Quedarse con las cosas
buenas, porque al fin y al cabo son las que más importancia tienen. Para uno
mismo. Siempre.
Se me grabó a fuego una de
esas pocas explicaciones que te levantan del ensimismamiento. Se grabó como una
canción que repites continuamente. Cuando abandonas tus ilusiones no te queda
nada. Por eso nunca hay que abandonarlas.
Creo que he conocido a pocas
personas que jueguen con su orgullo continuamente a un ¿puedes o no puedes?
Puedo, y me siento conmigo y mis cien mil esquemas mentales. Lo analizo todo, y
siempre sé que puedo. Quizás me autoengaño o me equivoco, pero de no hacerlo
así, abandonaría mis pocas motivaciones, las que realmente quieres, las que
tanto has buscado, y las que por fin, has encontrado.
Me cuesta mucho encontrar un
punto de equilibrio entre las cosas en las que me veo completamente capaz y las
que descarto por incapaz. Y cuando digo que todos queremos que nos encuentren,
me equivoco, lo admito. Queremos encontrar, por encima de todo queremos que nos
vean, que alguien algún día vea por encima de toda la parafernalia que uno
mismo se crea. Que te induzcan al pequeño suicidio emocional y después de todo
te quedes con un "me alegro de haberlo vivirlo" y no haberlo
descartado por el miedo a no saber despejar las incógnitas. Y quedarte mil
veces antes con la sensación de haber agarrado por un momento algo que te
gustaría asir con fuerza, a no haber extendido el brazo para tocarlo.
Prefiero mi realidad edulcorada a la sobredosis de raciocinio amargo. Prefiero comerme un sin sabor a saciarme de dudas. Prefiero echar de menos a no saber siquiera que es eso.
Prefiero mi realidad edulcorada a la sobredosis de raciocinio amargo. Prefiero comerme un sin sabor a saciarme de dudas. Prefiero echar de menos a no saber siquiera que es eso.
Prefiero que me duela a que
me traspase, que me haga daño a que me ignore. Prefiero sentir. Prefiero una
noche oscura y bella, sucia y hermosa, a un montón de días claros que no me
digan nada. Prefiero quedarme en la cama todo el día pensando en mi vida, a
levantarme para pensar en la de otros.

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