martes, 7 de octubre de 2014

EL MOMENTO MÁS IMPORTANTE ES EL AHORA

Algo aprendí de la lluvia, a construir mejores paraguas. Si la comida se enfría, se calienta con las manos, y si el té te quema el corazón, debes ponerlo menos al fuego.
Aprendí de la vida a contar las sonrisas con los dedos de una mano, a recordar lo justo y olvidar lo necesario. Aprendí muy pronto a echar de menos, y sin embargo nunca soy capaz de echar de más. Me perdí en paisajes, montañas, mi sitio favorito siempre será al lado del mar, color azul cielo inventado.




Si hay algo que me recuerda que estoy viva, son los besos por la mañana, y el café caliente si lo hace alguien especial. Si hay algo que me recuerda que estoy muerta son las noches solitarias. Escucho música, me empapo de palabras, de sueños, vivo todas las películas del mundo y me pierdo por las calles cada noche. Aspiro a guardar entre mis brazos todos los atardeceres de película. Saltar entre las piedras de alguna playa desierta, y si me hago daño, lo curo con saliva, sé que vivir provoca demasiadas heridas, pero las que peor cicatrizan son las del corazón. Aprendí que debo saltar los charcos sin que me importe calarme los pies. A saltar los días sin que se empapen mis ojos. Que las mejores meriendas eran las que tomabas al salir del colegio, sin embargo, los mejores desayunos son los que te traen a la cama. Que los sueños que te hacen sonreír un día, al siguiente pueden hacerte llorar más que nunca. Que un cielo lleno de estrellas siempre es una buena excusa para pedir un deseo. El café mejor si está bien cargado. El sexo mejor en una cama y con abrazos de por medio. Mejor vivir al máximo. Mejor coger aviones imaginarios cada mañana que estancarte en la rutina para siempre.
Aprendí de las gotas de lluvia que resbalan por mí ventana que detrás de un sueño hay un recuerdo, y detrás de un beso un adiós. Que el momento más importante es el ahora.

Y estoy dispuesta a vivirlo.

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