Y salir la calle como los niñ@s a cantar y gritarle a la
lluvia, con las botas de agua, salpicando, dejando salir desde dentro hacia
fuera todo lo que sentimos, tememos, soñamos, amamos.
Y volver a casa con ganas de siesta y té. Acurrucarme en un extremo
de la cama mientras la lluvia golpea en los cristales.
Y leer junto a la ventana y poder decirte: huele a tierra, a
lluvia, a corazón.
Y pasear contigo del brazo y de la mano, acurrucarnos un
poco para poder escucharnos, sorteando juntas algunos charcos que parecen
océanos.
Y poder hacer todo eso pero junto a ti.
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