jueves, 6 de febrero de 2014

LA VIDA DE ADELE

Mucho se ha escrito sobre esta película en los últimos meses, más que nada por sus controvertidas escenas de sexo. Yo venía de leer el cómic en el que se basa (aunque sólo en parte) y tenía una mezcla de expectativas altas y actitud defensiva a partes iguales.
La vimos Cris y yo juntas y creo que debemos de haber sido de las últimas en hacerlo. Cris se moría de ganas de verla pensando en 3 horas en francés (porque por supuesto la hemos visto en versión original).
Antes de nada, aviso que voy a ofrecer mi opinión basándome en numerosos detalles de la película, así que si aún no has tenido la oportunidad de verla, no me leas, hazlo después si te apetece.
Adele me ha parecido sublime. La primera hora y media, Adele se mueve, sufre, vive y se apasiona como yo a esa edad. Ahora tengo unos poquitos años más y aún me quedan restos de ella, aunque soy, involuntariamente, en la actualidad, más práctica y mucho más cauta que hace unos años.
Empecé a ver la película en silencio (bueno me mantuve contenida todo el tiempo), y me vi tan reflejada, que me emocioné con algunas escenas, dándome ganas de salir corriendo. Adele comienza siendo una adolescente apasionada, vacía porque el mundo no la llena, porque siente que algo falta, nos muestran su sensibilidad, su amor por los libros, su sinceridad, segura de sí misma, con cierto aire enigmático, su carisma que atrae a los chicos de su edad y alguna que otra chica del colegio (por cierto, ese personaje me gustó). Adele siente ternura hacia los hombres, y los utiliza incorrectamente como un instrumento de compañía, como un recurso más sencillo porque no le afectan las relaciones que mantiene con ellos, porque las personas que sentimos (y me incluyo) con tanta intensidad, tendemos a sentirnos solas aunque contemos con amigos y parejas.
Adele se enamora, y el amor la vuelve vulnerable, pequeña, lentamente, sin ser consciente. Creo que la película define muy bien esa vulnerabilidad, con miradas, frases cortas, con gestos y detalles. La interpretación es increíble, el uso de primeros planos nos hace que sintamos más próxima la belleza y la crudeza de la vida, los celos, la inseguridad. En ese sentido, la película me parece excelente, pues todo se transmite con los ojos y la boca, sin la necesidad de las palabras. Muestra el dolor, el amor, el sexo, el miedo, el deseo, con demasiado realismo  en ocasiones.
El amor se transforma, deja de brillar del mismo modo, para mí cambia cuando Adele, tras una fiesta en la casa que comparten años después de conocerse, se abraza por la noche a Emma, y mantienen una conversación en la que se deja entrever que la admiración de Emma ha descendido, y que Adele se le antoja muy joven y algo menos interesante que sus amig@s intelectuales. No sé, creo que ese momento es clave, porque en muchísimas relaciones ese instante se vive lo queramos admitir o no, dejan de admirarnos y dejamos de idealizar, de pronto aquello que nos resultaba tierno o atractivo, se vuelve común, y se genera un ambiente hostil y silencioso, crece la inseguridad y el reproche debajo de la piel, y lo dejamos ahí, como dormido.




Me encantó el uso de primeros planos. Bocas, piernas, ojos, pelo, manos… Me fascinó el modo en el que muestran la desesperación (mocos, saliva, lágrimas). Me encogí de dolor cuando discuten, cuando se hieren, cuando dejan de resultar atractivas, porque la aflicción y la traición afean.
Me gustaron bastante las escenas de sexo  pero  las imágenes están carentes de sensualidad, de elegancia o ternura, son bruscas, poco favorecedoras, yo creo que precisamente eso contradice el misticismo del deseo femenino, el famoso orgasmo femenino del que hablan, intenso, apasionado, profundo y complejo, ese que describen algunos personajes en la película pero que luego no se muestra en las escenas de sexo. Me sobraron algunas cosas en ellas(esas palmadas en el culo….). En mi opinión, la pasión no tiene por qué ir unida a la brusquedad o la crudeza.
Por otra parte,el dolor de Adele, el no reconocerse a sí misma cuando se siente desesperada, el no saber cómo ir hacia atrás para reencontrarse, llorar en la calle sin poder remediarlo, el no saber medir el amor, la forma en la que se desborda, el modo en el que se desdice. La escena en la que dice: yo no miento. Yo no lloro.
Me encantó. Fue a veces como mirarse en el espejo. A veces. Adele es yo en algunos momentos a saltos en mi vida. Pero no todo el tiempo.
Me quedo con la fotografía, el ritmo, la banda sonora(momentazo I follow rivers) y la interpretación de las actrices,todo esto la convierten en una película que hay que volver a ver para poder ser digerida.


No hay comentarios:

Publicar un comentario