Escribo sentada en el puerto mientras mi helado se derrite.Las gaviotas sobrevuelan la orilla.El sol se resiste a abandonar el cielo.La soledad es una libreta llena de garabatos y el mar baila contra las rocas cuando nadie lo mira.
Volver a casa con el mar en la piel y restos de sueños en los ojos.Caminar despacio y pararme a hablar con algún gato, y contarle que algunos días olvido de que color es el cielo y por eso tengo que ver el mar, para ver en que punto exacto se corta el cielo y el mar. Ese azul extraño, intenso, que me llena de vida. El gato me sonríe( porque sí, hay gatos que sonríen), asimila y mueve la cola.Entiende todo lo que pasa por mis ojos.
A veces necesito llenar mi moleskine de vida, con atardeceres de colores de días especiales.Días que se marcan a fuego en el calendario y en el corazón.
Necesito tumbarme en la hierba y ver pasar la vida por encima de mi mirada silenciosa.Perderme en la lectura de algún libro interesante que me enseñe que podemos aprender a nadar solamente con cuatro cubos de agua.El olor a pura vida cuando te zambulles en el mar y una ola te atrapa.
Gastar la soledad hasta encontrarme contigo sonriendo.Al otro lado del puerto.Me dices que llevas 2 horas mirando como escribo, perdiendo la vista en el helado que se derrite, y que no queda nada más que un batido de letras, gatos, azul cielo y una mirada que no quiere apagarse nunca, que te dice: Quédate conmigo, y atrévete a memorizar donde se cortan el cielo y el mar, allí donde empieza el infinito. A mí lado.
https://www.youtube.com/watch?v=nV50lmpVk1E

No hay comentarios:
Publicar un comentario