jueves, 5 de marzo de 2015

TODAS LAS PELÍCULAS HABLAN DE HUIDAS

Todas las películas hablan de huidas, de dormir en sofás resquebrajados por el paso del tiempo. Como si los corazones solo volvieran a latir cuando conocen ciudades nuevas y estuviéramos hechos de olvido y recuerdos. En esta película sonaba música folk y jazz y un gato curioso despertaba a un hombre cada mañana. Ese no saber dónde estás, esa huida constante en la vida, estar perdidos incluso conociendo cada  calle y cada presente.




Saber que has pasado por un lugar donde te has besado  mil veces y sentir que esa calle suena a despedida. No sé de quién querría despedirme de un futuro que aún no ha ocurrido y de todo lo que no he vivido.
Una vez escribí: Si huyo es para no volver, si vienes que sea para quedarte. Todas las palabras me persiguen y todas las madrugadas juego a perderme en cualquier novela para evitar pensar. Podía haber tenido un mundo de recuerdos inventados: el primer beso de la mañana, la primera canción que suena por la radio y nos devuelve la vida, una carta en el buzón de alguien que creíamos haber olvidado, la lluvia en la cara al volver a casa sin paraguas… La vida es un acumulo de momentos que pegamos como un puzzle, intentando encajar en espacios o con gente y a veces nosotros somos esa pieza que siempre falta y queda sin completar sobre el tablero.

Pero también hay días de colores, el secreto de los viajes en el tiempo está en cerrar fuerte los ojos. Odio los trenes y los autobuses. Cierra  los ojos y escucha…qué oyes?

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