Yo no sé qué
explicación darme. Las historias hierven sobre mi cabeza, salen de mi boca, se
agitan en la garganta. Llevo el estómago lleno de palabras, tantas palabras
llevo conmigo que tienen que salir de alguna forma.
Rara vez
tomo alcohol, así de sosa soy, o será que nunca me ha gustado ser dependiente
de nada. Pero voy borracha de historias, de frases, de ingeniosos relatos.
Yo escribo
para equilibrar mis ideas, escribo para encontrarme ahí dentro, como
espectadora o como la directora que ejecuta las acciones.
Escribo
desde hace años, muchos años, pero he notado que en este último año, mi forma
de redactar relatos es distinta, más original, más intensa, más compleja, más
madura?? No sé. Supongo que he quitado los cerrojos y ahora digo lo que quiero,
escribo como quiero y libero mis palabras como me apetece.
Escribir me
apacigua, me medica, me llena de luciérnagas la casa.

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