Soy muy hacer planes
mentales, no reales. Me dan miedo los planes reales. Tiendo a imaginar
complicaciones inexistentes, problemas irresolubles, y catástrofes inesperadas.
Siempre termino lo que empiezo, ya sea un texto, ponerme a limpiar
patológicamente el polvo de mi habitación moviendo muebles y colocando la
estantería. Y las relaciones; las empiezo, y las termino. Soy
extremadamente ordenada y extremadamente desordenada. No existe un término
medio para mí. Por eso intento mantener el orden de mis cosas intacto, porque
el simple hecho de dejar una noche la ropa fuera del armario ya provoca una
reacción en cadena con el resto de los objetos que me rodean llegando a un
punto caótico en el que me da igual vivir sumida en la desesperación
absoluta. Me encanta la comida sana, odio el chocolate, las cervezas en
buena compañía y que haya sol a las nueve de la noche. No me gusta el viento,
ni el anís, ni que me toquen los pies. Adoro el invierno, porque me encanta
abrigarme, pero lo odio por lo que me hace sentir. Madrugar es lo que más me
cuesta en el mundo, y no soporto pensar en lo que tengo que ponerme a la mañana
siguiente, pero soy incapaz de irme a la cama sin haberlo
preparado. Siempre fui más de no dormir que de llorar pero, últimamente
lloro con las películas tristes y alegres, con canciones, libros, y he llegado
a llorar con un olor. Sin embargo muy pocas personas me han visto llorar.
Llorar de verdad, de esas veces que se te derrama el alma por las mejillas.
Adoro estar metida en la cama, despertarme y saber que no tengo que levantarme,
y acostarme sabiendo que puedo estar un rato sin tener que dormirme. La
sensación del pelo mojado en la espalda y el olor del gel al salir de la ducha
y meter las manos debajo del agua ardiendo hasta que se ponen rojas. Me
encanta cómo huele el café y el olor del pan tostado por las mañanas. Odio que
se dejen la tapa del WC levantada y la puerta de mi habitación abierta. Que me
metan prisa para ir a algún sitio, y que se fume en los ascensores. No me
gustan las personas que se cuelan en las filas, ni las que tratan a los
camareros como si fueran esclavos construyendo una pirámide y no me gusta la
gente que no saluda en el portal. Me pongo nerviosa si me tocan demasiado
cuando me hablan aunque luego yo lo hago constantemente, o tb si se acercan
demasiado, o si bajan las escaleras detrás de mí. Mis colores favoritos son el
rojo y el verde. Me encantan las películas de autor y todavía sigo pensando que
se puede contar mucho con poco. Me encanta leer todo tipo de libros y a veces
sueño que escribo el mío. No puedo tener favoritos para la música, pero supongo
que Cat power marcó un antes y un después en mi vida. Yo soy de esas que no sonríen al conductor del autobús, extremadamente
tímida con quien no conoce, que le cuesta coger confianza, de las que deja
salir antes de entrar y se queda de pie en el autobús porque sabe que en la
siguiente parada se suben muchas personas mayores. Me cuesta un mundo acercarme
a alguien cuando llora, y parece que no me importa cuando es todo lo contrario.
A veces parece que soy demasiado dura pero la realidad es que me escudo ahí
para no admitir que no tengo soluciones para todo tal y como me gustaría.
Porque he aprendido que no puedo conseguir todo lo que quiero, ni tengo
respuestas para todas las preguntas, y que a veces hay que ceder y aceptar que
se ha perdido o que simplemente hay cosas imposibles de ganar. Nunca me deshice
de mi caparazón. Es un sitio bastante bueno para vivir. Supongo que la última
vez que salí de él me hice tanto daño, que siento que es más seguro si me quedo
ahí. Puede llamarse cobardía, sí. Alguien me dijo una vez que era una cobarde y
una egoísta y puede que llevara razón. Puede que realmente sea de hielo por
dentro. Supongo que mis sentimientos fluyen a través de mis canciones, y no a
través de mí. Puede que se me de mejor estar triste que ser feliz. Supongo que
me da miedo no ser capaz de recomponerme si me rompo de nuevo, supongo que me
da miedo romper a alguien de nuevo. Supongo que así soy yo. Puede que me aferre
a las cosas que no puedo tener y huya de las cosas que por el contrario tengo.
O puede que esté equivocada respecto a todo esto.
Ya ni siquiera lo sé.
O puede que esté equivocada respecto a todo esto.
Ya ni siquiera lo sé.
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