Me busca con la mirada
y siento como dos ojos se me clavan en la nuca, en la frente, en las manos. Me
recorre de arriba abajo intentando llamar mi atención. Lo noto, sabe que lo sé,
sé que lo sabe.
Me busca. Me encuentra.
Durante un rato sabemos cómo sostenernos entre un te miro y un me escondo. Un
murmullo huidizo. Ahora miro y ya no estás.
Me busca con la mirada
y me recorre. Me tienta. Ya no sé si es cabezonería mía, o es que quiero
ignorar. Pero me busca, me encuentra, y vuelvo a mirar. Agacho la cabeza,
escondo mis sentidos, me tapo los ojos, ya no estás.
Se va, vuelve y ni
siquiera pregunta. Me escondo, se esconde, y esto empieza a parecer una
estúpida película americana donde el feo patoso siempre acaba con la chica
guapa. Detrás de una puerta, detrás de un armario, entre las sábanas, bajo el
edredón, encima o debajo de la mesa, donde sea es un buen lugar para destapar
mi lado más inocente entre juegos, donde parece que la vida me fuese en ello.
Será porque hace mucho tiempo que no me buscan con tanto ahínco.
Me busca y me vuelvo
completamente estúpida, me arrastro por el suelo y juego al escondite, un dos
tres, dónde estás. Te persigo, me huyes, me arrastro, te escondes. Siam, ¿dónde
estás? Me has visto, te he visto, me buscas, me encuentras y entre maullidos me
vuelves a enamorar.
Un gato en tu vida...
ResponderEliminarsiempre he tenido una gata en mi vida,cat power forever and ever :P
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