sábado, 12 de octubre de 2013

SUPONGAMOS QUE….

Lámpara es una persona en esta historia. Lámpara piensa que no tiene muchas luces, pero lámpara brilla, resplandece a su alrededor. Se podría decir que aporta una luz cálida que alumbra lo necesario en situaciones necesarias. Lapicero es otra persona en esta historia, tiene una goma de borrar recuerdos, y una grapadora que viene genial para los días que te apetece sellar algo. Las grapas de Lapicero no se pueden quitar, como ese bolígrafo rojo que tiene para remarcar las cosas.
Lámpara está en la mesilla, y Lapicero en el escritorio. Sinceramente hay demasiado espacio entre un sitio y otro. Demasiado parquet de por medio. Lapicero podría arrojarse al vacío desde el borde de la mesa. Muchas veces piensa que no casa bien con Taza de desayuno, Portátil y Cenicero (que también son personas pero no son relevantes en esta historia) a Lapicero le llega la luz de la Lámpara de Techo, sin embargo quisiera ver la luz de Lámpara. Siempre pensó que no encajaría muy bien en la mesilla de Lámpara, a pesar de que las notas de su post-it harían un buen recordatorio. Como borrar con la goma para volver a reescribir la historia.
Lámpara no sabe nada en su mesilla y sus cosas.


Lapicero tiene demasiadas cargas entre bolígrafos y demás cosas que no sabe si podría llevarse de viaje.
Lapicero tacha los días en un calendario con un lápiz 2b de mina blanda. Lámpara se acaba de apropiar de una bombilla que alumbra también el escritorio. Lapicero brilla pero no con luz propia.
Lámpara y Lapicero son de Ikea, necesitan una mesa donde quepan los dos.

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