No sé si alguna vez dije que soy
cinéfila, que el Séptimo Arte me acompaña a lo largo de mi vida, que a veces me
ayuda a soñar, otras me abre una ventana para que consiga evadirme cuando no me
siento bien, en ocasiones me ofrece una respuesta cuando mi cabeza sostiene una
pregunta retórica, el cine puede hacerme reír, imaginar, perdonar, llorar…
Cuando era pequeña veía películas y
películas en versión original, a mí no me importaba que estuviesen en blanco y
negro, o que hablasen en inglés/francés/alemán si estaban subtituladas. Cuando
era una niña comencé a ser adicta al cine, y he de reconocer que el cine me ha
salvado de momentos oscuros.
Y en todos estos años, no he parado de devorar películas, españolas, japonesas, irlandesas, británicas, francesas, sudamericanas, indias, rusas… Todas son válidas para mí. Mis preferidas son aquellas que se alejan bastante del efecto taquilla, me gustan las intimistas, las indies o de autor, aquellas que profundizan en las emociones humanas, aquellas que sacan a la luz nuestras sombras y deseos más complejos, que nos hacen descubrirnos un poco a nosotros mismo, nos enseñan tolerancia, otras culturas… gracias al cine te das cuenta de que la vida es corta pero ancha, caben muchas cosas.

Una lástima que cada vez se hagan más películas de cualquier manera, mirando la recaudación y buscando la sorpresa fácil, en lugar de cuidar la historia, de crear un diálogo inteligente o proyectar imágenes tan potentes que no necesiten diálogo.
ResponderEliminarbueno ivan,que haras una excepcion con Resident Evil no????
ResponderEliminarDe todas formas siempre nos quedaran las noches de cine en v.o. ;)