Todos tenemos una parte insegura dentro de nosotros mismos. Y la magia
fluye en el momento que decidimos compartir esos miedos que tenemos, y todas
esas cosas que realmente nos dan vergüenza.
A veces son un montón de tonterías que se nos meten en la cabeza y que las
hiper exageramos, y que no son para tanto. Que si un lunar que no nos gusta,
que si la ropa no nos sienta bien, que si nos hacen caso o que si
gustamos.
Y es que cuando se comparte vulnerabilidad estamos abriendo algo que
tenemos dentro, y cualquier mota de polvo puede ser dolorosa. Creo que en
momentos así, si creemos que algo merece la pena, hay que soplar y quitarla,
porque lo realmente importante es la intimidad compartida.
Si nos estancamos en nosotros mismos, cometemos el error de pensar que
cosas que no son ciertas, son ciertas. A menudo porque nos recuerdan a
situaciones vividas anteriormente. Y tenemos miedo. Un miedo que nos hace
desaparecer, sin ni tan siquiera pensar en el efecto que en la otra persona
puede tener.
Cada persona tiene su realidad. La magia de los unicornios es que carecen
de existencia y que alguien majestuoso supo apreciar que no se verían. Así que
cuando se te aparece un unicornio en tu camino tienes que ser valiente y
retenerlo a tu lado, porque es algo que no siempre ocurre o tal vez sólo tú
consigues verlo.

Tus entradas en el blog si que son pura magia.
ResponderEliminar