembre de 2013

NÚMEROS

Nunca se me ha dado bien la tabla de multiplicar del 9, ni tampoco la geografía, es más me declaro ignorante en todas sus formas y manifestaciones. Tampoco tengo claro aun, si es posible que la ropa siga viva después de lavada en otro programa que no sea el número 4 de mi lavadora.
Se me da fatal contar algo que me hace gracia sin empezar a reírme desde el minuto cero. Es más, experimento el síndrome chiste mal contado, y empiezo por el final. Tampoco se me da nada bien estar con mucha gente al mismo tiempo. Las multitudes me retraen bastante y me hacen sentir incómoda.
No sé hacer lentejas de mi abuela ni de madre. Ni potajes. Desmitifiqué mi ignorancia en platos típicos como el Cocido Madrileño, pero no lo volví a repetir, dado que...no hay que jugar con la suerte del principiante.
El artattack de toda la vida de pegar y cortar me ha tenido en un sin vivir 3 años. Nunca mido las cosas y corto a ojííetro. Pego a lo bruto con superglú todo. Y después tengo durante una semana los dedos encostrados de pegamento.Y ya no digamos envolver regalos...así que por lo general nunca los envuelvo.
Algo que tampoco sé hacer es calcular la edad que tiene una persona, y creo que decir "pues tendrá entre 20y 30" no es nada acertado. Lo comprobé al pensar que mis compañeras de clase estaban aun en la veintena, y realmente algunas han sobrepasado los 30.
Siempre seré torpe cambiando la funda al edredón nórdico, de hecho, creo que no es posible hacerlo sin tener que meterte dentro y organizar el churro-de-pluma a modo de tienda de campaña.
Y eso que no sé montar una tienda de campaña. Ni jugar al backgammon, y aun más tenso...nunca aprendí los juegos esos del recreo donde las niñas se daban palmas y cantaban canciones. Ah! y lo de la goma en el suelo y los juegos de pies pa'rriba pa'bajo siempre será un misterio.

Tampoco me sé el número de mi casa, y en general cualquier número de teléfono que no sea mi móvil. No recuerdo del todo bien mi DNI y siempre la lio en el cajero y me pongo nerviosa porque dudo siempre de cuál es el pin.Por no hablar de las mil y un contraseñas de correo electrónico...

Sin embargo, lo que peor se me da, sin lugar a dudas, es mostrarme. Eso sí que se me da mal…Timideces absurdas como por ejemplo que alguien siempre pida por mí las cosas o preguntar la hora en la calle. Pretendo cambiarlo aun que sea a pasitos cortos, caerme de culo las veces que sean para conseguirlo y no perderme nada por no dejarme ver.

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