miércoles, 24 de septiembre de 2014

DESDE QUE LA LLUVIA NO ES TRISTE

Esta semana no ha dejado de llover, los paraguas volaban y la gente mojada volvía a casa refunfuñando. Paradójicamente, las calles estaban más preciosas que nunca.Los charcos reflejaban el cielo gris (siempre me ha encantado fotografiar charcos y reflejos), y podías encontrar en ellos tus sonrisas olvidadas, imágenes de felicidad perdida y encontrada.
A cada paso que daba la ciudad se encogía.El laberinto de aceras de sus calles respiraban con dificultad.El frío lo envolvía todo con una capa de misterio. Habría sido el escenario perfecto para un crimen. el día de asesinar todos los recuerdos dolorosos, El día que lanzas por la borda las veces que lo intentaste y no llegaste a ninguna parte. Un día para empezar de cero y pisar en cada charco las desilusiones.




Mientras paseas por esas calles, ves a gente solitaria en las cafeterías que prefieren un buen café y esperar a que amaine la tormenta. Ellos aún no quieren empezar de cero, el periódico del día les distrae de su vida. Es lo mejor cuando no quieres pensar en ella, perderte en vidas ajenas, en noticias del otro lado del mundo o la columna de la última página.
Y al llegar a casa, silencio, pero esta vez es un silencio diferente,Vuelvo cargada de lluvia en los zapatos y con el corazón limpio dispuesta a ir de cero a cien en un segundo cuando te vea.
Cada día me gusta más la lluvia, y encontrarte en mí mano cuando paseo. A partir de ahora la lluvia serás tú. Ya nunca más será triste, saltaré entre los charcos y no esperaré sentada a que amaine la tormenta

1 comentario:

  1. Siento ser pesimista pero la lluvia en verano refresca y en invierno resfriados, asique abrígate bien y cuando llegues a casa pantuflas y té calentito mientras escribes.

    ResponderEliminar