Fuera la vida. Fuera la gente corriendo, los trenes
escapando, las gotas resbalando por el cristal de la ventana. El jabón escurriéndose
bañera abajo. Los autobuses girando en espiral. Las señales de tráfico advirtiéndome.
Barcelona queda demasiado lejos. El mar sin respuestas. La luna llena mirándome
fijamente. Yo, sin saber que decir. Creyendo que Ólafur Arnalds me sacará de la
rutina. El otoño,lavida, los sueños que dejamos ir con las ojeras. Una de estas
noches, meto en una maleta un par de pantalones, la cámara, calcetines y me
largo. Y cojo uno de esos trenes sin destino, con camas alineadas. Y escapo,
escapo mientras miro como todas las luces se quedan atrás. Como todo se hace
pequeño y yo empiezo a hacerme grande poco a poco. Mi soledad y yo. Y empiezo
de cero, en un lugar el que se puedan arrancar flores y ponerlas en un florero
inventado. Donde no cueste la vida.
Fuera las luces, el tráfico, el silencio. Aquí delante, un
poco de poesía y una taza de té para sobrevivir. Que todo es efímero y sólo
quedan palabras para salvarnos.
“Mire señorita, la falsa esperanza solo produce sufrimiento”.- Largo
camino de noviazgo.



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