De repente, algo así. Como quien espera que alguien baje de un tren y
visualiza la llegada minutos antes. El instante tiene mil versiones distintas y
en la espera se multiplican las posibilidades automáticamente. Y sientes que en
parte depende del recorrido previo que hiciste hasta llegar a esa hora y a esa
estación.
Trayecto de años, de días pequeños. El día que te caíste del
columpio; el día que ganaste el premio de la clase; el día que tomaste el sol
sobre la hierba; el día que te picó una araña; el día que levantaste la
persiana y amabas una ciudad –y un puente; el día que sujetaste una puerta
con la mano, cuidadosamente, para abrirla.

Me encanta la foto del arcén, yo como siempre esperando cada entrada de tu blog.
ResponderEliminar