La vida es un contínuo subir
y bajar. Durante un tiempo estás arriba, y apenas con un movimiento puedes
tocar las estrellas. Otras veces estás flotando en mitad de la nada, esperando
la aparición de nuevos caminos, de señales. Y otra veces estás bajo tierra,
allí donde no llega el sol, por donde no corre el viento.
El carácter cíclico de las cosas, hace que todas las personas pasen por todas esas fases a lo largo de su vida de una forma rotatoria, constante, y dolorosa.
Lo primero que hacemos al venir al mundo es llorar. Creo que es el preludio de lo que nos espera a lo largo de nuestra estancia aquí. Los bebés son seres superiores, os lo aseguro.
Ya he comentado que tengo dos sobrinos pequeños. Paso todo el tiempo que puedo con ellos y los añoro cada vez que estoy tan sólo unos días sin verles.
El carácter cíclico de las cosas, hace que todas las personas pasen por todas esas fases a lo largo de su vida de una forma rotatoria, constante, y dolorosa.
Lo primero que hacemos al venir al mundo es llorar. Creo que es el preludio de lo que nos espera a lo largo de nuestra estancia aquí. Los bebés son seres superiores, os lo aseguro.
Ya he comentado que tengo dos sobrinos pequeños. Paso todo el tiempo que puedo con ellos y los añoro cada vez que estoy tan sólo unos días sin verles.
Todo esto parece inconexo, lo
sé. Pero en realidad todo está relacionado. Porque ver a mis sobrinos tan
pequeños, me ha hecho darme cuenta de la felicidad con la que se vive siendo
así. Tan inocente. Cuando todavía se cree en los reyes magos y no se te
plantean problemas absurdos y complicados sobre el amor, el dinero, los
estudios o la familia. Pero también me ha hecho darme cuenta de que aunque
tengamos problemas al crecer y al hacernos mayores, la felicidad que se obtiene
en los buenos momentos supera con creces a la felicidad de la niñez.
Simplemente porque sabemos valorarla,
sabemos lo que cuesta encontrar la luz entre todas las sombras que existen, y
sabemos que la vida, a pesar de ser injusta, es el mejor regalo que podríamos
tener. Habrá momentos de tristeza absoluta, momentos de éxtasis, de felicidad,
de aplanamiento emocional. Pero en eso consiste vivir. Vivir es tener la
oportunidad de dejar huella. Por eso no me gustaría volver a ser niña, ni me
asusta hacerme mayor. Porque sé que aunque vengan momentos malos, habrá
momentos buenos. Y me muero por descubrir lo que me deparará la vida.
Y porqué pasamos de forma rotatoria? Classe de filosofía a las 0:00 en punto! Osease YA!
ResponderEliminarEsa hora ya esta reservada para escuchar a Zahara con lo que eso conlleva....
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