Hoy no se apagaron las luces
de las farolas. Tan siquiera el sol que brillaba podía hacer que su luz dejara
de guiarnos en la sombra. Y yo, que estaba allí frente a todo un mar de dudas,
supe, que no siempre se pueden apagar las cosas de repente. A veces es
necesario alejarse poco a poco, y así, lentamente, dejarás de sentir la luz que
antes te guiaba en la oscuridad.
Ya no está, ya se ha ido.
Son las 2 de la tarde y se apagaron las luces que no debían estar encendidas.
Cuesta imaginarlo, pero sí, aún estaban encendidas, pero ya no. El sol brilla y
no importa nada más. Me doy la vuelta por donde he venido, a sabiendas de que
igual me hubiese gustado seguir ese camino. Quién sabe, quién no lo sabe.
Sigo dejando post it por ahí,ahora siempre llevo algunos en mi bolsillo.

uhuhuh! Aquí la gente dirá que si estoy tonta..pero es igual! ahahahah =D
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