Se acaba el verano y huele como huele el frío. Como huelen
las cosas nuevas cuando son nuevas y el aire cuando viene de las nubes. Huele a
finales y a comienzos, a oportunidades, a planes nuevos y lastres arrastrados.
Huele a soles tardíos y noches eternas, a escarcha y a rocío. Huele a
silencios, y a mejillas sonrojadas, a caricias escondidas, a te quieros olvidados.
Huele a Septiembre, a lo que huele
la vida cuando empieza y acaba, a lo que huelen las cosas que no han pasado.
Huele a pasado, a presente y a futuro, a segundos consumidos, a horas
letárgicas.
Huele a cafés aun no disfrutados, a conversaciones tardías y emociones olvidas.
Huele a eso que no sabemos cómo nombrar, y que sin embargo nos hace sonreír.

Tu siempre con tu forma única de capturar los olores.
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