Buenos días y un gracias,
A ti que estás despierta, porque
has dejado de tener miedo. A los recuerdos, a aceptarse cada cual como es... A
quien salta de espaldas, a quien no se esconde detrás de sus brazos. Por vivir
con los ojos abiertos, por abrir tu mente, por no juzgar antes de tiempo.
Sí, te felicito, porque no
me importa, pero me importas, porque ya no te miras los pies y gritas contra el
suelo. Porque te quieres como eres, aunque cueste sufrimiento, lágrimas y
tiempo.
Porque no importa a quien
quieras, mientras no conviertas tus silencios en vergüenzas.
Tú, que me escuchas, gracias
por ser quien eres sin importar si te observan o te miran, si digo blanco y tú
dices negro, porque te dé lo mismo. Por ser honesta.

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