Todos somos como piedra papel o
tijera. Lanzamos dardos de ilusiones mentales transformados en sueños, nos
arrugamos cuando creemos no alcanzarlos y cortamos como el frío al viento cada
vez que nos duelen las cosas que no terminan de llegar. Somos lo que somos;
ilusión constante y sueño inalcanzable. Somos la realidad frente al optimismo.
El pesimismo aletargado por la espera.
Pero a veces, sólo a veces es distinto. Y lanzamos la piedra sin ninguna esperanza, a un pozo medio lleno, a un lago de ondas, a una fuente de deseos...a un mar que nos golpea con calma en forma de oleaje.
Y se cierra el círculo. Despertamos del sueño, y lo bueno que viene nos sorprende. Nos enseña que las cosas que deseamos se crean con la mente. De la mente pasan al hecho. Y del hecho pasan al oír, ver, tocar, oler y probar.
Buenas noches Salamanca.
Pero a veces, sólo a veces es distinto. Y lanzamos la piedra sin ninguna esperanza, a un pozo medio lleno, a un lago de ondas, a una fuente de deseos...a un mar que nos golpea con calma en forma de oleaje.
Y se cierra el círculo. Despertamos del sueño, y lo bueno que viene nos sorprende. Nos enseña que las cosas que deseamos se crean con la mente. De la mente pasan al hecho. Y del hecho pasan al oír, ver, tocar, oler y probar.
Buenas noches Salamanca.

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